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Asistencia adecuada para los prófugos y refugiados

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VATICAN INFORMATION SERVICE
AÑO XXV – N° 158
FECHA 17-09-2015

Sumario:
– Audiencia al Primer Ministro de Luxemburgo: Asistencia adecuada para los prófugos y refugiados
– A los jóvenes consagrados: profecía, cercanía, memoria y adoración
– La Iglesia no puede permanecer en silencio ante los niños y las mujeres de la calle
– El Papa: Nadie puede pretender que no sabe las atrocidades y las violaciones de los derechos humanos en Siria e Iraq

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Audiencia al Primer Ministro de Luxemburgo: Asistencia adecuada para los prófugos y refugiados

Ciudad del Vaticano, 17 de septiembre de 2015 (Vis).-El Primer Ministro del Gran Ducado de Luxemburgo, Signor Xavier Bettel, fue recibido esta mañana en audiencia por el Santo Padre en el Palacio Apostólico Vaticano y sucesivamente encontró al cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, a quien acompañaba el arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Durante las conversaciones, transcurridas en un clima cordial, se reiteró la voluntad de consolidar las buenas relaciones entre la Santa Sede y el Gran Ducado de Luxemburgo y de hacer frente a temas de interés común, prestando especial atención a las relaciones entre la Iglesia y el Estado y destacando la importancia de la libertad religiosa y de los valores espirituales en la cohesión de la sociedad.

Dado que Luxemburgo ocupa la presidencia de turno de la Unión Europea y, prosiguiendo las conversaciones, se abordaron algunas cuestiones de carácter europeo e internacional, en particular los conflictos en curso, las migraciones y la necesidad de suministrar una asistencia adecuada a los prófugos y a los refugiados, y la situación de las minorías religiosas perseguidas.
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A los jóvenes consagrados: profecía, cercanía, memoria y adoración

Ciudad del Vaticano, 17 de septiembre de 2015 (Vis).- El Papa Francisco ha recibido esta mañana a los participantes en el Encuentro Mundial de Jóvenes Consagrados, que ha tenido lugar en el el contexto del Año de la Vida Consagrada. Durante la audiencia y después de saludar especialmente a los procedentes de Siria e Iraq y recordar a los mártires de esos países, respondió a tres preguntas de los presentes, comenzando por la de una religiosa que planteaba el problema de la inestabilidad y la mediocridad en el itinerario vocacional.

Francisco recordando que Santa Teresa de Avila afirmaba que la observancia rígida quitaba la libertad, dijo: ”El Señor os llama ? al modo profético de la libertad, es decir a la libertad que está unida con el testimonio y la fidelidad. Una madre que educa a sus hijos en la rigidez…y no deja que sueñen…anula su futuro creativo…También la vida consagrada puede ser estéril cuando no es profética, cuando no está permitido soñar…La profecía, la capacidad de soñar es lo contrario de la rigidez..Y la observancia no debe ser rígida, si lo es , es egoísmo personal….Tener siempre el corazón abierto a lo que nos dice el Señor y llevarlo al diálogo con el superior, con el maestro o maestra espiritual, con el obispo, con la Iglesia…Apertura, corazón abierto, diálogo y también diálogo comunitario…Os hablo con sinceridad: Uno de los pecados que encuentro más a menudo en la vida comunitaria es la incapacidad de perdón entre los hermanos, entre las hermanas..Las habladurías en una comunidad impiden el perdón y llevan a alejarse los unos de los otros…Son la peste de la vida comunitaria… Son una bomba que destruye al otro que no puede defenderse porque siempre se murmura a escondidas, no a plena luz”.

Hablando de la inestabilidad, el Papa afirmó que siempre, desde el inicio de la vida consagrada hasta nuestros días ha habido momentos de inestabilidad.”Son las tentaciones… y las habrá siempre… Santa Teresa del Niño Jesús, decía que hay que rezar por los moribundos porque es cuando la inestabilidad es mayor y las tentaciones más fuertes…Culturalmente vivimos en un momento muy inestable…vivimos la cultura de lo provisional…Y esta cultura ha entrado también en la Iglesia, en las comunidades religiosas, en las familias, en el matrimonio…En cambio:¡La cultura de lo definitivo!. Dios envió a su Hijo para siempre. No de forma provisional, a una generación o a un país. A todos y para siempre. Este es un criterio de discernimiento espiritual… Asumir compromisos definitivos para no disgregarse”.

Respondiendo a otra pregunta sobre el deseo de evangelizar, el Pontífice subrayó que el celo apostólico viene de un deseo de evangelizar que hace arder el corazón. ”Evangelizar no es lo mismo que hacer proselitismo -puntualizó- No somos un equipo de fútbol que busca socios o simpatizantes…Evangelizar no es solamente convencer, es dar testimonio de que Jesús esta vivo….Y este testimonio se da con la carne, con la propia vida…Y aquí me gustaría, perdonad si soy algo feminista, dar las gracias a las mujeres consagradas por su testimonio…Tenéis siempre ganas de estar en primera línea…Porque sois madres, tenéis esa maternidad de la Iglesia que os hace cercanas…Sois iconos de la ternura de la Iglesia, del amor de la Iglesia, de la maternidad de la Iglesia y de la maternidad de María”.

”Hay otra palabra clave en la vida consagrada, memoria.Creo que Santiago y Juan no se olvidaron nunca de su primer encuentro con Jesús, ni tampoco los otros apóstoles…La memoria de la propia vocación. En los momentos más oscuros, en los momentos de tentación, en los momentos difíciles de nuestra vida consagrada, volver a las fuentes, hacer memoria y recordar el estupor que sentimos cuando el Señor nos miró”.

También contestó el Papa a quien le preguntó cómo fue su llamada al sacerdocio. ”No lo sé. Se que entré por casualidad en una iglesia, vi un confesionario y salí diferente, de otra manera. Allí cambió mi vida.. ¿Que me fascinó de Jesús y del Evangelio? No lo sé.. Su cercanía a mi…El Señor nunca me ha dejado solo, ni siquiera en los momentos más difíciles y oscuros, ni siquiera en los momentos del pecado..porque el Señor nos encuentra siempre definitivamente. El Señor no pertenece a la cultura de lo provisional…Nos ama y nos acompaña siempre”.

”Por lo tanto, cercanía a la gente, cercanía entre nosotros, profecía con nuestro testimonio, con el corazón que arde, con el celo apostólico que calienta el corazón de los demás…y memoria;retornar siempre”.

”Quiero terminar con dos palabras ? acabó Francisco- Una está…entre las peores actitudes de un religioso: mirar su reflejo en el espejo, el narcisismo. Guardaos de ello..Sí, al contrario a lo que despoja de todo el narcisismo. Sí a la adoración. Creo que este es uno de los temas centrales…Todos rezamos, damos gracias a Dios, le pedimos favores…Pero ¿adoramos al Señor? La oración de adoración silenciosa: ”Tu eres el Señor” es lo contrario del narcisismo. Adoración, quiero acabar con esta palabra. Sed hombres y mujeres de adoración”.
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La Iglesia no puede permanecer en silencio ante los niños y las mujeres de la calle

Ciudad del Vaticano, 17 de septiembre de 2015 (Vis).-El Santo Padre ha recibido esta mañana en la Sala Clementina a los participantes en el Simposio Internacional sobre la Pastoral de la Calle, organizado por el Pontificio Consejo para los Emigrantes e Itinerantes. El objetivo del encuentro ha sido preparar un plan de acción para responder al fenómeno de los niños y las mujeres – y de sus familias ? cuyo ambiente de vida es , principalmente, la calle.

Entre las causas principales de ese triste fenómeno, el Papa citó la indiferencia, la pobreza, la violencia familiar y social, y el tráfico de personas humanas. ”No hay que olvidar -añadió- el dolor de las separaciones conyugales y el nacimiento de hijos fuera del matrimonio, a menudo destinados a una vida ‘vagabunda’. Los niños y las mujeres de la calle no son números, no son “paquetes” con los que se comercia: son seres humanos con su propio nombre y su propio rostro, con la identidad que Dios dio a cada uno de ellos”.

”Ningún niño decide por sí mismo vivir en la calle -recalcó el Pontífice- Por desgracia, incluso en el mundo moderno y globalizado, a muchos de ellos se les roba la infancia, los derechos, el futuro. La falta de leyes y de estructuras adecuadas agrava su estado de privación: carecen de una verdadera familia, carecen de educación y de asistencia sanitaria. Todo niño abandonado, obligado a vivir en la calle, o presa de las organizaciones criminales, es un grito que se eleva a Dios, que creó al hombre y a la mujer a su imagen; es un grito de acusación contra un sistema social que durante décadas hemos criticado pero que nos resulta difícil cambiar según los criterios de la justicia”.

También habló del preocupante aumento de las niñas y mujeres jóvenes que se ven obligados a ganarse la vida en la calle, vendiendo sus cuerpos, explotadas por organizaciones criminales y a veces por sus familiares y amigos. ”Esta realidad es una vergüenza de nuestras sociedades que se enorgullecen de ser modernas y de haber alcanzado altos niveles de cultura y desarrollo -exclamó- La corrupción generalizada y la búsqueda del beneficio a toda costa privan a los inocentes y a los débiles de la posibilidad de una vida digna, alimentan la criminalidad de la trata de personas y de otras injusticias que pesan sobre sus hombros. ¡Nadie puede permanecer inactivo ante la urgente necesidad de proteger la dignidad de la mujer, amenazada por factores culturales y económicos!

”Os pido por favor que no os rindáis ante los difiíciles retos que interpelan vuestra convicción, alimentada por la fe en Cristo, que demostró hasta su muerte en la cruz, el amor preferencial de Dios Padre por los más débiles y marginados -exhortó Francisco a los presentes- La Iglesia no puede permanecer en silencio, las instituciones de la Iglesia no pueden cerrar los ojos ante el fenómeno nefasto de los niños y mujeres de la calle. Es importante involucrar a las comunidades cristianas, en todos los niveles, en los distintos países con el fin de eliminar las causas que obligan a un niño o a una mujer a vivir en la calle o a ganarse la vida en ella. No podemos evitar llevar a todos, especialmente a los más vulnerables y desfavorecidos, la bondad y la ternura de Dios Padre misericordioso. La misericordia es el acto supremo con el que Dios nos sale al encuentro, es el camino que abre el corazón a la esperanza de ser siempre amados”.

El Santo Padre se despidió de los participantes en el encuentro deseándoles una misión fecunda en sus países para la atención pastoral y espiritual y para la liberación de los más frágiles y explotados; ”una misión fecunda para la promoción y protección de su identidad y dignidad”.
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El Papa: Nadie puede pretender que no sabe las atrocidades y las violaciones de los derechos humanos en Siria e Iraq

Ciudad del Vaticano, 17 de septiembre de 2015 (Vis).-”Una de las tragedias humanas más sobrecogedoras de las últimas décadas es la de las terribles repercusiones del conflicto en Siria e Irak sobre la población civil, así como en el patrimonio cultural. Millones de personas se encuentran en un estado preocupante de urgente necesidad, obligadas a abandonar sus países de origen. Líbano, Jordania y Turquía cargan hoy con el peso de millones de refugiados, alos que han acogido con generosidad. Frente a este escenario y a los conflictos que se expanden y pertuban de forma inquietante los equilibrios internos y los regionales, la comunidad internacional parece incapaz de encontrar respuestas adecuadas, mientras que los traficantes de armas continúan haciendo sus intereses”.

Con estas palabras se ha dirigido esta mañana el Papa a los participantes en el encuentro sobre la crisis humanitaria en Siria e Irak promovido por el Pontificio Consejo Cor Unum en que toman parte, entre otros, los organismos de caridad católica que operan en el Oriente Medio y los obispos de la región y al que han dado su apoyo más de treinta organizaciones de diverso tipo.

Francisco ha proseguido su discurso subrayando que hoy en día, a diferencia del pasado, ”las atrocidades y las violaciones inauditas de los derechos humanos que caracterizan estos conflictos, son difundidas en directo por los medios de comunicación. Por lo tanto, están ante los ojos del mundo entero. Nadie puede pretender que no lo sabe. Todos son consciente de que esta guerra pesa cada vez más de forma insoportable sobre los hombros de los pobres. Tenemos que encontrar una solución, que nunca es la violencia, porque la violencia sólo genera nuevas heridas.”

En este ”océano de dolor” ha exhortado a los participantes en la reunión a prestar una atención especial a las necesidades materiales y espirituales de los más débiles e indefensos. ”Pienso sobre todo en las familias, en los ancianos, en los enfermos, en los niños. Los niños y los jóvenes, esperanza para el futuro, están privados de los derechos fundamentales: crecer en la serenidad de la familia, ser atendidos y asistidos, jugar, estudiar. Millones de niños, con la continuación del conflicto, se ven privados del derecho a la educación y, en consecuencia, ven que el horizonte de su futuro se ofusca. ¡Que no falte vuestro compromiso en este ámbito vital!”

”Muchas son las víctimas del conflicto; pienso en todas y por todas rezo. Pero no puedo dejar de mencionar -ha añadido- el grave daño a las comunidades cristianas en Siria e Irak, donde muchos hermanos y hermanas son vejados a causa de su fe, arrojados de sus tierras, encarcelados o incluso asesinados. Durante siglos, las comunidades cristianas y musulmanas han vivido juntas en estas tierras, sobre la base del respeto mutuo. Hoy hasta la misma legitimidad de la presencia de los cristianos y de otras minorías religiosas se niega en nombre de un “fundamentalismo violento que reivindica un origen religioso” . Sin embargo, a los tantos ataques y persecuciones que hoy sufre en esos países, la Iglesia responde dando testimonio de Cristo con valentía, a través de la presencia humilde y ferviente, el diálogo sincero y el generoso servicio a favor de cualquier persona que sufra o lo necesite, sin distinción alguna”.

El Papa ha hecho hincapie en que en Siria e Irak, el mal ”destruye los edificios e infraestructuras, pero sobre todo destruye la conciencia del ser humano. En el nombre de Jesús, que vino al mundo para curar las heridas de la humanidad, la Iglesia se siente llamada a responder al mal con el bien mediante la promoción de un desarrollo humano integral, ocupándose de cada hombre y de todos los hombres. Para responder a esta llamada difícil, los católicos deben fortalecer la colaboración intra-eclesial y los vínculos de comunión que los unen con las otras comunidades cristianas, buscando también la cooperación con las instituciones internacionales humanitarias y con todos los hombres de buena voluntad. Os animo, por tanto, a continuar en el camino de la colaboración y el intercambio, trabajando juntos y en sinergia. Por favor: ¡no abandonéis a las víctimas de esta crisis, aun cuando la atención del mundo decaiga!”

”A todos os pido -ha concluido- que llevéis mi mensaje de profunda solidaridad y cercanía a los que atraviesan por estas pruebas y sufren las trágicas consecuencias de esta crisis. En comunión con vosotros y vuestras comunidades, rezo incesantemente por la paz y el final de los tormentos y de las injusticias en vuestras amadas tierras”.

 

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