embarazosUn trabajo realizado por la Dirección de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires da cuenta del crecimiento de los extremos etarios y el retroceso de las veinteañeras. La edad media pasó de 28,3 en 1994 a 30 en el año 2012.

Se trata de una impresión que se percibía y que ahora se confirmó para la Ciudad de Buenos Aires. Un informe oficial del gobierno porteño da cuenta de que en menos de 20 años aumentó la edad media de las mujeres que tuvieron hijos, de 28,3 en 1994, a casi 30 en 2012, con tendencia creciente. Subieron los embarazos en las de 35-44 años, y en contrapartida, disminuyó un 12% la franja de 25-29, que por primera vez en la historia porteña dejaron de ser mayoría. Ahora prevalecen las treintañeras. Como problemática, casi se duplicaron los embarazos adolescentes en estos 20 años.

El trabajo de la Dirección General de Estadística y Censos porteña titulado La fecundidad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: situación al año 2012, analiza el período desde 1991. Desde 1991 el ciclo de fecundidad se encuentra por debajo del nivel de remplazo generacional (2,1 hijos por mujer), permaneciendo en 1,9.

La primera diferencia importante se visibiliza en la edad media de las mujeres que tuvieron hijos, la cual creció de 28,3 años en 1994 a 29,9 en 2012. “Esto tiene relación con el aumento de la edad a la unión, que también pasó de 28 años en 1990 a 32 en 2012″, dice el trabajo.

“El concepto de tener hijos ya no es más biológico, y en la medida que la ciencia avance lo será aún menos. Se tienen los hijos cuando se pueden tener y no cuando conviene tenerlos desde el punto de vista biológico. Una mujer busca afianzar un trabajo o sus estudios universitarios. Esto le ha costado tanto que no va a rifarlos por tener hijos”, consideró Mario Sebastiani, obstetra del Hospital Italiano. En ese centro de salud hace 20 años las madres mayores de 35 eran un 8%, hoy llegan a un 25 por ciento. Para el especialista (autor del libro ¿Por qué tenemos hijos?), la edad ideal para concebir está “entre los 18 y los 28 años. Edades que son casi inaceptables para tener hijos desde el punto de vista social, educacional y laboral”.

Pero la elección de una maternidad tardía también conlleva sus precauciones. Aumenta la incidencia del aborto natural y la infertilidad. Sebastiani apunta que “en una maternidad de la seguridad social hoy la cantidad de embarazos que proviene de la fertilización asistida es cercana al 3 por ciento. Anteriormente era de 1 por ciento.” Situación beneficiada con la nueva Ley de Fertilización Asistida, que sigue encontrando resistencia en obras sociales y prepagas. Edgardo Daniel Rolla, especialista en medicina reproductiva, acotó que “el tiempo de obtener embarazos es casi el doble a los 36 que a los 32, y la tasa de abortos espontáneos se duplica”.

“Si bien la expectativa de vida para el 2020 es de 90 años, el lapso de vida reproductiva no se altera y comprende sólo un tercio de la misma. La esterilidad a los 34 años es del 10% incrementándose a los 44 años al 85%”, planteó el presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), Sebastián Gogorza. Y sugirió razones demográficas y socioeconómicas “como la realización de matrimonios a edades más tardías, pero también ignorancia sobre los límites de la capacidad reproductiva”.

Las parejas consultan cada vez más tarde por problemas de fertilidad. Antes lo hacían en promedio a los 32, ahora a los 38. Mientras que en estos cinco años los tratamientos por ovodonación crecieron alrededor de un 20%: unos 800 nacimientos al año por esta vía en todo el país. En 15 años los embarazos múltiples crecieron de 1,8 a 2,9.

El informe de Ciudad destaca que hubo un corrimiento de la franja de edad que predomina entre las que fueron madres en 2012 (llamada “la edad modal de la fecundidad”): “El grupo 25-29 años registró el mayor peso relativo de la fecundidad hasta el 2000 y a partir de 2005 se desplazó al grupo 30-34″. La más joven de las dos bajó ostensiblemente del 32 al 20,2% sobre el total de nacimientos y por primera vez dejó de ser la más representativa. La de 30-34 años acapara con un 26,5 por ciento.

Para Rolla, “es un fenómeno mundial, al menos en Occidente. Se da más en clases medias urbanas. Quieren terminar la carrera universitaria o el departamento, hay mayor tiempo de adolescencia, y cambió la antigua idea de querer casarse a los 20 con una gran fiesta vestida de blanco y tener hijos. Hoy la mujer tiene más libertad y conductas distintas. Hay una cuestión social, más uniones transitorias. La estabilidad familiar hoy se da a los 35 años. Muchas parejas se desarman por eso.”

En 1990, las “madres jóvenes” de hasta 30 años que vivían en Ciudad representaban el 57,2% del total que tuvieron hijos en ese período; en 2012, son apenas el 48 por ciento. Y si no disminuyeron más es por otro aspecto preocupante: los embarazos adolescentes, que creció del 5,5% (1990) al 8,9% (2012). “En las clases menos afortunadas económicamente y en zonas menos urbanas el problema es el embarazo adolescente, que sigue siendo un problema grave de Estado”, subrayó Rolla. “Se destaca el aumento del aporte de la fecundidad adolescente, que entre los años extremos del período presentado creció un 61,8%”, soslaya.

La franja de 25 a 29 años es una de las pocas que mostró una disminución y por primera vez no encabeza el listado.
La Encuesta Anual de Hogares 2012 destacó además que cinco de cada diez mujeres de 14 a 49 años aún no tuvieron hijos. Un 18% de las que están finalizando su período fértil aún no son madres.

La información se vuelve más interesante cuando se desgrana por cada comuna de la Capital. Así, entonces, se puede apreciar cómo la 8 (Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati) y la 7 (Flores y Parque Chacabuco) son las que tienen mayor tasa de fecundidad, con 2,8 y 2,5 hijos por mujer, respectivamente. En las antípodas: Belgrano, Colegiales, Núñez y Palermo, que no superan el 1,5. Recoleta, 1 por mujer. En cuanto a edad media de las que tuvieron hijos en este período, la comuna 13 llega a los 32,7 años. La comuna 8, la más baja; y en Constitución la edad promedio no supera los 28 años. El informe resume: “Las comunas de la zona sur muestran un calendario más joven y una fecundidad cercana a tres hijos por mujer, mientras que en la zona norte es lo opuesto: fecundidad más tardía y menos hijos por mujer”.

La formación laboral o de estudios también incide en la decisión de la mujer de ser madre. Según un estudio realizado por el Observatorio de la Maternidad (OM), las egresadas de una universidad tienen su primer hijo a los 27,7 años, en tanto que las que abandonaron el nivel inicial lo hacen a los 19,8 en promedio. A su vez, el tipo de familia cambió, sobre todo en Capital. Se dan menos de la mitad de matrimonios que hace 40 años. En el ’70 la mujer se casaba a una edad media de 25,7. Hoy es a los 32. El último censo dio que en la Ciudad, ante una cantidad levemente inferior de habitantes respecto a 1991, hubo 210.331 solteros más.

“El embarazo es tan personal que sería una arrogancia de la corporación médica decir: usted debe embarazarse a partir de los 25. Algunos colegas piensan así, pero el paciente puede hacerlo en la edad que quiera y pueda, uno sólo debe darle a conocer las estadísticas, que es más fácil a los 25 que a los 40, mostrar factores de riesgo y que la persona esté bien informada”, resumió Rolla. Su colega, Sebastiani, concluyó: “Pueden aumentar los riesgos biológicos, pero sin dudas aumenta la madurez y la infraestructura para tener hijos, que es por demás importante.”

Una tendencia mundial

Los especialistas remarcan que la maternidad tardía es una tendencia mundial. En los Estados Unidos, la edad promedio del primer parto de la mujer aumentó de 21,4 años en 1970 a 25 en 2006, según un informe reciente del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS).

En Europa se nota una mayor maternidad tardía. Según un relevamiento del diario español ABC, en Suiza, al 2010 era de 31,7 años, en continuo ascenso desde la década de 1970, cuando era de 27,8. En España, es de 31,6 (similar a Italia); y el número de hijos promedio es de 1,38. En la Alemania de 1990, la franja de mayores nacimientos era la de los 23 años, en cambio ahora es la de los 30. En Brasil también cayó la fecundidad, de 2,38 hijos en 2000 a 1,86 en 2010.

El panorama barrio por barrio

Casi dos de cada diez mujeres que viven en la Ciudad no tienen hijos.

La Comuna con mayor edad media de las mujeres que fueron madres en 2012 es la de Belgrano-Colegiales-Núñez (32,7 años).

Le sigue Palermo, Coghlan, Saavedra, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Caballito y Recoleta. Los de menor edad (27,6): Villa Lugano – Villa Riachuelo – Villa Soldati. Luego, la Comuna 1.

Las mujeres de la franja de 35-39 años crecieron de 12,6 a 19,3% sobre el total de fecundidad, entre 1990 y 2012, y las de 40-44 son el doble que hace 20 años: de 2,9% a 5,6%.

Un estudio francés señala una baja de la fecundidad de un 3,5% por año a partir de los 25 años.

“En el último año, de 578 casos de partos que tuvimos, el 67,64% son mayores de 35 años”, aseguró el doctor Sergio Pasqualini, de Halitus Instituto Médico.

La concepción de familia cambió. En 1985 el 85,5% de las madres estaban casadas; hoy son el 51 por ciento.

Otra de las razones es que se alarga más el tiempo de convivencia, y la pareja se vuelve menos estable. En 1970 había una tasa de 9,1 matrimonios cada mil habitantes, en 1985 pasó a ser de 5,8; y en 2011 era del 4,3.

También influenciado por especulación inmobiliaria, la Encuesta Anual de Hogares de la Ciudad reflejó que en 2010 el 60% de los hogares porteños estaban integrados por una o dos personas.

En 1975 la tasa nacional de fecundidad era de 3,4. Hoy bajó a 2,2.

Según la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva, la tasa de aborto en ciclos de embarazos naturales es de 7% a 15% por debajo de los 30 años; de 8% a 21% entre los 30 y 34 años; de 17% a 28% entre los 35 y 39 años; y del 52% a los 40 años o más.

Relato de vida en primera persona

“Mi idea toda la vida fue quedarme soltera y no tener hijos. Hasta que me enamoré y dije: ‘está bueno tener uno.’ Y a esta edad uno lo ve distinto.” Ana Lambusta se refiere a sus 41 años, cuando tuvo a Iker, que hoy ya tiene cinco. Llegó del interior bonaerense a Capital junto a su pareja, Alejandro. Se conocieron en 2004, arrancaron a convivir en 2005, y se casaron en 2006.

A partir de ahí quisieron buscar el chico, sin suerte, hasta que fue a realizar un tratamiento al Hospital Durand. “Ahí me dijeron: adelgazá, porque no te funcionan los ovarios por la grasa. Fue cierto, bajé 25 kilos en un año y quedé embarazada, en octubre de 2007”, cuenta Ana, que hoy tiene 47 años, y vive en Caballito, a metros del Parque Centenario.

“Por un lado está bueno tener tu hijo a los 40 porque lo disfrutás más, es casi entre un hijo y un nieto, te sentís más madura y encarás diferente la educación; pero por otro lado andás con mucho más miedo. Estás más consciente de todo lo que te puede y le puede pasar. Primero antes y durante el parto, después una vez que nació, tiene fiebre y te ponés a pensar adónde salir, cómo, a qué médico ir.”

Inverso
26,5 por ciento ocupa sobre el total de fecundidad la franja de edad de 30-34 años. Es la más preponderante, 6,5 puntos porcentuales mayor que la de 25-29. En 1990 la relación era inversa, dominaba la más joven con el 31,9 por ciento.

Fuente: Infonews