Más de la mitad de las empresas aseveran tener problemas para importar

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«En los últimos años era habitual cruzarse en los pasillos del Coloquio y escuchar que algunos empresarios tenían problemas para importar, pero hoy ya la pregunta no es si tienen inconvenientes, sino cuántos dólares te deben», así refleja Luis Secco, el economista que este año hizo el análisis de la tradicional encuesta de Expectativas empresarias realizada por D’Alessio IROL para IDEA.

Es que según el sondeo, el 57% de las empresas declararon tener problemas para importar insumos clave para el funcionamiento de su empresa y el 49% dijo haber padecido el efecto del cierre de importaciones en los productos finales de sus compañías. Es sin dudas, el impacto de la restricción a las importaciones uno de los puntos centrales en la preocupación de los empresarios.

El dato explica que economistas como Orlando Ferreres o el mismo Secco actualizaran sus estimaciones y ya calculen en más de u$s 6.000 millones la deuda del Banco Central con importadores, saldo que se aceleró tras el 30 de julio cuando el juez neoyorquino Thomas Griesa empujó a la Argentina hacia un default parcial. Desde ese momento, la conducción de la autoridad monetaria decidió imponer mayores restricciones para el acceso de dólares principalmente para los importadores y que muchas empresas tuvieran que recurrir al «contado con liqui» (pese a que no hubo ninguna medida formal por parte del Gobierno) para hacer frente a las importaciones.

Sorprendió un minúsculo porcentaje (2%) que dijo que el cierre de las importaciones lo favoreció. «Esto se explica porque inclusive algunos importadores se beneficiaron luego de que algunas multinacionales se retiraran del país por los inconvenientes que hay y, pese a no pasar por el mejor momento, de golpe incrementaron su cartera de clientes», evaluó un importante empresario de servicios a Ámbito.com.

• Expectativas

Las perspectivas sobre la evolución de la economía para la primera mitad de 2015 son negativas. El 31% de los empresarios consideró que la situación estará mucho peor que en la actualidad y otro 34% observa que será moderadamente peor; si se suman ambos valores resulta que 65% de los hombres de negocios no ven un escenario positivo para los próximos doce meses.

Si bien este porcentaje mermó con relación a la medición del semestre anterior donde el global marcó 71%, es la primera vez en los últimos años que una perspectiva negativa se mantiene durante dos semestres consecutivos. El estudio de D’Alessio explica que la inflexión que comenzó a mostrarse a partir de la crisis de la deuda -post decisión de Griesa -, continúa presente en el segundo semestre y «tiñe» las expectativas para el próximo.

En una mirada hacia la última década, ese 31% de perspectiva negativa sobre la economía se iguala a la arrojada durante la crisis de 2009.

• Ventas y rentabilidad

Al desglosarse, la baja de las expectativas generales se ve en las diversas áreas de las empresas, como exportaciones, inversión y empleo, pero donde se grafica más crudamente es en la perspectiva de ventas para el próximo año. El 42% de las compañías creen que venderán menos que este año y otro 40% aspira solamente a mantener las operaciones como en la actualidad. Según Secco, «los empresarios, a diferencia de otros momentos de crisis, no ven al mercado interno como motor de reactivación». Otro dato que muestra que ya no es el consumo interno el vaso de agua en el desierto, es que las estrategias están puestas en mejorar los factores internos, especialmente los costos y procesos.

Relacionado al punto anterior, otro dato relevante es que pese a que la expectativa de inversión viene declinando, muchos de los pesos sobrantes por el impedimento a repatriar dividendos y la falta de acceso a compra de divisas, casi por obligación, van directamente a la inversión en nuevas tecnologías y la adquisición de servicios.

Además, los empresarios esperan una caída en la rentabilidad de sus negocios. Para 52% de los consultados disminuirá y sólo 20% cree que mejorará. El dato cobra relevancia teniendo en cuenta que en un año un 11% más de empresarios empeoraron sus perspectivas sobre la rentabilidad.

Teniendo en cuenta estos números, un factor central es cómo recuperar la competitividad del país. A diferencia de otros años, cuando el tema central era la reforma impositiva, este año ven a la mejora en la educación (con 67%) como el gran motor de cambio. Otro dato relevante relacionado con la competitividad es el pedido de resguardo a la propiedad privada que aumentó en los últimos tres meses del 20% al 51% y la necesidad de un acuerdo con organismos internacionales de crédito que se elevó del 14% al 46%. Según Secco, en estas respuestas repercutió la negociación con los buitres y las sanciones de la Ley de Abastecimiento y del nuevo Código Civil.
Por Pablo Jiménez y Diego González, enviados especiales a Mar del Plata.-
ambito.com

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