Muerte de Alberto Nisman: ¿La obra maestra de una mente brillante y perversa?

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Si alguien quería conmocionar a la Argentina y al mundo entero con la muerte del fiscal Nisman, lo consiguió con creces. Otra vez la realidad supera a la ficción.

nisman

Hace casi cuatro décadas, el entonces coronel Rubén “Pichi” Visuara llevó a un joven recién ingresado a la SIDE a un pequeño auditorio donde proyectó un film francés llamado “Informe Confidencial – Dossier 59”.  Es un documental guionado que registra la actividad de una célula de espionaje gala.  Los agentes espían y analizan la conducta de un nombrado embajador francés,  a los espías no les gustaba que ese hombre representara a Francia en un destino que en el film no se menciona (lo aclaramos, es una ficción que muestra la actividad de un servicio de inteligencia. Si la historia fue realidad o no, lo desconocemos). Al final, después de trajinados seguimientos y escuchas, la célula llega a la conclusión que el embajador tenía una tendencia homosexual que presuntamente desconocía. El final es cuando se lo hacen saber, en épocas en las que la sexualidad diferente era estigmatizada hasta lo intolerable.  Conclusión: el hombre toma una ruta con su auto a máxima velocidad y se estrella contra un árbol.Visuara (fui amigo de él, me contó ésta con otras mil historias, además, fue injustamente procesado por crímenes de lesa humanidad cuando lo que hizo fue desarmar centros de tortura) lo miró al joven aspirante a espía y le refirió la metáfora del film: “Un espía nunca mata, no se ensucia con sangre, en todo caso lo que puede hacer es inducir a que el “causante” se suicide“. Causante se le dice en la jerga de inteligencia a la persona investigada.

Y lo despidió diciéndole: “Stiuso, desde ahora tu alias es Style, Jaime Style”. ¿Un botón de muestra de lo que aprendió “Jaime” en su carrera? El terrorista y mercenario número uno en la historia fue un venezolano llamado  Illich Ramírez (Carlos, el Chacal). Asesino, vendedor de armas a los fundamentalistas árabes, fue la pesadilla de los servicios de inteligencia occidentales que no podían dar con su paradero. Hasta que una brillante idea del MOSSAD (“El Instituto”) mostró lo que puede la inteligencia bien aplicada. Abrieron una cuenta bancaria a nombre de uno de sus tantos nombres falsos, le transfirieron desde un banco israelí 10 millones de dólares y le hicieron llegar la información a un jefe terrorista palestino.  El 15 de agosto de 1994 sus propios custodios -creyendo que Carlos había traicionado la causa palestina- lo entregaron a las autoridades de Sudán y en un par de horas fue extraditado a París, donde fue condenado por vida. La estrategia del MOSSAD dio resultados, y el hombre más peligroso de la historia moderna (Bin Laden no tenía ni con que empezar para compararse con el venezolano) salió de circulación.

Volvemos al presente. Como no queremos hacer la “gran Carrió” (la pitonisa nuestra de cada día) que todo lo dijo y lo predijo, te posteamos el link de cuando en diciembre te contamos que se venía la gran venganza de dos ex SIDE echados por la puerta de servicio. A “Paco” Larcher no se le caen dos ideas juntas, pero ahí te dijimos que “Jaime” es impredecible, quería venganza y como no se ensucia las manos de sangre, que lo maten otros o que se mate solo.

Aquí el adelanto de DV de entonces http://www.diarioveloz.com/notas/137018-la-casa-los-espiritus-se-viene-la-gran-farina-los-dos-ex-side-stiusso-y-larcher

Stiuso jugaba con dos personajes de la justicia. El matrimonio (ya disuelto) entre la jueza federal de San Isidro Arroyo Salgado y el fiscal Nisman. ¿Un ejemplo?  La jueza citada procesó a varios periodistas (Yofre, Roberto García, Carlos Pagni, Héctor Alderete, Edgar Mahinhard) con una excusa tonta, asociación ilícita y hakeo de correos electrónicos.  Lo que hizo Stiuso fue provocar allanamientos en los hogares y oficinas de esos periodistas y les secuestraron hasta los cables y los monitores de las computadoras. Lo que Nisman precisaba era saber qué información sobre el caso AMIA podían tener las citadas personas. Jaime era el tercero en discordia entre Arroyo Salgado y el fiscal ahora muerto.  A Yofre le robaron una colección de 5000 CD con todo lo mejor del jazz (y de Elvis, la pasión del Tata), y solo le devolvieron unos pocos.

Pero Stiuso recordó ese film francés del que hablamos al inicio de esta nota, y cuando Arroyo Salgado y Nisman se divorciaron, el agente le jugó a ambos con rumores y chimentos de la vida de pareja del otro. Los tenía maniatados a ambos al estilo “Infama”. La vida privada de las personas influyentes es el arma más temible de la que se pueden apoderar sus enemigos.

¿Que a Nisman lo corrieron con amenazas a su hija? Cualquiera que maneja información sensible sabe a los riesgos a que está expuesto. Seamos periodistas o integrantes del poder judicial. ¿Que se vigilaban las puertas de entrada de su edificio en Puerto Madero? Si hubo un asesino en el lugar del hecho, ya estaba instalado allí antes de cometerlo. No hay que subestimar las mentes brillantes.

Tampoco estamos diciendo que Stiuso haya sido el autor de la muerte de Nisman.

Pero en ese almuerzo en diciembre pasado en La Boca con el nuevo jefe de Operaciones Especiales de Secretaria de Inteligencia (Allan, “el francesito”) y dos agentes más, Jaime juró y perjuró venganza contra el gobierno y la bonaerense (causante de la muerte de su hombre y amigo, “el Lauchòn”)

Trataron de convencerlo que no hiciera tonterías, que todo estaba aún muy caliente como para pasarle facturas a alguien con ejercicio del poder.

Otro día contaremos algunas de las barrabasadas cometida por Nisman en la causa AMIA,  al menos en lo que a este periodista concierne tras la presentación de material muy útil a la causa.

Lo cierto es que la muerte de Nisman, un día antes de concurrir al Congreso, genera en el inconsciente colectivo de los argentinos y de la prensa mundial una expresión al unísono casi casi como decir “A Nisman lo mató el Hobierno”.

Si una mente brillante y macabra como esas del film que te comentamos al principio querían venganza contra todos, lo logró con creces. Ni estamos diciendo que a Nisman lo mató Jaime ni que lo mató el Gobierno.

Solo contamos historias de personajes y circunstancias. Cualquier parecido con la ficción es mera coincidencia.

 

Jorge Boimvaser
Por Jorge Boimvaser
Periodista
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