Falleció el premio Nobel de Literatura Imre Kertész

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FUE TRADUCTOR, PERIODISTA Y SOBREVIVIÓ A LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN NAZIS DE AUSCHWITZ Y BUCHENWALD. EL ESCRITOR CONSIDERABA QUE SU MEJOR OBRA HABÍA SIDO «FIASCO». SE CONVIRTIÓ EN 2002 EN EL PRIMER ESCRITOR HÚNGARO GALARDONADO CON EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA.

Imre Kertész, primer escritor húngaro en recibir el Premio Nobel de Literatura, en 2002, y uno de los grandes de la letras del siglo XX, murió a los 86 años, en su casa de Budapest.

Kertész, que también fue traductor y periodista, había nacido en 1929 en la capital húngara en el seno de una familia judía y sobrevivió a los campos de concentración nazis de Auschwitz y Buchenwald.

Las experiencias vividas allí quedaron reflejadas en «Sin destino» («Sorstalanság», 1975), una de sus principales obras -equiparada a «La montaña mágica», de Thomas Mann-, que fue llevada al cine en 2005, por el húngaro Lajos Koltai.

En sus ensayos y novelas también abordó el socialismo totalitario, que vivió como adulto en su Hungría natal.

El autor dejó dicho sobre su primer libro: «Me niego a convertir esa radiografía sobre la Historia contemporánea en un mero archivo notarial», porque «no sólo se circunscribe al genocidio hitleriano sino que la amplía a la posterior dictadura comunista que sufrió» su país.

Como novelista, Kertész apenas tuvo eco en la Hungría comunista, donde trabajó como periodista, y tuvo que esperar a la caída del muro de Berlín, en 1989, para ser reconocido en todo el mundo como un gran escritor, consignó la agencia EFE.

Como traductor del alemán recuperó textos de Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Hugo von Hofmannsthal, Elias Canetti, Ludwig Wittgenstein, Joseph Roth, Arthur Schnitzler o Tankred Dorst.

Aparte de sus novelas, también escribió diarios, como «Yo-otro. Crónica del cambio» (1997) y piezas teatrales, entre ellas «Protocolo».

De sus obras se destaca además «Kaddisch para un niño no nacido» (1990), cuyo título revierte el sentido de una oración judía que se reza en homenaje de los padres muertos.

El escritor consideraba que su mejor obra había sido «Fiasco», publicada en húngaro en 1988 y en español en 2003.

Asimismo, escribió «El diario de la galera» (1992) y el ensayo «Un instante de silencio en el paredón. El Holocausto como cultura» (1993), sobre la realidad europea del siglo XX.

Kertész se convirtió en 2002 en el primer escritor húngaro galardonado con el Premio Nobel de Literatura gracias a sus novelas y ensayos, en los que plasmó su experiencia en los campos de exterminio nazis.

Había regresado a Budapest desde Berlín, en 2012 y para entonces ya llevaba años padeciendo la enfermedad de Parkinson, que limitó mucho su labor creadora. En 2014 recibió el mayor reconocimiento que entrega el Estado de Hungría, reseñó la agencia DPA.

Los títulos más recientes que había escrito el nobel húngaro son «Liquidación» (2004), sobre la caída del comunismo en su tierra natal, «Dossier K» (2006), «Cartas a Eva Haldimann» (2009) o «La última posada» (2016).

En los últimos meses de su vida, Kertész trabajaba en la edición de su diario escrito entre 1991 y 2001, sin publicar aún.

telam.com.ar

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