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Basta un ejemplo para deducir fácilmente todo lo que falta por descubrir.
La corrupción de la obra pública no empieza y termina en José López
Desde el Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, el relato de lo que fue la gran estafa de la década ganada, José Francisco López no actuaba solo.

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En la década ganada hubo un plan sistemático de persecución y coacción para apropiarse del dinero del estado, del dinero de todos los argentinos. Perseguían a los que se negaban a participar. En mi caso fui una perseguida por no participar y desde mi lugar de funciaria pública daba curso a todas las denuncias que llegaban a la Dirección de Documentación Presidencial, área que estaba bajo mi responsabilidad. No las cajoneaba.
Desde ese lugar, en el gobierno molestaba y por eso me echaron.

Otros funcionarios por no aceptar participar de sobreprecios en obras públicas renunciaron y otros por no dejarse coaccionar, caso del ex intendente de la ciudad de Córdoba, lo castigaron y dejaron a los cordobeses sin la ejecución del plan de viviendas.
Seria oportuno que quienes fueron parte de estos aprietes, hablen ahora o callen para siempre.

Convento. Monjas que no son monjas, bolsos y armas.

Las imágenes que nos muestran a José Francisco López, ex Secretario de Obras Publicas de la Nación, durante la década ganada, acercando los bolsos a la puerta del monasterio, muestran a un López tranquilo, relajado y seguro.
Un observador de nombre Jesús, dijo ver que revoleaban bolsos hacia el convento y que un hombre salto el portón. Conozco a José Francisco López o Lopecito como lo llamaban en Santa Cruz, y según mi interpretación no tiene la capacidad física ni atlética para arrojar 9 millones de dólares distribuidos en varios bolsos, y valijas y luego saltar.

Seria bueno que el testigo Jesús, aclare sus dichos sobre el tema, porque lo que vimos en las imágenes que capturo la cámara, precisamente no es un Lopecito nervioso por haber sido observado mientras revoleaba los bolsos.

Me pregunto, si cada cámara tiene una marca comercial y un número de serie, por que no focalizaron la investigación llamando a la marca comercial que vendió la o las cámaras y mediante el número de serie averiguar a quien la compro?? Ya sea persona física o a una empresa de seguridad, digo, la investigación podría encarrilarse por ahí, para abrir diferentes perspectivas en la investigación. Siempre y cuando la compra haya sido licita.
Y con respecto a los celulares??
Hasta acá lo que circula en los medios de comunicación, es que: “seria muy difícil de peritar”. No soy especialista en este tema, lo que si entiendo es que hay personas idóneas en las fuerzas de seguridad que podrían realizar estas pericias.
La policía Metropolitana tiene una división Cyber crimen. Seguramente dirán que no es orbita ni jurisdicción de esta fuerza. Ahora bien, señores jueces, los argentinos queremos saber la verdad y que termine esta novela que nos están contando, cuantos serán los capítulos que faltan? Creo que los recursos y las cabezas están. Y el teléfono fijo del “convento”?, se investigaron las llamadas entrantes y las realizadas desde allí? Y el celular de Alba (la supuesta madre superiora), fue peritado?

monja alba
Otra gran duda me surge, si según Ana Pronesti, la supuesta monja Alba, no escuchaba nada, como se comunicaba cuando la llamaban?

Señores jueces, queremos iniciar un nuevo centenario con Justicia y Verdad.
Nada mejor que el sinceramiento.
Basta de mentiras y ocultamientos, queremos la verdad. Necesitaban pruebas?
El tiempo corrió y nos mostró todas estas evidencias que hoy vemos por la televisión, pruebas que dejan al desnudo la mas obscena realidad, el gran entramado de una asociación ilícita nunca antes vista en la sociedad argentina.

Miriam Quiroga

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