El Papa Francisco, Cristina Fernández y el misterio de las nueve carpetas

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Fuimos partícipes -invitados-, a una mesa bien regada donde se juntaron algunas de las principales espadas de la Presidente. El único requisito que se nos pidió fue guardar en reserva la identidad de los comensales.

Hombres convulsionados alrededor de la Casa de Gobierno. Dicen que por ahí lo de la amenaza a la Jefa de Estado tiene algún fundamento y ese “miren hacia el Norte” si me pasa algo no fue una metáfora. Nadie piensa en un atentado y menos de EEUU, pero algo preocupa y aparentemente saben de qué se trata. No se habló más.

El segundo detalle llamativo. En las últimas horas los sindicatos más fuertes retiraron el dinero de las obras sociales de los bancos oficiales transfiriéndolo a entidades privadas. Por caso, Camioneros de Moyano movió 500 millones de pesos de un banco a otro sin causa justificada.

¿Temor a que le interdicten esas sumas? En total son más de 5000 millones de pesos que fueron a parar a bancos privados. ¿Conspiración? Aún no está claro el porqué de la maniobra.

Y el plato fuerte de la noche., el encuentro a solas del Papa Francisco con Cristina. Dicen que el Santo Padre le contó a Cristina que Benedicto XVI (Ratzinger) se tuvo que ir entre otras causas porque su país de origen, Alemania,  atravesaba una fuerte crisis económica y su impotencia de no poder ayudar le hizo dar un paso al costado. Los jefes Vaticanos nunca son ajenos a lo que ocurre en sus tierras natales.

Juan Pablo II fue un ferviente luchador contra la Polonia comunista cuando se levantaba el sindicato opositor “Solidaridad” y Lech Walesa colaboró en la caída del muro de Berlín en 1989. Walesa y Juan Pablo II fueron compañeros de ruta por una Polonia libre de dictadura estalinista.

Francisco hizo esta alusión como preámbulo a su confesión de querer ayudar a que la Argentina no sufra las consecuencias de una crisis fuerte, desatada por los buitres y cierta incapacidad en Economía para atravesar el mar embravecido.

Ahí el Papa le dijo a Cristina que él, como jefe mundial del catolicismo,  puede ayudar pidiéndoles a los hombres fuertes del mundo económico a quienes tiene llegada que retornen capitales del exterior, principalmente a los argentinos que los han repatriados.

Pero… en estas condiciones de inseguridad y corrupción, hay fuertes reparos para hacerlo.

Cristina dijo que el tema de la corrupción era propaganda de los medios y de la oposición, como si nada de ello estuviera ocurriendo. Ya se sabe, para el gobierno inseguridad y corrupción son “sensaciones” no más…

Francisco (no hay que subestimar jamás a un hombre como Bergoglio, tener sotana no es sinónimo de ingenuidad),  estaba preparado y le entregó a la Presidente nueve carpetas (nadie sabe el contenido, solo ellos dos).

Le dijo que ahí figuraban los nombres de los nueve personajes que con sus actos impedían que los inversores confíen en repatriar dinero al país.

Y algo así como el corolario de su charla fue: “Con esta gente fuera del gobierno, sería posible lograrlo”. Un solo dato que se filtró, en esas carpetas no figura el Ministro de Economía Kicillof.

Dicen los hombres cristinistas que Kicillof es una apuesta del mexicano Carlos Slim -el hombre más rico del mundo-,  quien operó para mantenerlo al frente de la vital cartera.

Cristina guarda bajo siete llaves esas nueve carpetas misteriosas, y nada se sabe qué hará con esos personajes a quien el jefe Vaticano señala como los responsables de que cunda en todo el mundo la sensación de no confiabilidad en la seguridad económica y jurídica de la Argenta.

No lo dice la oposición, ni los sindicatos… lo dijeron operadores de alto nivel de la Casa Rosada.

Por Jorge Boimvaser
Periodista

diarioveloz.com

 

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