Seducción fatal: lo apuñalan seis veces y le roban la jubilación

356
Compartir

Crimen y misterio en Monte GrandeLa víctima es un ex bombero de 85 años. Su familia asegura que una mujer lo acompañó al banco y luego lo mató en la cocina de su casa. Aún no hay detenidos.

Marcelino “Chicho” Vega tenía 85 años y cobraba dos jubilaciones, una como ex empleado del ferrocarril y otra como ex bombero. Así juntaba unos 15.000 pesos por mes, con los que se las arreglaba bastante bien. Ese dinero, sin embargo, habría sido el motivo por el que lo asesinaron de seis puñaladas en su propia casa: creen que una joven lo sedujo, lo engañó y luego lo mató para robarle.

Las últimas noticias que hubo de “Chicho” Vega datan del viernes pasado, cuando habló con uno de sus hijos cerca del mediodía. No se supo más de él hasta el martes a las diez de la noche, cuando uno de sus nietos fue a su casa, en Monte Grande. Tocó el timbre y lo llamó por teléfono, pero su abuelo no contestó. Al rato fue al lugar el hijo del hombre, quien saltó una reja, se asomó por una ventana y se encontró con la peor imagen: su padre estaba muerto en el piso de la cocina.

Su familia cree que el homicidio se cometió el mismo viernes, luego de que la víctima fuera a retirar su jubilación a dos bancos del centro de Monte Grande. La última vez que “Chicho” habló con Marcelo, su hijo, le dijo que había ido a cobrar con “la chica que limpia”. Pero el hombre no tenía ninguna empleada doméstica y su familia asegura que la autora del homicidio fue una joven que “lo sedujo y lo engañó”. En la billetera le encontraron un papel con un número de teléfono escrito que tenía corazones dibujados alrededor.

Ese número correspondía a quien se presentó como “la chica que limpia”. Según dijeron a Clarín fuentes del caso la joven –de unos 25 años– declaró ante la Justicia, pero hasta el momento no hay nada que la comprometa como autora del hecho.

“Todo indica que fue apuñalado por una mujer que conocía, pero aún no puede vincularse a esta persona con lo que pasó. Estamos esperando las filmaciones de los bancos, para ver si Vega aparece cobrando acompañado por alguien”, detalló un vocero del caso.

La familia ya empezó a reconstruir lo ocurrido. “Mi abuelo cobró a las 11.28 en un banco y a las 11.53 en el otro. A eso de las 12.30 habló con mi papá y le dijo que lo había acompañado la empleada. Y más tarde pidió comida para dos personas, pero nunca fue a buscarla”, le contó ayer a Clarín Facundo, nieto de la víctima.

La última charla que “Chicho” tuvo con su hijo fue algo tirante, porque Marcelo insistía en que lo esperara para acompañarlo él a cobrar. Y el hombre igual decidió ir con una mujer con la que, decía, tenía “un juego de seducción”.

El misterio es saber quién era. Es que Marcelo le contó a la Policía que su padre solía llevar a su casa “en calidad de acompañantes a diferentes mujeres”.

“Chicho” había enviudado hace nueve años. Para moverse tenía que ayudarse con un andador, pero aún así manejaba su auto y se las arreglaba solo. Solía levantarse a las ocho, se preparaba un café con leche y cerca del mediodía llamaba al mismo restorán de siempre para encargar el almuerzo. Iba hasta allí a comer y luego volvía a dormir una siesta. Según descubrió la familia, en las últimas semanas habría acumulado deudas allí y en otros lugares, lo que los lleva a sospechar que alguien “lo estaba viviendo”.

Todo los días, alrededor de las cinco de la tarde, “Chicho” subía a su coche y salía a pasear. El martes, el Renault Clio apareció estacionado en el garage de la casa, con las vidrios bajos y el andador en el baúl. El portón estaba entreabierto. “El último que uso el auto lo dejó abierto. Estaba todo mojado por dentro, por la lluvia del último fin de semana. Y mi abuelo era muy cuidadoso”, aseguró Facundo.

En la cocina estaba el cuerpo de “Chicho”. Había recibido seis puñaladas en el cuello y en el tórax. “Lo encontré pegado a la mesada, con una silla caída. Pobrecito, tenía el cargador del teléfono abajo de la mano, creo que atinó a llamarme”, recordó ayer Marcelo.

Los peritos de la Policía Científica encontraron un mechón de pelo negro en uno de los zapatos de la víctima –se lo habría arrancado a quien lo asesinó– y la huella de un calzado femenino sobre las manchas de sangre en el piso. La casa estaba toda revuelta: la habían revisado a fondo. Faltaban el dinero de la jubilación cobrada el viernes y un juego de llaves del chalé. Y sobre la mesa del comedor, los investigadores encontraron una tarjeta de débito a nombre de un hombre que la familia no conoce.

La “chica que limpia” apareció el miércoles en la puerta de la casa de la víctima, pero ella negó haber sido quien acompañó a Vega a cobrar la jubilación. Para la familia, es la principal sospechosa.

Fuente: Clarín

Print Friendly, PDF & Email
cript async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js">

Comments