Las cinco formas de planificar una jubilación propia y escapar al riesgo del sistema argentino

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Tras años de lucha de los jubilados en los recintos judiciales, el Gobierno anunció una reparación que promete ser histórica y que les pagará el dinero adeudado por los juicios contra el Estado.

Sin embargo, con gran parte de la economía en negro, resulta factible que vuelva a haber deudas con este sector social históricamente olvidado, debido al número de trabajadores sin aportes y, por ende, a los escasos recursos para financiar adecuadamente las jubilaciones.

Frente a estas incertezas, muchos encuentran indispensable una planificación alternativa, décadas previas al retiro, para así poder sobrellevar las turbulencias del sistema. ¿La más recomendable? La diversificación de los activos y, así, el riesgo, según informó el diario La Nación.

Las cinco alternativas para envejecer tranquilo

Seguros de retiro con capitalización: se construye un fondo de capitalización desde un aporte mensual equivalente a 50 dólares. Al llegar a la edad jubilatoria, puede solicitarse el monto total de lo abonado o solicitar una renta vitalicia. Estos productos sirven para plazos de inversión superiores a los 10 años, porque los gastos fijos del producto impactan en la capitalización del fondo en ese período inicial.

Títulos públicos: los bonos argentinos tienen plazos largos y se pueden nominalizar en dólares (se compra en pesos pero el flujo y la venta es en dólares). ¿Las mejores opciones? El Discount ley argentina (DICA) que vence en 2033; el AA46 (vence en 2046) con una tasa interna de retorno (TIR) del 7,6% y el ley Nueva York (la única contra es que requiere una inversión mínima de US$ 150.000 nominales).

Acciones argentinas o del exterior: Lo recomendable en este rubro es invertir a largo plazo un monto no superior al 15 por ciento del capital. Si no se quiere invertir en acciones argentinas se pueden utilizar los Cedear (certificados de depósito argentino), que representan las acciones del exterior que cotizan en nuestro país. El problema de estas acciones es que circulan con poco volumen y baja liquidez, pero es una forma de evitar el riesgo. Por otro lado, se puede operar en el exterior en carteras con acciones denominadas «blue chips», con mayor liquidez y menor volatilidad.

Fondos comunes de inversión:
Desde el home banking se pueden invertir desde 1.000 pesos en distintos fondos como plazos fijos, fondos de renta fija, fondos de acciones o fondos mixtos. Desde el levantamiento del cepo muchos fondos están empezando a ofrecer inversiones en activos del exterior y directamente en dólares. El riesgo es menor que en el de las acciones.

Metales, commodities, inmuebles, tierras o economía real: La plata y el oro constituyen los elementos de ahorro más tradicionales, sus valores son más rígidos que cualquier moneda, aunque no generan interés. Los inmuebles y propiedades siempre son convenientes por valoración y renta, pero el acceso al mercado inmobiliario parece imposible.

Con la finalidad de tener un ingreso asegurado y alternativo a la cada vez más frágil jubilación, cualquiera de estas alternativas parece potable y conveniente, e incluso pueden combinarse para obtener una mayor amplitud de ganancias.

diarioveloz.com

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