Cuádruple crimen: encuentran un diente en el departamento de las víctimas

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Lo hallaron ayer, casi dos años y medio después del asesinato de tres mujeres y una nena en La Plata. Harán un ADN para ver de quién es. También reconstruyeron lo que pasó en la vereda de la casa.

El Tribunal que juzga a Javier «La Hiena» Quiroga (35) y Osvaldo «Karateca» Martínez (30), los dos acusados de haber cometido en 2011 el cuádruple crimen de tres mujeres y una nena en el barrio La Loma, en La Plata, realizó una inspección ocular en el lugar del hecho.

El 27 de noviembre de 2011, en el departamento 5 de la calle 28, número 467, fueron encontradas asesinadas a golpes y cuchilladas, Susana de Bárttole (63); su hija, Bárbara Santos (29); su nieta, Micaela Galle Santos (11), y Marisol Pereyra (35), una amiga que estaba de visita. Durante la inspección, realizada dos años y medio después del crimen, se encontraron con un diente que se presume es de una de las víctimas, por lo que analizarán su ADN.

La inspección ocular en la vivienda- deshabitada desde el día de la tragedia- la realizaron los jueces Adrián Domenech, Andrés Vitali y Santiago Paolini, quienes estuvieron acompañados por los abogados de ambas partes y familiares de las víctimas. También se efectuó la reconstrucción de lo que sucedió en la vereda, donde el remisero Marcelo Tagliaferro -quien está acusado de falso testimonio en el marco de esta causa-, reiteró que vio a Martínez por medio del espejo retrovisor del auto, luego de que una de las víctimas, Marisol Pereyra, bajara de su coche en la puerta de la casa.

En tanto, el testigo Javier Lencina sostuvo que al pasar por allí la noche de los crímenes detuvo su vehículo porque había visto dos autos estacionados a 45 grados y un par de hombres en situación sospechosa «como si estuvieran robando». También estuvo presente en la inspección y reconstrucción el fiscal Alvaro Garganta, quien argumenta que el acusado Osvaldo «Karateca» Martínez convenció al otro imputado, el albañil Javier «La Hiena» Quiroga, para cometer los asesinatos.

Primero se realizó la inspección ocular en el departamento y después se ordenó la reconstrucción de lo que pasó esa noche en la vereda del edificio. Para la recreación, se le ordenó a la empresa Edelap, que provee de energía eléctrica al barrio, que cortara la luz de dos luminarias ubicadas en la esquina para obtener un mejor registro de lo sucedido esa noche.

«Me voy sumamente satisfecho con la reconstrucción en la vereda, y con la inspección ocular en la vivienda, porque va a aclarar a los jueces todas las circunstancias del hecho», dijo el abogado Julio Beley, defensor de Osvaldo Martínez. «Quedó demostrado que es muy difícil que el remisero Tagliaferro haya podido ver algo, ya que primero dijo que estaba enviando un mensaje de texto, y que Martínez se acercó y que después lo vio por el espejo retrovisor, pienso que de acuerdo a la poca luz, el árbol que estaba al lado, no pudo haber visto nada», agregó Beley.

Por su parte, Osvaldo Martínez aseguró que en la reconstrucción de lo sucedido en la vereda «quedó mas que claro la mentira de Tagliaferro, ya que por la oscuridad que había en la noche, no pudo haber visto a nadie, y menos a través de un espejo retrovisor, y menos a una persona que uno no conoce».

Fernando Burlando, el abogado que representa a la familia de Marisol Pereyra, sostuvo que «es llamativo que en la casa no se haya encontrado el ADN de Martínez (novio de Bárbara Santos) y eso es realmente sospechoso». Y agregó: «Martínez era una persona que concurría al lugar, pernoctaba en la vivienda, por eso nos llama la atención». Burlando dijo que «a casi tres años del hecho, técnicamente esta inspección visual y la reconstrucción en la vereda van a aportar a la causa, porque los testigos -Tagliaferro y Lencina- han ratificado lo que han dicho».

Fuente: Télam/Clarín

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