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Las irregularidades en el ANMaC, otro capítulo

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Natalia Gambaro, directora del ANMaC

La semana pasada Seprin publicó una denuncia sobre irregularidades en la ANMaC (ex Renar), que deja abierta varias dudas al respecto del funcionamiento del ente encargado de controlar la circulación de armas en el país.
Una de las denuncias más graves realizadas por José Capdevilla, un director de la ANMaC despedido recientemente por cuestiones políticas, fue la falta de presupuesto para realizar controles.

El Renar no publicaba estadisticas sobre las armas en circulación desde el año 2007, sin embargo la nueva ANMaC retomó su publicación en 2016 y el resultado por el siguiente:

Existen unas 1.541.497 armas registradas en la Argentina;
979.508 usuarios registrados
4 fábricas de armas
74.983 armas fabricadas entre enero y agosto de 2016;
13.940 armas importadas en ese período;
45.836 armas exportadas, en el mismo período
Un millón y medio estaría en circulación en el mercado negro, según estiman desde el propio organismo

Sin embargo, el problema es que la ANMAC solo cuenta con 20 inspectores para registrar 14 mil objetivos en todo el país. Eso incluye a fábricas de armas, armerías, depósitos de armas y de explosivos, cotos de caza, recintos y vehículos blindados, explosiones de minería, perforaciones petroleras y usuarios individuales.

El dato resulta inquietante, sobre todo teniendo en cuenta la denuncia de que la nueva dirección del organismo, en manos de Natalia Gambaro, se encuentra realizando gastos innecesarios como autos con choferes o viajes a destinos turísticos. De acuerdo a la denuncia publicada por este medio, funcionarios del ente, amigos y familiares utilizan dinero de esa caja para cuestiones personales.

Natalia Gambaro, directora del ANMaC
Natalia Gambaro, directora del ANMaC

natalia-gambaro

Por otro lado, el objetivo prioritario de la agencia se supone que es la destrucción de armas. Concretamente, deben buscar las armas en las provincias, sistematizar su registro y eliminarlas. En este marco debería implementar una nueva etapa del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego, el llamado “Plan de Desarme”, que fue votado en el Congreso de la Nación en 2016. Sin embargo poco se ha avanzado por ese camino, sobre todo con la falta de recursos destinados.

Desde la cúpula del organismo acusan al Ministerio de Justicia de la Nación, de quien dependen, de no girar las partidas necesarias. Sin embargo, los datos aportados, al respecto del uso indebido de las partidas presupuestarias, genera varias preguntas, ya que, sin duda el ente encargado de regular la circulación de armas no se encuentra cumpliendo con su objetivo, cosa totalmente entendible cuando apenas alcanza para pagar sueldos de 20 inspectores.

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