Error de Washington DC: Empoderar a los generales chinos

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La orden ejecutiva del presidente Donald Trump de terminar con el compromiso de USA con el acuerdo de alianza Trans-Pasifico ha dejado a los aliados como Japón y Australia con una sensación de pérdida de tiempo y energía. Considerando el testimonio ofrecido por el secretario de Estado, Rex Tilerson, ex CEO de ExxonMobil, en su audiencia de confirmación en el Senado el 11/01, cuando advirtió el desafío de una política más confrontiva en el Mar del Sur de China («Vamos a mandarles a China una clara señal de que, primero, la construcción de islas debe parar y, segundo, su acceso a esas islas no sera permitido»), se ignora cómo es posible armonizar ambos conceptos del equipo de Trump. Al retirarse del TPP renuncia a un liderazgo económico regional en materia de política exterior, y apuesta por el poder bruto para contraatacar las ambiciones de China, un intento de bloqueo militar. ¿Se encuentra la Administración Trump preparada para un conflicto mayor con China? ¿Que costos se encuentra dispuesta a pagar por un enfrentamiento lejos de las costas de USA, en el patio trasero de Beijing? ¿Qué opinarán los aliados de USA como los de la Organización del Tratado del Atlántico Norte? ¿Cree USA que Rusia permanecerá neutral o será favorable a China? Los comentarios provocativos de Tillerson pueden ser o un gesto retórico -otra linea roja llamativa-, o pueden anticipar el comienzo de una política estadounidense de erosión de la autoridad de China en ese territorio asiático. Cualquier interpretación invita al peligro. Ni hablar de otros consejeros de Trump tales como Alexander Gray y Peter Navarro, defensores del enfoque «paz mediante fuerza». Ellos escribieron que el Presidente fortalecerá el poderío militar de USA en el Pacifico expandiendo la presencia de sus buques de guerra. Los halcones asiáticos del equipo de Trump parecen pensar que una demostración de fuerza es suficiente y necesaria para persuadir a Beijing a abandonar su busqueda de dominación regional. La respuesta china ya comenzó, movilizando sus misiles intercontinentales móviles Dong Feng 41 a la frontera con Rusia para estar mejor enfocados hacia el territorio estadounidense.

Por Urgente 24

Presidente chino y secretario general del Partido Comunista, Xi Jingping también es director de la Comisión Militar Central y jefe del Comando Conjunto de Batalla del Ejército de Liberación Popular.

Uno de los actos del Presidente electo, Donald Trump, ha sido abandonar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, según sus silgas en inglés). El TPP, un tratado de libre comercio que involucraba a 12 países de la cuenca del Pacífico (Brunéi, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Perú, y Vietnam), fue pensado por el expresidene Barack Obama no solamente para contener a China económicamente sino también para poner un límite a su avance geopolítico.

«La decisión de Trump de abandonar el mayor acuerdo de libre comercio en la historia deja la puerta abierta para que Beijing imponga su propio estilo de comercio en una región que es hogar de muchas de las economías de mayor crecimiento del mundo», escribió Charles Riley, de CNN. Al retirarse del TPP, según Riley, Trump «le entregó las llaves a Xi y el tanque lleno.»

«Trump ha entregado una enorme fuente de influencia sobre China”, dijo Edward Alden, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores a CNN.

“La primera regla de la negociación es no dar algo a cambio de nada, y ha hecho eso de entrada”.

Según Jeet Heer, de la revista estadounidense liberal The New Republic, «Trump está allanando el camino para que China domine el mundo.»

«China está ahora más cerca de la norma internacional en asuntos como el comercio internacional, el cambio climático e Isael-Palestina. ¿Está USA en riesgo de abdicar su rol como líder internacional ante China, como el imperio británico hizo en 1945?», se pregunta Heer.

El problema de fondo

Precisamente, Hunter Marston, investigador y coordinador de comunicación en The Brookings Institution, escribió en Foreign Policy acerca del enfoque militarista que tiene la Administración Trump de la relación futura con China:

«Sin embargo, en lugar de estabilizar la región, esta estrategia puede incrementar la probabilidad de un gran conflicto entre USA y China.

Posiblemente China crea que USA está tratando de contener su crecimiento, un enfoque bastante popular entre los lideres de Beijing. Carente de incentivos comerciales y apoyado en el poderío militar, la estrategia de Trump de una paz a traves de la fuerza sólo empoderará a las lineas duras de China e incrementará las posibilidades de un conflicto entre super potencias.

Los compañeros y aliados miran hacia Washington DC no sólo por defensa sino tambien por comercio e inversión. Ambos factores se complementan como pilares gemelos de una estrategia regional comprensiva. Por décadas, Washington DC a perseguido un enfoque multifacético tanto de ‘poder duro’ como ‘poder suave’, avanzando los intereses de USA con una mezcla de diplomacia e inversiones, valores y cultura estadounidense.

El ‘poder duro’ y el ‘poder suave’ se refuerzan mutuamente. La fuerza militar estadounidense ha protegido veredas del mar abierto, garantizando la libertad de comercio y navegación, mientras los lazos comerciales han justificado la presencia militar estadounidense, que los países asiáticos consideran necesaria para la estabilidad y la prosperidad.

Aunque la Administración Obama restó importancia al componente militar en su «giro hacia Asia», su firma de política exterior encaminada a desplazar su atención y recursos hacia esa región, no logró convencer a Beijing que era todo menos una estrategia de la contención. Más allá de los nuevos acuerdos de defensa, la Administración buscaba que USA participara de las oportunidades de crecimiento en el «siglo de Asia». Pero el fracaso de abandonar el TPP representa un colapso en el reequilibrio del pilar económico.»

Los 4 escenarios posibles

En su discurso inaugural, el 20/01, Trump hizo un vigoroso argumento por la política ‘América primero’ que, según él, «defenderá a la economía nacional de la globalización.»

Trump dijo en esa ocasión: «Una por una, las fábricas cerraron y dejaron nuestras orillas sin siquiera pensar en los millones y millones de trabajadores de USA que estaban siendo olvidados. La riqueza de nuestra clase media ha sido arrancada de sus hogares y luego redistribuida alrededor del mundo.»

Y agregó después: «Debemos proteger nuestras fronteras de los estragos de que otros países hagan nuestros productos, robándose nuestras compañías y destruyendo nuestros empleos.» 3 días antes, en el Foro Económico de Davos, el Presidente chino Xi Jinping había presentado a su país como un defensor de la globalización económica y un ejemplo de la cooperación internacional en temas como el cambio climático. «Perseguir el proteccionismo es como encerrarse en un cuarto oscuro», dijo Xi.

«Mientras que el viento y la lluvia pueden ser mantenidas afuera, también lo serán la luz y el aire. Nadie emergerá como ganador en una guerra comercial.»

Heer explica que el rechazo de Trump al TPP, ha causado que «las naciones asiáticas como Filipinas, Singapur y Malasia graviten hacia la alternativa china al TPP, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, según sus siglas en inglés).»

En esta visión, las posibilidades son:

> Que los países asiáticos que quedaron en la banquina por el fin del TPP se unan a la iniciativa china del RCEP;
> Que China misma ingrese en el TPP;
> Que cada bloque mantenga su agrupamiento pero establezcan mecanismos de negociación;
> O que triunfe la política de Trump y haya solamente acuerdos bilaterales.

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Cúpula del Ejército Popular de Liberación.
Cúpula del Ejército Popular de Liberación.

Retrocediendo 1 década

Regresando a Marston, él advirtió que si Trump y sus consejeros no proponen una estrategia que incluya el comercio y las inversiones, llevarán a los países más pequeños a una coyuntura que detestan: ser forzados a decidir entre 2 superpotencias que compiten entre sí, y no está claro a quién elegirán en tales circunstancias.

«(…) Algunas veces la inconsistencia de las administraciones estadounidenses han frustrado a los compañeros asiáticos. Sin embargo, cada cambio en la Administración convoca a un nuevo personal, en su mayoría desconocidos por sus interlocutores locales y pasan años construyendo confianza y capital diplomático. Beijing, en cambio, presenta rostros más o menos constantes porque su sistema de partido único limita los cambios políticos.

Es mucho más facil para USA enfocarse en sus intereses en la región, y apoyar a sus aliados, cuando los recursos militares y económicos de su estrategia van en conjunto. Al aprovechar los acuerdos de libre comercio (FTAs), la Administración Obama fue capaz de firmar un conjunto de acuerdos de cooperación defensiva con países asiáticos. Por ejemplo, desde que Washington DC y Singapur firmaron un libre comercio en 2004, el comercio bilateral creció un 50% en una década. Ambos países firmaron un acuerdo de alianza estratégica en 2012 y siguieron elevendo los lazos de seguridad al firmar en Acuerdo Aumentado de Cooperación de Defensa en 2015. (…)».

En forma similar, el acuerdo de libre comercio entre Corea del Sur y USA va de la mano de una profunda alianza de seguridad. No sólo es el acuerdo de libre comercio más grande que se haya promovido, el TPP también representa un carril de aceleración para un FTA (Free Trade Agreement) entre USA y Japón, conectando las economías Nº1 y Nº3 del mundo, y fortaleciendo aún más los ya fuertes tratados de alianza entre ambos países.

El retiro de USA del TPP provoca una enorme decepción para el primer ministro japones Shinzo Abe, quien invertió una enorme cantidad de su capital político apostando por el éxito de este acuerdo. También es una decepción para compañeros como Singapur, Malasia, Brunei y Vietnam, quienes veían a USA como un contrapeso a la influencia China.

La credibilidad de USA descansa en su habilidad de seguir al pie de la letra los compromisos económicos y de seguridad. Tal como el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, dijo en una entrevista que concedió a The Wall Street Journal, «Si al final de todo vos decepcionás (a Abe), ¿que ministro japones en el futuro va a contar con vos? No sólo en comercio sino tambien en seguridad».

Lee tambien señaló la implícita conexión entre el comercio estadounidense y los compromisos de seguridad: «Si no estás preparado para cuando se trata de vehículos, servicios y agricultura, ¿podemos depender de ustedes cuando se trata de seguridad y arreglos militares?».

Trump hasta ahora no ha ofrecido ninguna iniciativa de comercio nueva, pero a su equipo le vendría bien tener alguna idea al respecto. Sin su liderazgo económico, los Estados Unidos son un competidor menos atractivo para países asiáticos, que se afiliarán a acuerdos comerciales alternativos tales como la Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por Regional Comprehensive Economic Partnership), que ofrece China.

Muy satisfecha por la situación, China está cosechando grandes beneficios con el retiro de USA. Aunque no diametralmente opuesta a la TPP (ambos acuerdos incluyen a Japón, Australia, Nueva Zelandia, Malasia, Brunei, Singapur y Vietnam), el RCEP está cerca de completarse con algunos desplazamientos de Beijing.

Aunque los amigos de USA en Asia no sean tan entusiastas con el comparativamente modesto RCEP, apoyan con pragmatismo la arquitectura de comercio en desarrollo. Lee Kuan Yew, el ex primer ministro de Singapur, advirtio en 2013 a un periodista de The Atlantic: «Sin un Free Trade Agreement (con USA), Corea del Sur, Japón, Taiwan y los países del ASEAN (Association of Southeast Asian Nations o Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) serán integrados a la economía de China, un resultado que queremos evitar».

Sin embargo, los consejeros de Trump no ven claramente las consecuencias de quedar fuera de las redes comerciales regionales, creyendo que los militares estadounidenses pueden mantener bajo control el creciente poder de China. Por ejemplo, consejeros de Trump tales como Alexander Gray y Peter Navarro proponían un comprensivo acuerdo armamentista con Taiwan, buscando fortalecer el compromiso de seguridad de USA en las narices de Beijing. Los analistas de Taiwan advirtieron que la Presidencia de Trump podría escalar una tensiónn entre Beijing y Taipei, que ya estaba poniendo a otros países nerviosos.

De hecho, al desconocer la política «Una China», en su diálogo telefónico con la presidenta taiwanés Tsai Ing-wen, Trump ha intensificado las tensiones con Beijing a un nivel no visto desde 1996, cuando el entonces presidente Bill Clinton envió 2 portaaviones a través del estrecho de Taiwán. A fines de diciembre 2016, el paso del portaviones chino Liaoning a través del estrecho de Taiwan fue interpretado como una advertencia severa dirigida a Taipei y la administración entrante de Trump. El portaaviones transitó hasta Okinawa, donde se hospeda más de la mitad de los 50.000 tropas estadounidenses en Japón, en el Mar del Sur de China.

En forma simultánea fue publicado en el diario Global Times una opinión de un vocero oficioso no identificado de China: «Si la flota es capaz de entrar en áreas donde Estados Unidos tiene intereses básicos, la situación cambiará cuando los Estados Unidos unilateralmente impongan presión sobre China».

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En 2014, la Administración Obama había conseguido que Brunei y China (con un buque hospital) participaran por primera vez de los ejercicios Rimpac, en el Pacífico. Además de buques de USA estuvieron Colombia, India, Indonesia y Noruega.
En 2014, la Administración Obama había conseguido que Brunei y China (con un buque hospital) participaran por primera vez de los ejercicios Rimpac, en el Pacífico. Además de buques de USA estuvieron Colombia, India, Indonesia y Noruega.

China, la nueva hegemonía global

Por otro lado, en relación al conflicto palestino israelí, «la administración Trump parece también estar abandonando la solución de los 2 estados, y China ha decidido llenar el vacío. Luego de que Trump propusiese mover la embajada estadounidense a Jerusalén, Xi llamó a que Jerusalén Este sea la capital de un estado palestino y ofreció US$ 7,6 millones en ayuda a los palestinos.»

Concluye Heer: «Si China se convierte en la nueva hegemonía global, actuará diferente a USA. Siendo una dictadura que valora la estabilidad, China no tiene interés en la promoción de la democracia y los derechos humanos (ambos los cuales Trump parece querer abandonar de cualquier modo). Los acuerdos comerciales preferidos por China recortan las tarifas, sin las protecciones laborales y medioambientales por las que el expresidente Barack Obama empujó en el TPP.»

Los 2 editoriales del diario Global Times, que es un vocero oficioso de intereses del Partido Comunista de China (el vocero oficial es el Diario del Pueblo), muestran las tensiones que existen entre el país y USA y destacan la oportunidad que representa este momento para Beiijng.

«China debería estar preparada para conflictos con la administración Trump. Una vez que una guerra comercial o fricciones geopolíticas con USA ocurran, China probablemente gane la mayor simpatía y apoyo de la comunidad internacional. No debemos tenerle temor a la administración Trump. Trump distorsiona el diseño del mundo, lo que paralizará la confianza de los aliados de USA hacia Washington. China debería usar esta chance para mejorar las relaciones con otros países y resolver disputas. Mientras tanto, debería fortalecer las reformas domésticas para añadir incentivos al mercado chino ante el capital internacional. Allí yace la competitividad china», afirmó el texto publicado en Global Times el 24/01.

Al día siguiente (25/01), el editorial se dirigió directamente el Presidente japonés, Shinzo Abe, uno de los países más afectados por la retirada de USA del TPP.

Recientemente, poco después de que Trump anunciara la retirada del acuerdo, Abe había expresado su deseo de llevar a cabo una cumbre trilateral con China y Corea del Sur. Los medios japoneses habían reportado que Abe deseaba fortalecer la cooperación económica trilateral y quería visitar China en 2017 para alivinar las tensiones por el Mar del Este de China.

Japón tenía expectativas altas con respecto al TPP, explicó el Global Times.

Abe espera encontrarse con Trump en febrero y el secretario de Defensa de USA, James Mattis, tiene planeado visitar Japón en horas más. «Se espera que Abe reciba algún consuelo verbal pero el gesto condescendiente de la Administración Trump y su pronunciada indiferencia hacia los sentimientos de Japón deben haber shockeado a los medios japoneses, y provocdo que Abe y sus oficiales se sintieran humillados.»

La conclusión del editorial del Global Times es una invitación: «Japón y Corea del Sur deben acercarse a China y mejorar el ambiente estratégico general. China, bajo presión a largo término por parte de USA, está también considerando el fortalecimiento de los lazos con los 2 países como un bien.»

Sin embargo, no será fácil que los 3 países arreglen sus lazos, ya que carecen de la «confianza estratégica debido a disputas históricas, peleas territoriales y la cuestion nuclear de Corea del Norte.»

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Portaaviones chino Liaoning.
Portaaviones chino Liaoning.

Hunter Marston escribió:

«(…) Desde la perspectiva de Beijing, la presidencia de Trump presenta graves incertidumbres. Las estrategias militares en el Ejército de Liberación del Pueblo (PLA, siglas en ingles) ven a Taiwan como una amenaza a la seguridad primordial de estabilidad interna. Así que el uso de la isla como un regateo sólo empodera a intransigentes en el Partido Comunista y PLA que abogan por una estrategia militar más agresiva.

Mover más activos navales de USA hacia el Pacífico aumentará la percepción de Beijing mientras que aumenta las probabilidades de que un pequeño accidente o encuentro hostil podría desencadenar conflictos armados. Uno puede imaginar que China desplegará defensas submarinas en el Sur o el Este del Mar de China para monitorear los movimientos de la marina estadounidense. Si Washington DC están tratando de destruir estos activos para anticiparse a la primacía china o esperar ampliar la superioridad militar estadounidense en la región, Beijing se sentiría obligado a tomar represalias. El equipo de Trump podría sentir la tentación a pensar que un impactante uso de la fuerza podría disuadir a Beijing de escalar el conflicto. No está claro en qué punto Trump decidiría si los costos del conflicto son mayores que los beneficios de ganar tal choque.

En lugar de tratar de seguir militarizando el Pacífico, Trump y su equipo de seguridad nacional deben reflexionar seriamente acerca de cómo reforzar compromisos de seguridad en Asia a través del comercio y una mayor cooperación bilateral. Las inversiones y alianzas de USA son la fuente de nuestra fuerza en Asia y sirven para justificar nuestra continua presencia militar en la región. Pero la «paz a través de la fuerza» es una ilusión y una estrategia incompetente. Al confiar sólo en garrotes sin zanahorias en la confrontación con China, el equipo de Trump sólo está invitando al desastre. (…)».

Trump quiere imponer la «paz a través de la fuerza» en Asia

Coincidió con él, Michael Schuman, en Bloomberg: «Más allá de la permanente difamación de Trump, el TPP era una parte clave de la estrategia estadounidense para contener e influenciar a una China en ascenso. Trump y sus nominados han hablado en cambio de imponer la ‘paz a través de la fuerza’ en Asia -amenazando con repensar la política de «Una China», bloquear el acceso de Beijing a sus islas artificiales en el Mar del Sur de China y construir fuerzas navales estadounidenses en la región. Lo único que esto probablemente consiga es envalentonar a la línea dura china y aumentar el costo para USA de mantener su preeminencia en la región».

«Es probable que también le cueste a Estados Unidos perder a algunos de sus aliados. Un TPP exitoso hubiese ligado a USA a economías importantes de la costa pacífico, desde Japón a Vietnam y Chile, a la vez que hubiese consolidado la presencia de USA en la parte más vibrante y vital de la economía global.»

Ahora, las naciones asiáticas «concentrarán sus energías en el pacto de librecomercio de China para la región, que incrementará más que disminuir su dependencia de la economía china. Si Trump pide su apoyo para detener el expansionismo chino, es improbable que respondan a su llamado», escribió Schuman.

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En primer plano, Shinzo Abe (der., primer ministro de Japón) y Malcolm Turnbull (izq., primer ministro de Australia).
En primer plano, Shinzo Abe (der., primer ministro de Japón) y Malcolm Turnbull (izq., primer ministro de Australia).

Japón y Australia aun esperan que Trump se arrepienta sobre el TPP

Según la agencia Reuters, Japón, Australia y otros países firmantes del TPP, evalúan la opción de abrir la puerta a China, luego de la retirada de USA.

«Shinzo Abe y Malcolm Turnbull, los primeros ministros de Japón y Australia, las dos mayores economías del TPP junto a USA y Canadá, han dado un paso al frente para tratar de salvar el acuerdo pese a la ausencia de la primera potencia mundial, a pesar de que aún confían en que Trump rectifique», explica el diario.

«Ciertamente existe un potencial para que China se una al TPP», afirmó el primer ministro australiano. Pero el gigante asiático ha emprendido desde hace tiempo esfuerzos paralelos al TPP, a través del RCEP y la zona de libre comercio en Asia-Pacífico (FTAAP). El RCEP agrupa a los países de la Asociación de Naciones del Asia Pacífico (ASEAN), Australia, Corea del Sur, India, Japón, Nueva Zelanda y China. «China continúa comprometida con promover la integración económica en Asia-Pacífico, e impulsará las negociaciones para la Asociación Económica Regional Integral (RCEP) y el Acuerdo de Libre Comercio para Asia Pacífico (FTAAP)», señaló en rueda de prensa la portavoz del Ministerio chino de Asuntos Exteriores, Hua Chunying.

Según Reuters, China «podría estar ante el escenario ideal para ocupar el vacío dejado por Washington.»

El Gobierno chino no aclaró su postura sobre el TPP, aunque un centro de estudios adscrito al Ejecutivo señaló el posible interés de Pekín de para unirse al pacto.

«Si se producen nuevas negociaciones sobre el TPP, no creo que haya ningún obstáculo que impida que China se sume», dijo Teng Jianqun, director de Estudios Americanos del Instituto de Estudios Internacionales de China (CIIS), perteneciente al Ministerio chino de Asuntos Exteriores.
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