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Mensaje del Papa a la FAO por la Jornada Mundial de la Alimentación

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VATICAN INFORMATION SERVICE
AÑO XXII – N° 181
FECHA 16-10-2015

Sumario:
– Mensaje del Papa a la FAO por la Jornada Mundial de la Alimentación
– El Papa visita el ”Don de la Misericordia”
– Circulos Menores, tercera parte del Instrumentum Laboris

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Mensaje del Papa a la FAO por la Jornada Mundial de la Alimentación

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2015 (VIS).- Publicamos a continuación el mensaje que el Santo Padre ha enviado a José Graziano da Silva, director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, que este año lleva por lema ”Protección social y agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural”.

Esta jornada en la que se celebra el septuagésimo aniversario de la fundación de la FAO, pone en un primer plano a tantos hermanos nuestros que, no obstante los esfuerzos realizados, pasan hambre y malnutrición, sobre todo por la distribución inicua de los frutos de la tierra, pero también por la falta de desarrollo agrícola. Vivimos en una época donde la búsqueda afanosa del beneficio, la concentración en intereses particulares y los efectos de políticas injustas frenan iniciativas nacionales o impiden una cooperación eficaz en el seno de la comunidad internacional. En este sentido, queda mucho por hacer por lo que se refiere a la seguridad alimentaria, que se divisa aún como una meta lejana para muchos. Este doloroso escenario, Señor Director General, está reclamando con urgencia que se retome la inspiración que condujo al nacimiento de esta Organización y nos compromete a buscar los medios necesarios para librar a la humanidad del hambre y promover una actividad agrícola capaz de satisfacer las necesidades reales de las diversas áreas del planeta.

Se trata ciertamente de un objetivo ambicioso, pero improrrogable, que se debe perseguir con renovada voluntad en un mundo donde aumentan las diferencias en los niveles de bienestar, ingresos, consumos, acceso a la asistencia sanitaria, educación y por lo que concierne a una mayor esperanza de vida. Somos testigos, a menudo mudos y paralizados, de situaciones que no se pueden vincular exclusivamente a fenómenos económicos, porque cada vez más la desigualdad es el resultado de esa cultura que descarta y excluye a muchos de nuestros hermanos y hermanas de la vida social, que no tiene en cuenta sus capacidades, llegando incluso a considerar superflua su contribución a la vida de la familia humana.

El tema elegido para la Jornada Mundial de la Alimentación de este año: Protección social y agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural, es importante. Un problema que pone de relieve la responsabilidad hacia los dos tercios de la población mundial que carece de protección social, incluso mínima. Un dato aún más alarmante por el hecho de que la mayoría de esas personas viven en las zonas más desfavorecidas de aquellos países donde ser pobre es una realidad olvidada y la única fuente de supervivencia está ligada a una escasa producción agrícola, a la pesca artesanal o a la cría de ganado en pequeña escala. En efecto, la carencia de protección social afecta sobre todo a los pequeños agricultores, ganaderos, pescadores y agentes forestales, obligados a vivir precariamente, porque el fruto de su trabajo depende con frecuencia de condicionamientos naturales, que a menudo escapan de su control, y a la falta de medios para enfrentar las malas cosechas o para obtener las herramientas técnicas necesarias.

Paradójicamente, además, incluso cuando la producción es abundante, se encuentran con serias dificultades para el transporte, la comercialización y el almacenamiento de los frutos de su trabajo.

Durante los viajes y las visitas pastorales, he tenido numerosas oportunidades de escuchar a estas personas expresar sus penosas dificultades, y es natural que yo me haga portavoz de las arduas preocupaciones que me han confiado. Su vulnerabilidad, en efecto, tiene repercusiones muy gravosas en su vida personal y familiar, ya abrumada por el peso de tantas contrariedades o por jornadas agotadoras y sin límite de tiempo, como no sucede en tantas otras categorías de trabajadores.

Las condiciones de las personas hambrientas y malnutridas pone de manifiesto que no es suficiente ni podemos contentarnos con un llamado general a la cooperación o al bien común. Tal vez la pregunta sea otra: ¿Es aún posible concebir una sociedad en la que los recursos queden en manos de unos pocos y los menos favorecidos se vean obligados a recoger sólo las migajas?

La respuesta no puede limitarse a buenas intenciones y propósitos, radica más bien en ”la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva, cuya violación siempre genera violencia”. En efecto, para las personas y las comunidades, la falta de protección social es un factor negativo en sí mismo y no puede restringirse sólo a las posibles amenazas para el orden público, puesto que la desigualdad afecta a los elementos fundamentales del bienestar individual y colectivo, como, por ejemplo, la salud, la educación, la calidad de vida, la participación en los procesos de decisión.

Pienso en los más desfavorecidos, en aquellos que, por la falta de protección social, sufren las nocivas consecuencias de una crisis económica persistente o de fenómenos relacionados con la corrupción y el mal gobierno, además de padecer los cambios climáticos que afectan a su seguridad alimentaria. Son personas, no números, y reclaman que las apoyemos, para poder mirar el futuro con un mínimo de esperanza. Piden a los gobiernos y a las instituciones internacionales que actúen cuanto antes, haciendo todo lo posible, aquello que dependa de su responsabilidad.

Tener en cuenta los derechos de los hambrientos y acoger sus aspiraciones significa ante todo una solidaridad transformada en gestos tangibles, que requiere compartir y no sólo una mejor gestión de los riesgos sociales y económicos o una ayuda puntual con motivo de catástrofes y crisis ambientales. Es esto lo que se pide a la FAO, a sus decisiones y a las iniciativas y programas concretos que se lleven a cabo en los distintos lugares.

Esta perspectiva antropológica, sin embargo, muestra que la protección social no puede limitarse al incremento de los beneficios, o quedar reducida a la mera idea de invertir en medios para mejorar la productividad agrícola y la promoción de un justo desarrollo económico. Se debe concretizar en ese ”amor social” que es la clave de un auténtico desarrollo. Si se considera en su componente esencialmente humana, la protección social podrá aumentar en los más desfavorecidos su capacidad de resiliencia, de asumir y sobreponerse a las dificultades y contratiempos, y a todos hará comprender el justo sentido del uso sostenible de los recursos naturales y del pleno respeto de la casa común.

Pienso, en particular, en la función que la protección social puede desarrollar para favorecer la familia, en cuyo seno sus miembros aprenden desde el inicio lo que significa compartir, ayudarse recíprocamente, protegerse los unos a los otros. Garantizar la vida familiar significa promover el crecimiento económico de la mujer, consolidando así su papel en la sociedad, como también apoyar el cuidado de los ancianos y permitir a los jóvenes continuar su formación escolar y profesional, para que accedan bien capacitados al mundo laboral.

La Iglesia no tiene la misión de tratar directamente estos problemas desde el punto de vista técnico. Sin embargo, los aspectos humanos de estas situaciones no la dejan indiferente. La creación y los frutos de la tierra son dones de Dios concedidos a todos los seres humanos, que son al mismo tiempo custodios y beneficiarios. Por ello han de ser compartidos justamente por todos. Esto exige una firme voluntad para afrontar las injusticias que nos encontramos cada día, en particular las más graves, las que ofenden la dignidad humana y afectan profundamente nuestra conciencia. Son hechos que no permiten a los cristianos abstenerse de prestar su contribución activa y su profesionalidad, sobre todo a través de diversas organizaciones, que tanto bien hacen en las zonas rurales.

Ante las dificultades, no puede prevalecer el pesimismo o la indiferencia. Lo que hasta ahora se ha hecho, no obstante la complejidad de los problemas, es ya motivo de aliciente para toda la Comunidad internacional, para sus instituciones y sus líneas de acción. Entre ellas, pienso en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aprobada recientemente por las Naciones Unidas. Espero que no se quede sólo en un conjunto de reglas o de posibles acuerdos. Confío que inspire un modelo diverso de protección social, tanto en el plano internacional como nacional. Se evitará así utilizarla en beneficio de intereses contrarios a la dignidad humana, o que no respetan plenamente la vida, o para omitir responsabilidades que dejan los problemas sin resolver, agravando de esta manera las situaciones de desigualdad.

Que cada uno, en aquello que dependa de él, dé lo mejor de sí mismo en espíritu de genuino servicio a los demás. En este esfuerzo, la acción de la FAO será fundamental si dispone de los medios necesarios para asegurar la protección social en el marco del desarrollo sostenible y de la promoción de cuantos viven de la agricultura, la ganadería, la pesca y los bosques.

Con estos deseos, invoco sobre usted, Señor Director General, y sobre cuantos colaboran en este servicio a la familia humana, la bendición de Dios rico en misericordia.

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El Papa visita el ”Don de la Misericordia”

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2015 (VIS).-El Santo Padre visitó ayer jueves, sobre las 19 horas, el nuevo dormitorio para las personas sin hogar ”Don de la Misericordia” situado en las instalaciones de la Casa General de los Jesuitas y gestionado desde el 7 de octubre por las Hermanas de la Caridad bajo la responsabilidad de la Limosnería Apostólica.

El Papa fue recibido por el padre Adolfo Nicolás Pachon, Superior General de la Compañía de Jesús, por el padre Joaquín Barrero, superior de la comunidad de la Curia Generalicia, tres religiosas de la congregación de Madre Teresa y algunos voluntarios. Dentro del dormitorio saludó uno a uno a treinta personas sin hogar que allí se encontraban.

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Circulos Menores, tercera parte del Instrumentum Laboris

Ciudad del Vaticano, 16 octubre 2015 (VIS).-Durante la Congregación General de esta mañana los diversos círculos menores presentaron el resultado de sus reflexiones sobre la tercera parte del Instrumentum Laboris a los Padres Sinodales. Ofrecemos a continuación algunos extractos de las intervenciones.

-Reverendo Dr. Walter Altmann, Moderador del Comité Central del Consejo Mundial de Iglesias (2006-2013)

”En relación con el mandato de que ”la iglesia camina junta para leer la realidad con los ojos de la fe y con el corazón de Dios”, el Consejo Mundial de Iglesias habla desde la Asamblea de Corea en 2013 de una ”peregrinación de la justicia y la paz”, subrayando que estamos juntos en un camino de fe y profundamente comprometidos con la justicia y la paz como signos del Reino de Dios por venir. Este compromiso de expresar los valores del reino de Dios como justicia y paz es muy importante para todos los que viven juntos en diferentes tipos de vida familiar. Ella es el primero y el más interno círculo de nuestra vida en común si queremos aportar justicia y la reconciliación. Desde mi propio continente de América Latina, y desde mi experiencia como Moderador del CMI, sé cómo muchas mujeres y hombres, al igual que los hijos necesitan que la iglesia sea una comunidad de inclusión y curación, reconociendo nuestras diferencias en el vínculo de amor. La apertura necesaria para el cambio, y para el nuevo compromiso con la llamada de Dios hoy, debe ser un signo de nuestra peregrinación como un viaje común de las iglesias”.

-Metropolitano Bishoy de Damiette, Iglesia Copta Ortodoxa

”La primera misión de la iglesia hacia las personas con tendencias homosexuales es explicarles con ternura, tolerancia y convicción que la homosexualidad es un gran pecado prohibido por Dios de acuerdo a las Sagradas Escrituras. ..En consecuencia, la principal misión pastoral de la Iglesia es animar a estas personas al arrepentimiento guiándolos para llevar una vida pura… Si un miembro de una pareja es homosexual y obliga a a la otra a tener relaciones contra el uso- natural la Iglesia no debe obligar a la parte inocente a continuar una relación marital sexual con él / ella, porque esto la perjudica física, fisiológica y socialmente.

Nuestra Iglesia permite el divorcio en caso de adulterio y en los casos que llamamos ” adulterio legal”; que son todos los que se cuentan como adulterio : la homosexualidad, cópulas contra el uso natural, instar u obligar ala parte inocente a relaciones prohibidas para conseguir ganancias o al intercambio sexual.

Tal vez muchos casos de personas divorciadas civilmente o vueltos a casar se deben a alguna de las razones mencionadas anteriormente, que la iglesia puede evitar, permitiendo el divorcio y el nuevo matrimonio sólo a la parte inocente. … Del mismo modo, los que están casados civilmente o se han vuelto a casar necesitan un servicio pastoral que debe ser tolerante y convincente. Debe quedar claro para ellos que el matrimonio fuera de la iglesia no es un sacramento y no es un vínculo sagrado, y que impide a la pareja la integración en la vida sacramental de la Iglesia.”

-Metropolitano Iosif, Patriarca de Rumanía

”La familia es una institución, no humana, sino divina. Como tal, es imagen de la divinidad, una variedad de personas en comunión en la unidad de naturaleza. Es normativa para todas las formas de la vida de la Iglesia (incluida la comunidad monástica, la familia y la comunión en el Espíritu) y social.

La familia conyugal, como la familia o la comunidad monástica, se rigen por los mismos principios: la castidad (consagración de la sexualidad), la obediencia (a Cristo y entre sí en una jerarquía de servicios), la pobreza (puesta en común de los bienes de propiedad).

La familia, hacia el exterior tiene una dimensión doble: la dimensión social; la caridad, la hospitalidad y el testimonio de la fe y el amor en la Ciudad; b) la dimensión ecológica hoy en día, es necesario precisarlo (respeto por las criaturas y la creación, transformación de las criaturas por la agricultura, como alimentación dictada por los cánones de la Tradición), una dimensión eucarística.

Pero también sabemos que la familia es la primera célula de la Iglesia. También los esposos que participan regularmente en la Eucaristía como miembros del sacerdocio real y concelebran bajo la cabeza, que es Jesucristo. Todas las características de la familia se derivan de su estructura eucarística, basada principalmente en el perdón alimentado por la humildad que hace crecer el amor mutuo y transfigura a corto y largo plazo la persona y la vida cristiana. La grandeza divina del matrimonio reside en que es una representación viva de la unión del Logos con la naturaleza humana”.

-Reverendo A. Roy Medley, Secretario General de las Iglesias Baptistas Americanas, Delegado Fraterno de la Alianza Baptista Mundial

”No hay familia perfecta ni matrimonio perfecto. En nuestro mundo roto, las familias no son sólo una fuente de gran bendición, también pueden ser una fuente de gran daño como cuando un padre moleste a sus hijas o los hermanos y hermanas se pelean por la herencia. Esta es la realidad pastoral: las familias tienen sus bendiciones y sus disfunciones. En medio de esas experiencias las personas anhelan misericordia. Por lo tanto, en la himnología Baptista, Jesús como amigo, es un tema importante. Himnos como ”Que amigo tenemos en Jesús”, y ”No hay otro amigo como el humilde Jesús,” expresan para nosotros la presencia de Dios en medio de nuestras imperfecciones y luchas. Nos recuerdan a Aquel que en su vocación de siervo que sufre sana nuestras heridas. Es el que invita a los pecadores a sentarse a su mesa; el que es ”manso y humilde de corazón, en quien encontramos descanso para nuestras almas” aquel a quien oramos con toda confianza: ”Señor, ten misericordia.”

-Metropolitano Stephanos de Tallinn y de toda Estonia, representante de de SS Bartolmé, Patriarca Ecumenico de Constantinopla

”Por tanto, nuestra primera tarea es la evangelización. Se debería – si es posible y sin coacción, tanto menos disimulada – hacer que las mujeres y hombres de hoy sientan que no son huérfanos, que Jesús los acoge, que ama a todos como lo son para darles coherencia y responsabilidad, como amaba a esas mujeres ”perdidas” que eran la Samaritana y la Prostituta. Dirigirnos a nuestros contemporáneos con un lenguaje de juicio acerca de la sexualidad desde la perspectiva de lo permitido y lo prohibido, mientras que en muchos casos no saben muy bien si realmente creen en Dios, es absurdo. Esto puede alejarles por mucho tiempo de Dios, de Cristo, y de la Iglesia. Sólo si encontramos la palabra conveniente , para mostrar a las parejas la sacramentalidad del amor que les pertenece, podemos hacerles entender el significado de ”sacramento del matrimonio” .Ciertamente el verdadero amor puede ser un lugar privilegiado de evangelización”

-Tim Macquiban, Director de la oficina de los Metodistas Ecuménicos en Roma

”A veces este Sínodo se ha centrado en una forma familiar de padres e hijos, como se define a través del matrimonio sacramental y su vocación, olvidando que muchas personas experimentan diferentes formas de familia por los diversos contextos y culturas”. ”A pesar de que con razón celebramos la alegría de la nueva vida y la centralidad de la vida matrimonial y familiar (como se define tradicionalmente), aquellos que son solteros, con o sin hijos, o en matrimonios civiles o que conviven, e incluso aquellos dentro de matrimonios celebrados en la iglesia y sin hijos, pueden sentirse fácilmente excluidos. La Iglesia tiene el desafío de aceptar que se puede (aunque no intencionalmente) añadir estas dificultades dentro del Evangelio de la Familia”.

-Obispo emérito Ndanganeni Petrus Phaswana, de la Iglesia Evangélica Luterana en Sudáfrica

”Con frecuencia, la política, la religión y la cultura se instrumentalizan y se utilizan para dividir a la gente y a las naciones. Esto ha causado una creciente alienación y desunión. En medio de este aislamiento, la Iglesia tiene la gran tarea de anunciar y testimoniar que Dios no nos llama al aislamiento, sino, más bien, a la vida en comunión con Cristo y con los demás”. ”El gran compromiso entre católicos y luteranos es buscar la unidad cristiana a través del diálogo teológico conjunto y que estas discusiones teológicas apoyen a los cristianos individuales en los desafíos y las penas que deben enfrentar en su vida cotidiana”.

-Reverendo Timothy Thorton, Delegado Anglicano

”Yo uso la palabra cuestiones, no problemas, no sólo por eufemismo inglés e ironía, sino también porque, como se ha dicho por muchos de los Padres sinodales, la primera parte del Instrumentum Laboris está demasiado centrada en los aspectos negativos de la vida familiar. Hay mucha alegría en la familia y en la vida familiar, y mucho que celebrar”.

”Todas las familias cambian. Cuando una pareja anuncia su compromiso ya están mirando hacia el futuro con esperanza, alegría y cierta preocupación. Cuando una pareja se casa están llenos de planes sobre el futuro. Cuando nace un bebé los padres disfrutan el momento, pero inmediatamente miran hacia el futuro. No queremos que el bebé sea siempre un bebé, sería muy extraño. Esperamos y oramos para que crezca, se desarrolle y madure”.

”El cambio es una parte fundamental de la fe cristiana. Está en el corazón de lo que somos y lo que creemos… Todos los días estamos llamados a convertirnos a Cristo, apartarnos del pecado y volver a Dios. Todos los días nos abrimos a la posibilidad de transformación. Es por eso que todos los cristianos están llenos de alegría y esperanza , todos los días”.

-Robert K. Welsh , Delegado fraterno de la Iglesia Cristiana, Discípulos de Cristo

”¿Cómo entendemos el matrimonio y la vida familiar hoy en día? ¿Qué podemos hacer para responder al creciente número de divorcios y el impacto en los niños de esas familias?. Cuestiones urgentes para todos los cristianos y todas las sociedades, que representan grandes desafíos teológicos, prácticas y pastorales”.

”He tomado nota de que a lo largo de estos párrafos, los matrimonios mixtos sólo se nombran en el contexto de la presentación de los problemas; por ejemplo, a nivel pastoral de la educación religiosa de los hijos y en la relación con la vida litúrgica. Mi esperanza es que este Sínodo también pueda identificar los ”matrimonios mixtos” en un contexto más positivo y esperanzador como ”grandes oportunidades” para dar testimonio del don de la unidad en el amor de Cristo y de Dios para todas las personas de Dios, especialmente para los matrimonios entre personas bautizadas como cristianos”.

”Mi esposa es católica; mi hija se ha convertido en Católica Romana a través de su matrimonio con un católico romano de toda la vida; y ahora tengo tres hermosos nietos – todos bautizados en la Iglesia Católica. Mi nieto mayor (Trace), de 14 años, con frecuencia sirve como monaguillo. Él, ama a la iglesia, ama la Misa, y sobre todo ayudar durante la celebración de la Eucaristía. Mi pena está en que, cuando asisto a misa con mi nieto, no se me permite participar en la Eucaristía. Es personal, y es doloroso, viniendo de mi formación como discípulo de Cristo y ecuménico de toda la vida, no sólo la experiencia de ser excluido de mi propia familia personal, sino, también experimentar la exclusión de la familia de la Iglesia: una, santa, católica y apostólica que todos nosotros profesamos”.

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