El gobierno de Hollande aprueba por decreto la polémica ley laboral

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El proyecto no contaba con el apoyo parlamentario

Por falta de apoyo parlamentario de su propia mayoría, el gobierno socialista francés tuvo que recurrir ayer a un decreto para obtener la aprobación de la reforma laboral, la más importante del quinquenio de François Hollande.

El primer ministro, Manuel Valls, tomó ayer esa decisión después del fracaso de una última tentativa de conciliación con decenas de diputados «rebeldes» del Partido Socialista. En una reunión convocada de urgencia, el gabinete gubernamental autorizó a Valls a recurrir al artículo 49-3 de la Constitución, que permite adoptar una ley sin necesidad de votar un texto al cual los diputados habían introducido más de 5000 enmiendas.

«El proyecto elaborado colectivamente es un buen texto para nuestro país y para nuestro modelo social, porque Francia debe avanzar», declaró Valls. La decisión provocó la ira de la oposición de derecha y de la centroderecha, pero también de la izquierda no socialista, el sector más virulento contra el gobierno.

Pero esa medida extrema demuestra sobre todo la profunda división de las filas socialistas a sólo un año de elecciones presidenciales y legislativas que se anuncian extremadamente difíciles para el gobierno. Por un lado se sitúa el ala izquierda del partido, que jura que jamás votará una ley laboral que facilite los despidos; por el otro, el sector social-liberal, liderado por Hollande y Valls, decidido a reformar.

En todo caso, a partir de ahora, es casi imposible imaginar que Hollande consiga formar un frente de izquierda para esa consulta decisiva de abril de 2017, en momentos en que los sondeos lo señalan, con sólo 16% de opiniones favorables, como el presidente menos apreciado en la historia reciente del país.

Ésta es la segunda vez que el gobierno de Valls utiliza esa medida de excepción. También recurrió al artículo 49-3 para hacer aprobar la llamada ley Macron (del nombre del actual ministro de Economía) sobre la actividad y el crecimiento, que establece, entre otras cosas, la extensión del horario de trabajo a los domingos.

La nueva ley dará más fuerza legal a los acuerdos laborales pactados en la empresa que a los negociados por rama de actividad. Y reducirá sensiblemente las indemnizaciones en caso de despido. Éstos serán más fáciles y menos caros en caso de reducción de la actividad, deterioro de la cifra de negocios, cambios tecnológicos o reorganizaciones. El pago de las horas suplementarias sólo podrá ser 10% superior al costo de la hora ordinaria y no 25% como hasta ahora. Pero, sobre todo, dando prioridad a los acuerdos dentro de la empresa, la reforma laboral aprobada ayer dinamitó de hecho el principio francés de las 35 horas laborales por semana.

lanacion.com.ar

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