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Gualeguaychú movilizada frente a la contaminación de UPM Botnia

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Tabaré Vázquez, luego José Mujica e incluso el ex canciller argentino Héctor Timerman alguna vez afirmaron que si se demuestra que la planta de celulosa Orion (ayer Botnia, hoy UPM) contamina, se cierra.

Como ha ocurrido siempre a lo largo de este conflicto, fueron declaraciones públicas que en sí mismas implicaron una mentira, solo para ganar tiempo y ver cómo se maquilla lo inocultable: la pastera contamina, tal como lo viene denunciando la comunidad de Gueleguaychú y otros pueblos ribereños y especialmente como lo ha sostenido inquebrantablemente la propia Asamblea Ciudadana Ambiental.
El informe que dio a conocer la nefasta Comisión Administradora del Río Uruguay (Caru) de 400 páginas fue irresponsablemente resumido en un titular: “Gualeguaychú contamina más que Botnia”, como si se tratara de una misma cuestión e incluso como si fuera comparables ambas situaciones y como si se hubieran monitoreado de la misma manera la desembocadura del río Gualeguaychú con el Uruguay.
Aquí se monitoreó las 24 horas del día mediante una boya paramétrica, entre otras tecnologías y modalidades; mientras que en UPM apenas fueron un par de ingresos, avisados con antelación y sin que fuera permanente, periódico, integral y continúo.
Y a pesar de que a UPM apenas se alcanzó a monitorear poco menos del 30 por ciento de lo que se debió analizar, los resultados fueron inequívocos: la pastera contamina y hoy por hoy es una de las mayores amenazas al río Uruguay y su entorno.
Bien lo ha señalado por estos días el asambleísta Martín Alazard, al sostener que “la contaminación que produce Botnia equivale a 23 parques industriales como el de Gualeguaychú”.
“El título de Clarín es malicioso, daña a la Asamblea, daña la imagen de Gualeguaychú y a las luchas ambientales”, refutó Alazard.
Está claro que oficialmente se ha reconocido que Botnia contamina y del mismo modo se ha reconocido que el río Gualeguaychú está contaminado. En ambas situaciones hay que trabajar.
Por un lado se tiene quién contamina (Botnia, UPM) y por el otro lado qué está contaminado (el río Gualeguaychú). Pero no hay que sorprenderse, caso contrario que alguien señale qué río no está contaminado en esta región proclive a los agrotóxicos, al desmonte nativo, a urbanizaciones sin lagunas sanitarias, a predios industriales sin tratamientos adecuados de sus efluentes. Pretender otra cosa era una ilusión. Por eso es diferente saber quién contamina (Botnia) y qué lugares están contaminados (el río Gualeguaychú).
“Lo más importante es analizar las grandes verdades y una de ellas es que se reconoce oficialmente la contaminación que produce Botnia, tal como siempre y desde un principio sostiene la Asamblea Ambiental”, recordó Alazard.
“La gran mentira es decir que Gualeguaychú contamina más al río Uruguay que Botnia. Está comprobado científicamente que la magnitud de la contaminación que produce Botnia, equivale a 23 parques industriales como el de Gualeguaychú. Por eso no vamos a permitir que se diga semejante barbaridad, como tituló Clarín. Sin embargo, hay otros medios que titulan con bastante coherencia respecto a la síntesis del Informe de la CARU que se ha conocido en las últimas horas”, redundó el asambleísta.
Por eso con buen tino, Alazard recordó –una vez más- lo que había dicho el presidente del Uruguay, Tabaré Vázquez: que si se confirmaba que Botnia contamina el río Uruguay, habría que cerrarla. “Ahora es oficial la contaminación, por tanto Tabaré Vázquez debería ser coherente con lo que sostuvo públicamente”.

Otras voces, los mismos conceptos

EL ARGENTINO reunió al asambleísta Javier Preto y a los concejales Andrés Sobredo (Frente Renovador Nuevo Espacio), Pablo Echandi (Cambiemos) y Mariana Farfán (Frente para la Victoria) y todos, más allá de sus diferencias ideológicas y partidarias, más allá de sus intereses sectoriales inmediatos, fueron una sola voz unánime al asegurar que Botnia debería cerrarse, tal como lo prometieron las máximas autoridades uruguayas y en algún momento las argentinas. “La contaminación es visible y va en aumento”, recalcaron.
También se sintieron ofendidos por el titular de Clarín que sostuvo que Gualeguaychú contamina más que Botnia. “Se trata de un concepto sesgado, malicioso”, destacó Farfán. “Es ofensivo para Gualeguaychú”, sintetizó Echandi. “Es un daño terrible a las generaciones y un escándalo en materia de praxis periodística”, apuntó Sobredo.
“Nuestros hijos nos enseñan en materia ambiental. Y esa enseñanza coincide con las enseñanzas de nuestros mayores, a quienes ni por asomo se les ocurriría dañar la casa en común que habitamos”, conceptualizó Farfán para dar cuenta que la lucha de Gualeguaychú tiene un vínculo generacional y esa es una de sus mayores fortalezas.
“La unión que hay en la ciudad más allá de las diferencias políticas partidarias e ideológicas, es un ejemplo de comunidad. Y así se expresa en el Concejo Deliberante y en la inmensa mayoría de sus dirigentes de todos los ámbitos políticos, empresarios, sindicales, estudiantiles, sociales y barriales”, reflejó Sobredo.
“Si hay un tema que nos une en el Concejo Deliberante es la conciencia sobre las problemáticas ambientales”, destacó Echandi.

“Es evidente que la Asamblea Ambiental tenía razón en su protesta contra Botnia y en su advertencia y en su denuncia acerca de la contaminación. Con respecto al río Gualeguaychú también es evidente que debemos asumir los errores cometidos para avanzar hacia adelante, mejorar las plantas efluentes cloacales e industriales, para dar un ejemplo. Debemos avanzar en una perspectiva de cuenca y para eso necesitamos que el gobierno nacional como el provincial tengan una actitud proactiva, aunque lamentablemente sabemos que no la tienen en materia ambiental”, advirtió Sobredo.
Echandi aportó que con respecto a los monitoreos de Botnia nunca se realizaron los estudios sobre los seres vivos por una permanente negativa uruguaya.
“Enredar los dos informes no es justo. Porque en su caso, deberíamos saber la contaminación de otras comunidades, además del despropósito que implica comparar una fábrica con una ciudad”.
Y agregó: “Los propios informes de la Caru indican que la playa Las Cañas es una de las más contaminadas del río Uruguay. Si vamos por comparaciones, nadie se salva.
Aquí lo importante es que el conflicto nació por la contaminación que iba a generar Botnia y que ahora quedó demostrada. Es hora de que las autoridades actúen en consecuencia”.

Otras críticas

“Tenemos que entender por otro lado que estamos frente a empresas con poderes económicos y políticos que muchas veces doblegan la soberanía de los propios Estados”, analizó Farfán para dar cuenta del concepto de que U¨M no es una empresa multinacional, sino “anacional” como lo enseña el fiscal uruguayo, Enrique Viana.
Por su parte, el asambleísta Javier Preto aporta un dato por demás esperanzador.
“Este informe y esta forma de informarlo a los vecinos nos ha vuelto a unir, porque nos vuelve a ubicar frente a una gran injusticia. De alguna forma, este informe y esta forma de darlo a conocer nos renovaron las energías para continuar profundizando la protesta. Ya muchos vecinos han vuelto a venir a la Asamblea y eso es alentador. Gualeguaychú no permanecerá indiferente”.
Sobredo también recordó que la documentación publicada por la Caru ignoró casi el 90 por ciento de las exigencias del Digesto del Río Uruguay y en su reemplazo hicieron aparecer normativas uruguayas tardías, hechas a medida de la contaminación de Botnia.
“No sólo se ha violado el Digesto, sino también el Estatuto del Río Uruguay”, reiteró.
Tan sólo como muestra de ejemplo, señaló la Resolución Ministerial N° 63/05 que le concedió la Autorización Ambiental Previa. La Resolución Ministerial N° 370/11, mediante la cual se fijó arbitrariamente la temperatura máxima de vertido del efluente líquido industrial de Botnia y que sólo es aplicable para esa industria pero para ninguna otra.
Gualeguaychú está más movilizada que nunca. Ahora que se sabe (con menos del 30 por ciento del monitoreo a la planta) que Botnia contamina, exigirán su relocalización o cierre. Parece una ilusión teniendo en cuenta la indiferencia de los gobiernos pasados y actuales frente a la contaminación y su grado de cinismo. Pero es una exigencia que expresa cabalmente la convicción de una comunidad que no está dispuesta a que se avasallen sus derechos a la salud y a vivir en un ambiente sano.

Elementos sospechosos

En el monitoreo que realizó la Caru en el río Gualeguaychú en su desembocadura con el río Uruguay, se afirmó que se superó el límite en la presencia de “aluminio, amonio, atrazina, berilio, cadmio, fenoles totales, hidrocarburos aromáticos policíclicos, hidrocarburos del petróleo, hierro, manganeso y níquel”.
Llama la atención que se haya encontrado “berilio” en esta zona, dado que su utilización más frecuente es en la fabricación de armas, en la construcción de aeronaves y en la energía nuclear. Parece ser un elemento ajeno a la historia productiva de la región. Sin embargo, está ahí, en el río Gualeguaychú y llama mucho su atención.

Por Nahuel Maciel
EL ARGENTINO

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