El peor “olvido” es el de la sociedad

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Mejorar la calidad de vida de los pacientes, sostener familiar y comunitariamente a su cuidador y retardar en todo lo posible en las personas sanas la aparición de síntomas de deterioro cognitivo son por ahora las herramientas frente a una enfermedad que todavía no tiene una cura conocida y que ya afecta a entre 400.000 y 500.000 argentinos.

Prevención, diagnóstico y tratamiento del enfermo y, sobre todo, acompañamiento y sostén a su cuidador, es el rectángulo áureo para recordar en esta fecha que fue instituida en 1994 por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer.

La llamada “enfermedad del olvido” afecta en la actualidad aproximadamente a más de 35 millones de personas en el mundo, mientras que en nuestro país la padecen entre 400.000 a 500.000 hombres y mujeres. En nuestra región, si bien no hay números oficiales, se estima coincidente con la prevalencia nacional que es de alrededor de una cada 10 personas mayores de 65 años.

La enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia; un trastorno cerebral que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades de la vida diaria. Su curso es lento, progresivo y compromete no solo la memoria, sino el lenguaje, la compresión y la posibilidad de ser independiente.

La neuróloga Verónica Solame, especialista del área de Neurociencias cognitivas de Instituto de Neurociencias Buenos Aires (Ineba) dijo que el primer factor de riesgo de esta enfermedad es la edad: “A partir de los 65 años la posibilidad de tener Alzheimer se duplica exponencialmente y después de los 85 se estima que una de cada dos personas puede tenerla”.

A medida que avanza los síntomas empeoran, pudiendo llegar a no reconocer a sus amigos, familiares, o incluso a ellos mismos. Y a pesar de los avances en investigación, aún no se conoce ningún tratamiento capaz de curar el Alzheimer.

Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) cada cuatro segundos aparece un nuevo caso de demencia. De acuerdo a las estimaciones realizadas se prevé que la prevalencia de este tipo de enfermedades se dispare en los próximos años.

Se espera que las cifras se tripliquen en el año 2050, pasando de los 35,6 millones de afectados a los 115,4 millones en tan sólo cuatro décadas.

La enfermedad de Alzheimer afecta a toda la familia, ya que el 70% de las personas con demencia son cuidados por un familiar.

Los cuidadores de personas con enfermedad de Alzheimer sufren agotamiento físico y mental, asociado a emociones como pena, culpa, enojo, vergüenza y soledad. Es por eso que es de suma importancia aceptar la ayuda de otros miembros de la familia, y no llevar la carga solo

La prevención

Controlar la presión arterial, el colesterol y la glucemia, no fumar, no beber en exceso y reducir el estrés, tanto como mantener una actividad física, que no necesariamente tiene que ser competitiva y que puede ser una simple caminata o una actividad como yoga, son algunos de los hábitos saludables que ya es sabido benefician al binomio corazón-cerebro y, por lo tanto, previenen de los principales factores de riesgo para el deterioro cognitivo.

Además, Pablo Richly, médico neuropsiquiatra, subdirector del Instituto de Alzheimer de la Fundación Ineco detalló que “los ácidos grasos como el Omega 3, presentes en pescados grasos de aguas frías como el salmón rosado, la trucha, sardinas, atún, arenque y mariscos, y también en frutas secas como nueces o almendras, y aceites vegetales como el de soja o de canola benefician al cerebro”.

Pero más allá de la alimentación, los especialistas marcan como importante ‘desafiar al cerebro’: “Esto implica sacar al cerebro de su lugar de confort, representado generalmente por las rutinas o los gustos”.

Fuente: http://www.rionegro.com.ar/diario/el-peor-olvido-es-el-de-la-sociedad-4500027-62202-nota.aspx

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