Con la SUBE el Gobierno trata de que la gente pague por el tren

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1002Por Silvia Gómez

Suman molinetes desde el lunes en el Mitre, para que los usuarios abonen con la tarjeta

El pésimo servicio que ofrecen las líneas ferroviarias metropolitanas se refleja no solo en las tragedias –como la de Once, en donde murieron 51 personas– y en los servicios –en el Mitre pasa un tren cada 25 minutos–, sino también en las boleterías. Los usuarios dejaron de pagar sus boletos, hartos del padecimiento que enfrentan cada día para trasladarse hasta sus trabajos o para llegar a sus casas.

Ahora el Gobierno nacional anunció que desde el lunes, en la Línea Mitre, se pondrán en funcionamiento nuevos molinetes con lectores de tarjeta SUBE (Sistema Unico de Boleto Electrónico). Se trata de una primera etapa: serán lectores de ingreso en las cabeceras de Retiro y Tigre y debitarán la tarifa mínima del cuadro tarifario, $ 1,10. Gradualmente se irán colocando molinetes en todas las estaciones y entonces sí, el sistema debitará la tarifa correspondiente. En marzo, todo el ramal Retiro-Tigre debería contar con 200 molinetes adaptados con esta tecnología.

De esta manera buscan que los usuarios paguen. En paralelo al anuncio de la Línea Mitre, el Ministerio del Interior y Transporte informó que en el Sarmiento, durante la primera semana de enero, se registró un incremento del 23,3% en la cantidad de pasajeros que abonan, en comparación con la misma semana de 2013. Florencio Randazzo dijo que “es importante recuperar la cultura de pagar el boleto” y prometió que el costo de lo que pagan los usuarios “volverá muy pronto con la llegada de ferrocarriles nuevos”.

Ayer, en la estación de Retiro, ya se podían ver ocho molinetes y tres totems de autoservicio para cargar la SUBE. Como una postal que se repite en todas las terminales ferroviarias, casi nadie pagaba su boleto. Muchos pasaban por la puerta de acceso exclusivo para personas con movilidad reducida, que estaba abierta y sin nadie que la controlara. Consultados por Clarín, muchos pasajeros dijeron que pagarían sin problemas, siempre que el servicio fuera aceptable: “Pagar el boleto sería el colmo. El día que dejemos de viajar como ganado y dejemos de temer por nuestras vidas, voy a pagar con mucho gusto”, dijo María, que abordaba el tren rumbo a la otra cabecera del recorrido, Tigre. “Estaría bueno que con la recaudación que van a tener ahora mejoren las frecuencias y el servicio”, rogó Tomás, otro usuario frecuente que se sorprendió al ver los nuevos molinetes. Sergio, de Carupá, se conformó: “Y bueno, habrá que pagar, al menos espero que no aumente la tarifa”. Y los empleados del Mitre se solidarizan con los usuarios, porque no los persiguen: “Hoy, con las demoras del servicio, hay que ser muy caradura para obligar a la gente a pagar un boleto”.

La crisis de los trenes llegó a su límite con la Tragedia de Once, una situación que hizo visible el padecimiento diario de la gente. Pero en los trenes del Mitre, los usuarios vieron poco a poco la caída en picada de una línea que durante años se jactó de ser la mejor. Ya la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) reflejó en números cómo los usuarios, masivamente, se alejaron de las boleterías como protesta: entre febrero de 2012 (el mes de la tragedia) y el mismo mes de 2013, la cantidad de pasajeros pagos en el Sarmiento bajó un 81,2%. Mientras que en el Mitre bajó un 45,5%.

Informe de Florencia Coplan

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