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El alfajor es un líder imbatible en el mundo de las golosinas y cada vez se vende más

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En la Argentina se consumen 900 millones de unidades al año y el negocio mueve $ 7000 millones; los quioscos concentran la mitad de las ventas

No es un invento argentino, pero merecería serlo. Sucede que, si bien es de origen árabe y llegó a España cuando los moros conquistaron la península en el siglo VIII, es en la Argentina donde el alfajor alcanza su mayor éxito hasta convertirse en una golosina imbatible en quioscos y otros comercios: se comen en el país 900 millones de unidades por año, lo que moldea un negocio de $ 7000 millones anuales.

Aún en tiempos de caída del consumo, este producto se mantiene como la golosina más comprada por los argentinos. Según datos de la Asociación de Distribuidores de Golosinas y Afines (Adgya), cada habitante come 1 kilo por año, lo que, a un peso promedio de 50 gramos por alfajor, arroja una cifra anual de 20 unidades por persona.

Gisela Yajati, gerenta de la categoría Chocolate de Mondelez, explica este boom en el hecho de que el alfajor es la golosina tradicional para los argentinos de todas las edades. “Es un clásico, y los clásicos no pasan de moda. Es un producto que se vende todo el año”, comenta la ejecutiva.

José Ignacio Amodei, director de Trade de la consultora CCR, precisa que en diciembre de 2014, los comercios mayoristas vendieron un 44,7% más de alfajores que en igual mes de 2013. De todos modos, el consultor aclara que 65,5% de este producto se compra en quioscos; 17,5, en autoservicios y mayoristas, y 17%, en hipermercados, supermercados y cadenas de descuento.

En lo que hace a la facturación, desde la consultora Nielsen detallan que 53% corresponde a quioscos y minimercados; 22% a comercios tradicionales; 12,6% a supermercados, y 11,5% a autoservicios.

Además, este clásico se apoya en una multiplicidad de marcas, con precios que van desde $ 4 en los segmentos populares, hasta $ 14 en los premium, pasando por los $ 7 y $ 8 en el target medio.

Si bien hay marcas típicamente “alfajoreras”, como Jorgito, Guaymallén, La Nirva y Fantoche (el creador de los triples), son Arcor y Mondelez quienes ocupan los dos primeros lugares en el mercado, con 30% y 19%, respectivamente, gracias a su variedad de líneas. Jorgito, líder en la Capital Federal y GBA, es tercero a nivel nacional, con 17%, mientras que Guaymallén es el cuarto, con 14%.

Una inmensa atomización se lleva el resto. Entre las marcas preferidas, según áreas geográficas, están: Capitán del Espacio en la zona sur del Gran Buenos Aires; Merengo en Santa Fe; Estancia El Rosario en Córdoba; Don Goyo en San Luis, y Gesellinos en Villa Gesell.

“Hemos crecido en los últimos años”, dice Alan Aurich, gerente general de Havanna. “Eso se debe a que fuimos a lugares donde hacía falta un punto de venta de nuestras características”, cuenta el ejecutivo, cuya marca compite en el segmento premium con Cachafaz, Plan B, La Recoleta, Balcarce y Alfa Pampa. Su firma, que cuenta con 210 locales (70 propios y el resto franquicias), vende 115 millones de unidades al año, entre lo local y lo que se exporta.

Gustavo Giannone, dueño de Plan B, cuenta que se vende mucho y además cada vez hay más marcas. “La industria ha progresado porque somos un país alfajorero. Además, creció mucho el alfajor casero, con mucha gente que lo hace en grupos familiares en forma artesanal y luego los venden en los clubes o quioscos de barrio”, señala. Su marca pasó de vender 35.000 unidades en 2013 a 100.000 en 2014.

En tanto, el comercio exterior también tiene buenas noticias para la industria: según la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), el país exporta 2.637.487 de kilos, siendo su principal destino Chile, que capta 40%, seguido por Uruguay (20%).

En cuanto a la tendencia del sector, desde Cachafaz subrayan que lo que ocurre tanto en la Argentina como en el mundo es que el consumidor está cada vez más informado. “Por lo tanto, aprecia no sólo la innovación, sino la calidad de los ingredientes. Está aprendiendo a diferenciar entre, por ejemplo, baño de repostería y genuino chocolate”, destaca Gabriel Sperandini, gerente comercial de Cachafaz.

Desde Mondelez afirman que la variedad de sabores y tamaños colabora para captar a los consumidores, pero sin que se alteren los clásicos que siguen haciendo historia en la preferencias. Muestra de ello fue la vuelta del alfajor Suchard en 2013. “A dos meses de su relanzamiento se había vendido lo que se proyectaba para el 80% del año”, enfatiza Yajati.

Otro detalle: en un mercado cuya facturación a nivel nacional aumentó 32% en 2014 y en el que hay que tener en cuenta un alto grado de informalidad, el impulso está dado fundamentalmente por los alfajores triples, que han restado protagonismo a los simples.

Quizás el secreto que hace imbatible a este clásico de chicos y grandes esté en lo que dice Ricardo Lorenzo, presidente de Adgya: “El alfajor es una mezcla perfecta entre golosina y alimento”.

LA VERSIÓN LIGHT DEJÓ DE CRECER

El alfajor de arroz irrumpió con toda la fuerza en 2010 y su mercado creció a razón de $ 150 millones anuales hasta 2013, año en que su participación en el universo total de alfajores se estancó. Según datos aportados por la consultora especializada en consumo CCR, la participación en el mercado de este producto fue en 2014 de 2,7%, idéntico porcentaje que el año anterior. Chocoarroz, Cachafaz, Deli Light y Natuel son las principales marcas.

Fuente: La Nacion

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