Un experimento muestra cómo queda el alquitrán en los pulmones después de fumar

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Aunque no es tan conocida como la nicotina, el alquitrán es la sustancia más tóxica del humo del tabaco y la responsable de la mayoría de las enfermedades que se producen por fumar. Es cancerígena e irritativa. También genera enfisema, problemas bronquiales y vasculares. Y mancha los dedos, los dientes y los pulmones.

Se trata de una sustancia oscura y viscosa, de olor fuerte y sabor amargo, que surge de la combustión parcial del tabaco y está conformada por numerosos productos químicos que reciben el nombre colectivo de alquitrán. No hay una fórmula exacta que defina a esa mezcla, ya que sus componentes varían de acuerdo a cómo se fuma, pero hay certeza de que incluye a muchos de los por los menos 69 elementos cancerígenos del humo de tabaco, como el benceno, una sustancia irritante que puede desarrollar tumores con todos los órganos con los que tiene contacto.

Un experimento casero para obtener alquitrán de la combustión de 400 cigarrillos tiene millones de visitas en YouTube. El resultado es el video con el que se abre este artículo. Como no está claro su origen, en Chile repitieron la prueba, pero con científicos de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile. Y el resultado también fue repugnante.

La relación entre el alquitrán de tabaco y el cáncer se probó por primera vez a mediados de la década de 1910 y la ciencia ha ido afilando sus investigaciones con el tiempo hasta tener certeza absoluta a mediados del siglo XX, pero las tabacaleras lo negaron hasta fines de los años 90.

Junto a las nitrosaminas, el alquitrán es la principal responsable de la aparición de tumores entre los fumadores, ya que es capaz de alterar el ADN.

Con el tiempo, varias investigaciones terminaron de explicar lo que estadísticamente estaba comprobado. Y todas apuntaron al mismo lugar, el cáncer. Por ejemplo, en 1996, científicos de la Universidad de Texas y el Instituto Beckman de Investigaciones de California hallaron que un elemento que produce el benzopireno en los pulmones, el BPDE, ataca y quiebra en tres partes un gen clave de las células, el p53, que fabrica una proteína encargada de controlar el crecimiento celular. O sea que si esa proteína falla, las células se dividen de manera descontrolada y desencadenan tumores.

En esa misma línea, en 2002 el Instituto del Cáncer de los Estados Unidos publicó una investigación en la que concluyó que el benzopireno es el responsable de la mutación de un gen, el RAS, que cumple la misma función, regular el desarrollo de las células. Esa alteración provoca el 30% de los cánceres de pulmón, la mitad de los de Colon y el 90 de los de páncreas.

El alquitrán –entre otras sustancias del tabaco– afecta la respiración. En concreto, impide que el cuerpo absorba suficiente oxígeno, porque recubre los alveolos, que son los sacos que tienen los pulmones para extraer el oxígeno del aire. Su destrucción provoca enfisema, que «es un envejecimiento prematuro del pulmón, que se infla demás, se obstruye e intercambia mal el oxígeno», según explicó a Infobae el neumonólogo Alejandro Videla. «A su vez, las partículas que recubren el alveolo actúan como un cuerpo extraño y lo inflaman, lo que produce Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)», completó el especialista en tabaquismo.

Otro efecto del alquitrán es la paralización de los cilios de la tráquea, lo que impide la correcta eliminación de las partículas de polvo. «Los cilios son como pelitos microscópicos que se mueven al mismo tiempo y empujan las partículas como si fueran una cinta transportadora. Al fumar, se aplasta los cilios, lo que hace que las partículas se queden en el cuerpo. Esto genera infecciones, flema y tos», precisó Videla.

Hay más. Algunos elementos pasan al torrente sanguíneo, lo que deriva en numerosas consecuencias, como daños al corazón. También altera la química del colesterol, haciendo que sea más probable la formación de placas en las paredes de las arterias. Y la obstrucción de vasos también puede causar impotencia.

Pero no sólo afecta las vías respiratorias y el sistema cardíaco: sus toxinas se acumulan en la boca, en la garganta, las cuerdas vocales, los riñones y la vejiga, y en los ovarios y el útero de la mujer. Además, es una de las sustancias que puede llevar a la pérdida de la visión en algunos fumadores. Y distorsiona el sabor de los alimentos, porque la papila gustativa y la saliva quedan impregnadas de alquitrán y olor a nicotina.

Los cigarrillos bajos en alquitrán fueron creados por la industria tabacalera para que los fumadores preocupados por su salud cambien de marca en lugar de dejar de fumar. La estrategia fue utilizar el marketing para presentar lo «light» o «suave» como una alternativa sana. Gracias a documentos que alguna vez fueron confidenciales, hoy se sabe que llegaron a crear diseños especiales para que las mediciones a través máquinas den niveles de alquitrán ínfimos, cuando en realidad la entrega en humanos era normal. Con el tiempo, la ciencia ha probado que hacen tanto daño como los comunes.

En YouTube hay varios experimentos sobre el alquitrán. Uno de los más conocidos fue realizado por un profesor de Hong Kong con el pulmón de un chancho.

También hay campañas antitabaco basadas en el alquitrán, como esta, que muestra cuánto alquitrán pasa por el cuerpo de un fumar de un atado diario a lo largo de un año.

Antes de cerrar, hay que hacer un par de aclaraciones sobre esos experimentos. En primer lugar, no todo lo que entra se queda en el organismo. El experimento sirve para graficar y dimensionar el daño.

Por otro lado, nadie fuma el cien por ciento de un cigarrillo. Sin embargo, el fumador está en constante contacto con la corriente secundaria de humo, es decir, la que sale del cigarrillo y se queda en el ambiente, donde la concentración de alquitrán es tres veces mayor. Ese mismo humo es el que afecta a terceros. La OMS calcula que unos 600 mil fumadores pasivos mueren al año por el egoísmo de los que ni siquiera se toman la molestia de salir afuera para fumar.

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infobae.com

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