EEUU y Rusia anunciaron un alto el fuego de una semana

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TAMBIÉN LA INTENSIFICACIÓN DE LA AYUDA HUMANITARIA EN LAS ZONAS MÁS AFECTADAS, AUNQUE PERSISTEN LAS DIFERENCIAS ENTRE AMBAS POTENCIAS, SOBRE TODO EN LO RELATIVO A LA IDENTIFICACIÓN DE LOS «GRUPOS TERRORISTAS».

El acuerdo se alcanzó luego de más de seis horas de negociaciones del Grupo Internacional de Apoyo a Siria, que se reunió ayer en Múnich, en el sur de Alemania, para abordar la solución de la crisis en Siria y lograr que su gobierno y la oposición reanuden el diálogo.

El «ambicioso» objetivo es detener la violencia en una semana para luego apuntar hacia un alto el fuego «duradero», para el cual se pondrá en marcha un grupo de trabajo que actuará en el marco de Naciones Unidas, explicó el secretario de Estado
norteamericano, John Kerry, en una conferencia de prensa brindada junto a su par ruso, Serguei Lavrov y el mediador de la ONU para Siria, Staffan De Mistura.

El cese de hostilidades tiene dos excepciones: permite las acciones defensivas y no se aplicará frente a los grupos yihadistas, como Estado Islámico o el Frente Al-Nusra, informó la agencia de noticias EFE.

Para cumplir con el compromiso, será necesario establecer cuáles son las regiones ocupadas por los grupos yihadistas, una de las cuestiones más espinosas debido a que algunos de los grupos que combaten para derrocar al presidente sirio, Bashar al Assad, son considerados moderados por Occidente.

En este sentido, Lavrov subrayó que los milicianos alrededor de Alepo reciben suministros desde Turquía, y que los suburbios del oeste de Alepo son controlados por el Frente Al Nusra y Yeish al Islam.

«No olvidemos que todos los que están alrededor de Alepo, (…) reciben suministros por la misma ruta, desde un punto en el territorio turco», señaló Lavrov, quien recordó que una resolución del Consejo de Seguridad «prohíbe cualquier suministro que apoye a grupos terroristas».

El grupo -integrado también por Turquía, Irán, Arabia Saudita, Qatar, Egipto, Francia, Alemania y Reino Unido- se comprometió a «acelerar y ampliar» la entrega de ayuda humanitaria a la población civil en Siria, donde decenas de miles de personas han quedado cercadas por los combates y sin acceso a medicamentos y comida.

La situación se ha agravado en las últimas semanas en la provincia de Alepo, en el norte de Siria, donde las tropas leales a Al Assad, con el apoyo de la aviación rusa, han recuperado varias localidades y lograron cercar a los milicianos pero obligando a cientos de ciudadanos a huir o quedar atrapados en los combates.

Kerry recalcó que el acuerdo para llevar ayuda humanitaria se implementará esta misma semana y empezarán en las zonas más afectadas, pero que acabará poniéndose en práctica en todas las regiones del país.

Lavrov, por su parte, destacó como uno de los avances más significativos del acuerdo alcanzado en Múnich la intención de Rusia y la coalición liderada por Estados Unidos de coordinarse en el ámbito militar.

«Es un cambio cualitativo que llevamos pidiendo desde hace tiempo y ahora aplaudimos», aseguró.

Sin embargo, Kerry subrayó que el acuerdo podrá ser valorado por lo que pase «en el terreno» y «no por las palabras escritas en un papel: tenemos que asegurarnos de que esto se implemente, incluida Rusia e Irán», aseguró.

En la misma línea, la oposición siria -una de las partes que deben sentarse a negociar para alcanzar la paz en el desangrado país árabe- exigió «hechos y no palabras».

«Estamos hartos de las promesas», sostuvo Salim al Muslat, el portavoz del Alto Comité para las Negociaciones, fundado por varios grupos opositores y que tiene su sede en Riad, Arabia Saudita.

Pese a los acuerdos alcanzados, las diferencias entre ambas potencias persisten, tal como quedó plasmado en la conferencia de prensa donde Lavrov aclaró que el cese de la violencia «no incluye a las entidades terroristas», lo cual puede generar un problema en relación a qué entra dentro de esta definición según cada parte.

Además, Washington y Moscú difieren en su valoración de las acciones que está llevando a cabo el ejército del Al Assad con el apoyo aéreo ruso.

Mientras Kerry considera «agresivos» los avances militares en torno a Alepo, Lavrov legitimó el uso de la violencia para recuperar el terreno arrebatado «ilegalmente» al gobierno por los grupos rebeldes.

La otra gran diferencia entre Washington y Moscú es el futuro de Al Assad, aunque ambos coincidieron en que debe ser el pueblo sirio el que decida cómo se articulará el país tras la guerra.

Con respecto a esta transición política, Kerry aseguró que no se hace «ilusiones» y reconoció que todas las partes deberán ceder para alcanzar un acuerdo.
Telam.com

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