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Leales servidores

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“La codicia es desear obtener a cualquier precio aquello que no nos pertenece”.
Ser pobre es no tener satisfecha las necesidades básicas. No fue el caso de ninguno de los ex secretarios del matrimonio ex presidencial. Fernández – Kirchner, ninguno pasaba hambre.
Lo que si es cierto es que cada uno de los que conformo el primer añillo de contención, venían en su mayoría de la tierra santacruceña, como quien escribe este relato, de barrios de clase media trabajadora, en algunos casos teniendo viviendas del IDUV, ya que como empleados públicos provinciales era difícil acceder a construir o comprar la tan deseada casa propia.
Lo que intuyo, es que el hambre tuvo que ver con tener a cualquier precioso todo lo que como empleados públicos no llegarían a tener nunca.
Néstor Kirchner sabía elegirlos muy bien, conocía sus flaquezas y debilidades, nunca eligió al mejor sino a aquel que tenía dificultades ya sean físicas, necesidades familiares, o con un grado de vulnerabilidad tal, que permitiera atraerlos, y ejercer el control sobre ellos, dándole pequeños beneficios, resolviendo algunas dificultades familiares. Néstor aplicaba sus métodos y lograba que dependieran de él y nunca enseño lo suficiente como para que puedan arreglárselas sin su ayuda. Obvio que todos eligieron estar en ese lugar aceptando esas condiciones.
En el tiempo algo sucedió y Néstor Kirchner no reparo en que la coerción se podía volver en contra, es cierto que se convirtieron en leales servidores, ya que en eso era muy hábil el ex presidente, sabía manejar las flaquezas y la psicología de cada uno de ellos, solo que el maltrato al que eran sometidos logro que muchos de ellos llegaran a odiar a NK y ante tanta presión a la que estaban expuestos, decidieron cobrarse cada una de sus prácticas y rápidamente pusieron en marcha todo lo que habían aprendido de su jefe y así accedieron a lo que siempre habían deseado, ser ricos, vivir cómodamente, como lo hacían Néstor y Cristina.
En Santa Cruz como provincia chica era más fácil controlar a sus secretarios, choferes, etc. en la Capital Federal desde donde ejerció el máximo poder como Presidente de la Nación, el control se hizo más difícil. En la Casa Rosada, Ministerios, Organismos del Estado, cada uno de ellos ya instalados en sus flamantes cargos y acompañando desde sitios privilegiados el poder político de argentina, supieron hacer que sus bienes personales crecieran exponencialmente y vivir como los nuevos millonarios de argentina.
Estos muchachos estaban ávidos de acceder a otro tipo de vida de una forma meteórica. Vivir tan cerca del poder y no disfrutar de esos placeres creo que modifico el estilo de vida de cada uno de ellos. La avaricia y la codicia se apodero de ellos y amparados en la impunidad avanzaron en esa carrera por tener todo lo que nunca se hubieran imaginado y en algunos casos como el de Daniel Muñoz crear imperios fuera del país.
A medida que se hacía público el enriquecimiento descomunal de secretarios, choferes, jardinero, fueron renunciando.
Haber trabajado al lado de dos ex presidentes hace muy difícil no creer que la avaricia los haya contagiado y después de ver tantas imágenes con tanto poderío de mansiones, empresas y cuentas, queda claramente demostrado que la avaricia no conoce la satisfacción, es desmedida, no tiene límites.
En la década ganada que nos tocó vivir a todos los argentinos, estos sujetos se dedicaron impunemente a acumular todo tipo de bienes materiales creyendo que en esa abundancia material obtendrían la seguridad y felicidad y en sus abultadas cuentas, la libertad.
Hoy todo este espectáculo obsceno que vemos capitulo a capitulo, pone en una situación de enojo social a los argentinos. Demasiada evidencia y mucha desconfianza en un sistema judicial que hemos visto funcionar siendo benévolo y complaciente al poder de turno.
Fabian Gutierrez, Isidro Bounine, Martin Aguirres, Daniel Muñoz, Daniel Alvarez,
Ricardo Barreiro, Pablo Barreiro, Rudy Ulloa, Juan Francisco Tatu Alarcon,
Cada uno de ellos desvirtuaron oficios y profesiones que dignifican la vida de las personas, jardinero con helicópteros y varias empresas, cocinera con vehículos de alta gama, con inversiones y compra de campos, choferes millonarios, uno en particular con imperio de multimedios, secretarios millonarios, todos con testaferros. Todos denunciados por enriquecimiento ilícito. Todos zafaron, como? Justificando con viáticos. Ellos los sometidos supieron armar sus valijas e irse pasándose la posta desde donde cada uno supo enriquecerse sin límites.

Miriam Quiroga

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