Horror en el jardín: abusos y falta de respuesta de las autoridades

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Los aberrantes hechos tuvieron lugar en un jardín de infantes de la localidad de Labordeboy, denunciada en    Melincué, provincia de Santa Fé. El establecimiento educativo es el único con el que cuenta el pequeño pueblo de alrededor de 1000 habitantes.

Tal como cuenta una de las mamás denunciantes, los niños que asisten al jardín deben compartir las instalaciones con los de preescolar por falta de espacio físico. Además, tanto niñas como niñas deben utilizar un único baño disponible que sólo cuenta con una división entre los sanitarios.

Más allá de las carencias edilicias, los papás de los pequeños de cuatro y cinco años están denunciando una situación de abuso, que tuvo lugar dentro del establecimiento, y por la que ninguna autoridad ha respondido al día de la fecha.

Los hechos

A principio de año algunas mamás comenzaron a notar un cambio de conducta en sus hijos y notaron que algunos niños estaban mostrando actitudes violentas o impúdicas. Sin embargo, no recibieron respuesta de las autoridades del colegio, quienes negaron estas situaciones y calificaron a las mujeres de “quilomberas”.

De acuerdo al relato de la mamá de una de las niñas, de apellido Pensa, su mayor sospecha comenzó cuando su hija le contó que uno de sus compañeritos le había tocado su zona genital por encima de la ropa. «Lo hablé con la maestra, me dijo que iba a prestar más atención», cuenta.

En este punto, Pensa tomó conocimiento de que otras mamás habían concurrido al establecimiento porque sus hijos estaban sufriendo problemas de índole sexual, incompatibles con el comportamiento de un niño de esa edad.

Aparentemente, los pequeños de jardín estaban sufriendo acoso y manoseos por parte de otros dos niños de la misma edad que estaban mostrando actitudes extremadamente violentas y sexuales. Sin embargo, las autoridades del establecimiento no tomaron cartas en el asunto, a pesar de haber sido alertados de los problemas.

La mamá de la menor, notando comportamientos cada vez más extraños e impropios para la edad de su hija, comienza a hablar con la niña intentado encontrar alguna explicación. Finalmente terminó escuchando, de boca de su pequeña, que un compañerito (uno de los dos pequeños que mostraban comportamiento problemático) le daba besos en la boca, en la cola y le introducía el dedo en sus zonas íntimas.

Ante esta situación, Pensa junto a su marido procedieron a hablar con la directora del colegio, de nombre Marcela Guitierrez. Sin embargo tanto esta señora como la docente de la sala de 5 años, minimizaron la preocupación de los padres y descartaron que este tipo de situaciones tenga lugar en el colegio.

Las maestras del colegio llegaron a sugerir que las actitudes de los niños deberían tener fundamento en los programas de televisión que veían. Ante la falta de respuesta, la mamá en cuestión resolvió llevar su problema a otro lado.

«Como vi que de la escuela no venía ninguna respuesta positiva, me dirigí a la comuna hablar con la abogada Noelia Araiz, coordinadora del Departamento General López en los derechos de los niños/as y adolescentes, que forman un equipo que se reúnen una vez por semana con una psicóloga, y una asistente social. Entonces lo que hacen es tomarme una exposición para poder intervenir en el problema….dicha exposición me la tomó la psicóloga Ana Clara Senizza», relata Pensa.

Nuevamente sin respuesta, las mamás afectadas resolvieron juntarse y conseguir una abogada. También dejaron de enviar a sus hijos al establecimiento, lo que fue explicado mediante una carta dirigida a las autoridades del mismo.

A raíz de esta carta, los papás involucrados fueron convocados a una primera reunión. En la misma estuvieron presentes la directora, la supervisora del nivel inicial, Liliana Bernardi, dos Psicólogas del Nivel Socioeducativo de nombre Claudia Boyle y Clara Alen, y la supervisora del nivel primario, Marcela Cinalli.

La respuesta obtenida no fue la esperada por los papás: «a la semana siguiente fuimos convocados a una nueva reunión, donde estuvieron presentes la Sra. Boyle como representante de socioeducativo, la abogada del ministerio de Educación y una psicopedagoga (cuyo nombre no recuerda)» relata y agrega «la propuesta fue OLVIDAR LO SUCEDIDO, VOLVER A CONFIAR EN LA ESCUELA, y que para nuestra tranquilidad iban a enviar a docentes de las escuelas especiales de las localidades vecinas».
Además, las autoridades del colegio afirmaron que no iban a tomar medidas a nivel institucional. Ante la reiterada falta de respuesta, se resolvió hacer la denuncia penal correspondiente. Por su parte, las mamás continuaron si enviar a sus hijos a la escuela.

De momento, la denuncia fue presentada en la fiscalía regional 3°, circunscripción Melincué y los papás están a la espera del proceder de la justicia. Pero, a simple vista, estamos ante un caso de negligencia tanto de las autoridades del colegio como del ministerio de Educación.

Además, no se trata solamente del problema de los niños que fueron manoseados por sus compañeritos. Los docentes y las autoridades implicadas tampoco están resolviendo la situación de los dos niños que muestran estas conductas sexuales, quienes, probablemente también sean víctima del algún tipo de abuso que los motive a comportarse de esa manera.

De acuerdo al texto de la denuncia, de momento, sólo 6 o 7 chicos concurren al colegio, mientras que los demás deben quedarse en sus casas como resguardo, ya que nadie le da una solución concreta a estas familiar. Por su parte, Pensa contó, profundamente indignada, que la actual directora del establecimiento educativo se encuentra a la espera de un ascenso al cargo de supervisora. Por lo tanto los papás temen que, además de no recibir sanción alguna por su negligencia, reciba una promoción cuando cambien los cargos políticos.

Esta es la denuncia que describe el horror vivido por los niños del jardín y por sus papás:

denuncia

denuncia 1

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