“Rezamos y lloramos juntos cinco noches adentro de un container”

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Cuatro amigos salieron en cuatriciclo y los sorprendió una tormenta de nieve. Los rescataron cinco días después.

“Estamos perfecto, los cuatro”, fue el mensaje de aliento que Javier Roqué Achával (42) transmitió por teléfono a su mujer y a sus hijos que llevaban cinco días de angustiosa espera sin saber dónde estaba. Los cuatro amigos cordobeses habían emprendido una expedición en cuatriciclos a la cordillera mendocina, en un paraje a 80 kilómetros del centro de esquí del valle de Las Leñas, en Malargüe. Partieron el miércoles pasado a las 9 y pensaban quedarse una noche acampando, pero quedaron varados e incomunicados durante cinco noches. Permanecieron en el interior de un contenedor que se utiliza como refugio de travesías a la montaña en temporada de verano. Fueron rescatados ayer por la mañana por el helicóptero de la patrulla de montaña de la Policía de Mendoza y por personal de Gendarmería, que los rastreó desde el viernes a pie. Tenían abundante comida, bolsas de dormir y abrigo, pero igual las noches se les hicieron interminables. “Rezamos y lloramos juntos cinco noches adentro de un container”, contó a Clarín Roqué Achával.

Sus compañeros de viaje Mario López (45) Paulo Asef (50) y Jorge Rassou (52) habían realizado la misma travesía entre tres y cuatros veces, pero siempre en verano.

El miércoles al mediodía alcanzaron el destino de su viaje: en la zona de la Laguna de las Cargas, al fondo del llamado Valle Noble, a unos 3.000 metros de altura. Habían recorrido poco más de 40 kilómetros en cuatriciclos desde un puesto a 40 kilómetros al oeste de Las Leñas, donde dejaron sus camionetas.

Sabían que iba a nevar.

“Nos avisaron que el jueves podía nevar, pero nos dijeron que esperaban cinco centímetros de nieve”, dijo Roqué Achával. Cuando se acostaron a dormir dentro del refugio con las carpas armadas y las bolsas de dormir, ya había empezado a nevar. A la mañana siguiente no podían salir del contenedor porque había casi un metro de nieve acumulada. Tuvieron que quitar la nieve con palas y dibujar un sendero para moverse afuera y llegar hasta la Laguna que estaba a unos 100 metros. “Decidimos quedarnos hasta que nos vinieran a buscar. Era más peligroso volver con los cuatriciclos”, contó el expedicionario.

Con acento cordobés y picardía Roqué Achával dijo que tenían un “montón de comida, somos unos gorditos viciosos”. Contó que comieron un par de asados, barras de cereal y que podían hacerse café y mate cocido porque llevaban un calentador. “No tuvimos miedo, pero sí angustia por la noche larguísima y la preocupación de que nuestras familias no sabían cómo estábamos”, describió.

La nevada se mantuvo durante dos días y recién el sábado salió el sol. Aprovecharon para limpiar y despejar de nieve el contenedor, colocar espejos en los techos y practicar juegos de luces de SOS con las linternas para cuando vinieran a rescatarlos.

“No estuvimos perdidos, nos refugiamos y creemos que fue la mejor medida que podíamos tomar”, dijo Roqué Achával, en su relato desde Malargüe, vía telefónica.

Una vez difundida la noticia de que los cuatro cordobeses estaban a salvo y habían sido rescatados por la patrulla de montaña, hubo una catarata de críticas en los portales de Internet y en Facebook. Se los acusó de “ no haber medido el riesgo de acampar en plena cordillera con pronóstico de mal tiempo”.

Los expedicionarios respondieron: “No salimos a perdernos, básicamente creímos que era muy riesgoso regresar en los cuatriciclos con un metro de nieve”, dijo el vocero del grupo. Y se disculpó: “Íbamos equipados, pedimos perdón si fuimos imprudentes. No fue nuestra intención”.

Fuente: Clarín

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