Cristina Kirchner, su «mayordomo» Oscar Parrilli y un insulto desagradable

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Una escucha judicial deja en evidencia los malos tratos a los que es sometido el ex funcionario. Pelotudo, una palabra repetida por la ex presidenta.
Cristina Kirchner, su «mayordomo» Oscar Parrilli y un insulto desagradable

Cristina Kirchner heredó a Parrilli como secretario General de la Presidencia. Antes lo había tenido en el mismo cargo su esposo, Néstor. (Foto: DyN)

Una escucha telefónica entre Cristina Kirchner y Oscar Parrilli, su persona de confianza y perpetuo “mayordomo” multitasking, deja en evidencia los maltratos a los que es sometido el último jefe de los espías que nombró la ex presidenta. “Pelotudo”, se sabe ahora, es un insulto repetido en los diálogos entre ambos.

Tras el anticipo exclusivo de Clarín de que el fiscal Guillermo Marijuan iba a denunciar a la ex presidenta por “armar denuncias” contra el ex Director de Operaciones de la SIDE, Antonio “Jaime” Stiuso, se conoció el contenido del diálogo que evidencia no solo un posible hecho criminal, sino también un vínculo abusivo. En un tribunal laboral, Parrilli podría reclamar una suculeta indemnización por mobbing, una variante del bullying, pero entre empleador y empleado.

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Cristina Kirchner, su «mayordomo» Oscar Parrilli y un insulto desagradable

Parrilli, atrás de Cristina y con la mirada al piso, en un acto oficial durante su gobierno.

Cristina: –Hola

Parrilli: -¿Quién habla?

Cristina: – Yo

Parrilli: – ¿Quién es yo?

Cristina: – Yo, pelotudo. Empezá a buscar todas las causas que le armamos…No que le armamos, que denunciamos a Stiuso. ¿Viste los diarios?

Parrilli: – No, todavía no me llegaron.

Cristina: – Usá internet, pelotudo.

Ese sería el diálogo que mantuvieron Cristina Kirchner y Oscar Parrilli el 24 de junio pasado, grabado por pedido de Guillermo Marijuan. El fiscal investigaba a ambos por la actuación antes y después de la fuga y captura del narcotraficante Ibar Pérez Corradi. Ese cruce telefónico lo publicó hoy el sitio Infobae, en simultáneo con la confirmación de la presentación de la denuncia contra la ex presidente por “abuso de autoridad y violación de deberes de funcionario público” y “falsa denuncia”.

Cristina Kirchner, su «mayordomo» Oscar Parrilli y un insulto desagradable

Oscar Parrilli acompaña a Cristina Kirchner en cada acto en el que participa ella. Le busca su agua preferida y se ocupa de que esté confortable. (Foto: Pedro Lázaro Fernández)

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Pero lo que se conoció hoy no es nuevo. El país ya había sido testigo -en 2011 y por cadena nacional- de la áspera relación de subordinación que existía entre la ex mandataria y el, entonces, secretario General de la Presidencia. En ese tiempo, como ocurría desde Néstor Kirchner Presidente, Parrilli era el responsable principal de las tareas de maestranza de la Casa Rosada.

“Parrilli, no te hagas el vivo que de tonto estabas bien”. Así, sin anestesia, en un acto desde la Casa Rosada transmitido a todo el país, por radio y televisión, Cristina Kirchner se refirió a su funcionario. El motivo, baladí, era porque no estaba detrás suyo una réplica del edificio de Obras Sanitarias con la efigie de Eva Perón.

Perfil de un obediente

​Parrilli, un militante del PJ de Neuquén que conoció a Néstor Kirchner en la primavera alfonista, supo militar con fervor en el menemismo, al punto que defendió -como miembro informante en la Cámara de Diputados- uno de los proyectos privatizadores más polémicos (y también rentables) de la década del 90: la venta de YPF. Luego, pasó al nacionalismo económico y estatista, de la mano de la variante K peronista.

Después de un paso gris por la política neuquina -quiso ser gobernador de la mano de Domingo Cavallo, pero perdió-, recaló de la mano de Néstor Kirchner en la política nacional, como secretario General de la Presidencia. Estuvo casi 11 años en ese cargo, sobre todo, en la desafiante tarea política de asegurarle a Cristina sus vituallas, autos, aviones y helicópteros. Hasta que, como reconocimiento a tanta obediencia y docilidad, en 2014 su jefa le dio el «premio mayor» de su vida política: jefe de los espías.

www.clarin.com

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