Mickey y Donald no entienden: Trump subestima el interés argentino por USA

La prensa gráfica, en general, le reservó un espacio en sus portadas, copadas por los tarifazos energéticos de Juan José Aranguren, al endurecimiento de los requisitos que reimplantó Estados Unidos para conceder visas a los ciudadanos argentinos. Implica un retroceso al breve período de amabilidades y acortamiento de trabas burocráticas que siguió al intercambio de gentilezas entre Obama y Macri, ya que en la era kirchnerista, cuando es indiscutible que las relaciones diplomáticas con Estados Unidos no pasaban por su mejor momento, el consulado americano le hacía sudar la gota gorda a los que se acercaban a tramitar la visa, que se resignaban a hacer interminables colas frente al edificio de atrás de La Rural, eran maltratados y se sometían a un elevado porcentaje de rechazos. Pero, como sucede con los jóvenes que atestan las puertas de los boliches atraídos por el desafío de ser aprobados por rudos patovicas, haber superado las desaprensiones y filtros consulares (y pagado el trámite US$ 160 por persona, sin reintegro en caso de ser rechazado) parecía ejercer un especial encanto. De modo que, durante la “década ganada”, el número de turistas que la obtuvieron y pudieron viajar, principalmente a Miami (Disney) y Nueva York, se incrementó en un 307%. Donald Trump devuelve con su decreto el muro burocrático erigido entre la casilla de migraciones de los aeropuertos estadounidenses y los más de 200 mil argentinos promedio por año que deciden ir a gastar sus dólares en el país que los emitió.

Endurecimiento” de requisitos para sacar la visa para entrar en USA, fue el enfoque común, casi textual, en el que coincidieron los principales medios gráficos nacionales en la portada del miércoles 01/02.

Es que a la Argentina, pese a estar alejada en el mapa y en las prioridades geopolíticas de la Casa Blanca, el flamante presidente Donald Trump le dedicó especialmente una ración de la guerra migratoria declarada no bien asumió. Con la excusa de “aumentar la seguridad del proceso de solicitud de visa en todo el mundo”, según puede leerse en la web de la embajada estadounidense, la orden ejecutiva que firmó el 27/01 da marcha atrás con la agilización de los trámites que había dispuesto la Administración Barack Obama como premio consuelo a la decisión de no reincorporarnos al programa de Visa Waiver, que exime de tener permiso para ingresar, que había obtenido Carlos Menem (ah, aquellos días de las relaciones carnales… cuánta melancolía provocan hasta en los progresistas fascinados por Disneyworld) del que fuimos excluidos en 2001 porque había muchas irregularidades en la concesión de pasaportes, comenzando por una triangulación de ciudadanos chinos (corrupción, ADN argentino).

A su vez, se acortaron los plazos para renovar visas vencidas en la misma categoría. Eximen de la entrevista aquellos solicitantes cuyas visas hayan expirado hace menos de 12 meses. Hasta la semana pasada, ese plazo era de 4 años.

Algo es algo: se habían flexibilizado los requisitos al instrumentarse el Programa de Exención de la Entrevista de Visa (IWP, según sus siglas en inglés) con el que los menores de 16 años o mayores de 66 años podían solicitar su visa directamente por correo sin tener que presentarse en la embajada.

La simplificación permitió acortar los tiempos ante la reducción de turnos presenciales. A fines de 2016, desde el momento en que se empezaba con el trámite hasta que se recibía el pasaporte por DHL no pasaban más de 5 días: 2 días de trámites, y 3 de courier, pero fundamentalmente había bajado la proporción de rechazos.

A partir de ahora, el Departamento de Estado requiere entrevistas personales de visa para todos, excepto los “menores de 14 y mayores de 79 años”, lo cual en la sede diplomática estiman que “puede tener un impacto en el tiempo de espera para programar una cita en el Consulado”. Recomienda a quienes planifiquen viajar que se aseguren de comenzar el trámite de solicitud de visa más de 1 mes antes de la fecha y que no saquen pasaje hasta no tener confirmada la aprobación.

La era pre-Trump parece a esta altura una época lejana. El cónsul estadounidense de Argentina, Brendan O’Brien, había reconocido que en noviembre de 2015 la Argentina se había posicionado 2da. en emisión de permisos, con 29.000 pedidos. Demostración del atraso cambiario y de lo barato que resulta la estadía en USA (mucho más accesible que ir a la costa atlántica argentina) el récord se batió en noviembre 2016, con 43.000 visas gestionadas al acercarse la temporada estival. Se emitieron 3.070 visas en 1 día.

“El tiempo de espera era de menos de una semana. Normalmente hacemos 1.200 entrevistas por día en la embajada, que es mucho, pero durante noviembre y fines de octubre, hicimos casi 3.000”, confió el cónsul al diario La Nación.

La asesora comercial de Estados Unidos en Argentina, Diana Brandon, destacó que el turismo a Norteamérica fue creciendo desde 2003 hasta 2014 entre un 15% a 20% todos los años, y que en 2015 entró en meseta: no crecimos ni bajamos. En 2016, los números siguieron amesetados, en un nivel muy elevado. Todo venía similar a 2015 hasta el récord de noviembre.

En la “década ganada”, que no se caracterizó por una relación diplomática fluida con USA, sobre todo en el 2do. mandato de Cristina Fernández de Kirchner, cuando más bien fue hostil, los argentinos siguieron prefiriendo USA: el turismo hacia la Madre Patria, tal como en broma afirman algunos para enojo de España- se incrementó 307%.

Inclusive, un informe de Hoteles.com/ indica que, por 4to. año consecutivo, los turistas argentinos al exterior habían elegido, principalmente, a pesar de tener que solicitar visa, destinos de USA, aún cuando en el ranking de las 5 ciudades preferidas escalaron Santiago de Chile y Rio de Janeiro, impulsados por el turismo de compras y la revaluación del peso frente al real y al peso chileno.

Cachetazo al aperturismo macrista

La medida de Trump significa un golpe duro para el gobierno de Mauricio Macri, que a principios de 2016 disfrutaba de las mieles de una afectuosa relación con su colega estadounidense Barack Obama y hasta le hizo suspender la reciprocity fee, una tasa migratoria simétrica de US$ 160 que les impuso CFK a los turistas estadounidenses, canadienses y australianos que venían a la Argentina, como “devolución de gentilezas” por la que cobran en aquellos países.

Tal fue así que en el 1er. trimestre el sector turístico fue una de las excepciones a la caída generalizada de los indicadores económicos, con un crecimiento en términos absolutos del 2%, respecto de igual período del año anterior.

El ministro de Turismo, Gustavo Santos, se entusiasmó haciendo planes basándose en este comportamiento de la actividad, del que admitió que “no será mucho, pero si vemos en la forma que lo veníamos haciendo, es muy importante el haber recuperado, y sobre todo porque lo estamos comparando con el 1er. trimestre de 2015, que fue el mejor de ese año, es decir, crecimos casi 2 puntos el europeo, y 8 puntos y pico en el de Estados Unidos, entre otros”.

Afirmó entonces que debemos ser “el destino amigable del planeta”, agilizando los trámites aduaneros, y “que los amigos de migraciones reciban a los visitantes con una sonrisa, y los despidan igual, para que vuelvan”.

Desde la visita de Obama, las consultas online desde USA para visitar Argentina se dispararon de 1.600 a 88.000 y la meta era duplicar, para 2019, los 290.000 turistas de Estados Unidos y Canadá. El cálculo se basaba en la comparación con un destino equivalente, como Perú, “que ha hecho un gran trabajo, y que hoy atrae 600.000 turistas de Estados Unidos”, precisó.

Explicó que “si un ciudadano chino tiene visa para Estados Unidos, para Canadá, para Europa, para Brasil, ¿qué otra cosa más se le puede pedir en nuestro país?”, y reveló que en esa dirección se trabajaba con la Cancillería y el Ministerio de Interior.

Sin siquiera imaginar que Trump ganaría la elección y se empezaría a cambiar el mapamundi, Santos imaginó que “si facilitamos los visados, si generamos conectividad, si seguimos trabajado en conjunto con el ministro (del Interior), Rogelio Frigerio, con la canciller Susana Malcorra, con el embajador Diego Guelar, como el gran equipo que hemos armado para hacer dar un shock en un mercado extraordinario, como es el chino, no dudo del éxito”.

¿Cuán más complicado se volverá a partir de ahora obtener una visa de China? Nadie puede pronosticarlo. Sí es seguro que los 4 años que se habían tomado para conquistar esos mercados turísticos entran en una nebulosa.

A los operadores turísticos de Estados Unidos no les hicieron ninguna gracia las medidas restrictivas adoptadas por Trump apenas asumido. En los 50 Estados federados, el turismo se encuentra entre las 3 o 4 industrias principales. Como servicio también genera ingresos muy interesantes.

Luego del bajón que siguió a los atentados de las Torres Gemelas (11/09/2001), el movimiento de personas volvió a tomar una curva ascendente. Sin contar Canadá y México que son los mercados naturales, los países europeos, con Gran Bretaña y Alemania a la cabeza, y luego Japón, se convirtieron en los emisores más fuertes de turismo. También son muy numerosos los brasileños. China creció mucho y hasta hace muy poco se estaba haciendo una muy buena promoción para captar a ese mercado tan tentador que se constituyó en el mayor emisor de turistas en el mundo, reporta la asesora del consulado Brandon.

La ofensiva migratoria de Trump trazó una línea que el mundo y sus propios compatriotas intentan digerir. El diario Financial Times llama la atención de que la decisión de la Casa Blanca de prohibir temporariamente el ingreso de personas provenientes de 7 países mayoritariamente musulmanes, que provocó renuncias de funcionarios estatales y protestas generalizadas, tuvo en un principio cierto impacto en la recuperación de las acciones de empresas estadounidenses.

“Los mercados estaban demasiado dispuestos a darle a Trump el beneficio de la duda”, escribió Erik Nielsen, economista jefe de UniCredit.

“La semana pasada, el mandatario transmitió persistentes señales de que realmente tiene intenciones de convertir su campaña populista y proteccionista en malas políticas”, añadió.

Pero ahora resulta que el veto a los inmigrantes, así como las restricciones para los turistas, decretado por Trump, derivó en una condena internacional.

El director de investigación cambiaria en Commerzbank, Ulrich Leuchtmann, alerta que, si bien la prohibición de inmigrantes enfrió el entusiasmo del mercado, “no le corresponde a los inversores tomar una postura moral contra el decreto”. Y que, en todo caso, se trata de que son los mercados financieros los que “no aprueban los movimientos políticos sorpresivos que crean caos”.

http://www.urgente24.com

Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.