Política y petróleo para un Neuquén desguarnecido

559
Compartir

Neuquen-Pintada-YPF-Chevron

El petróleo ha metido la cola en la política neuquina y la situación -es el principal motivador e impulsor de conflictos bélicos en el Mundo- se está tornando peligrosa en una provincia que desconoce de estas prácticas aberrantes. La discusión y el debate democrático han sido dejados de lado para tornarse en críticas y destructivas prácticas en función de ganar un espacio electoral o un mejor posicionamiento en el esquema de poder. Ni siquiera un moderado como Horacio “Pechi” Quiroga, un radical ex K, ha podido alejarse de estos fuegos del “Averno”. Ni hablar del principal contrincante de Jorge Sapag en la interna del MPN. El gremialista petrolero Guillermo Pereyra ha mostrado uñas y dientes, creando situaciones alejadas de la dignidad democrática para meterse en profundidad, en las oscuras aguas del matonismo y la prepotencia: mujeres y periodistas parecen ser su blanco predilecto aunque esto último lo delega en incapaces succionadores de calcetines.

Será porque las encuestas adversas -3 a 1 en contra- o porque las prácticas adquiridas en años de dudosa legalidad en un sindicato que le responde verticalmente y amoldado en base al apriete y en el exterminio de los adversarios internos, le hacen creer que ser un dirigente de carácter es crear el terror como método de conducción política. Aún hoy, duermen en un oscuro juzgado de General Acha (La Pampa) los expedientes que investigan la dudosa muerte de un militante de la UOCRA en aguas del Río Colorado cuando este gremio disputaba espacios con los petroleros de Pereyra. También los docentes neuquinos recuerdan “la generosidad” de los hombres del Sindicato de Petroleros Privados de Río Negro, Neuquén y La Pampa cuando osaron cortar las rutas que llevaban a los pozos petroleros y, por entonces, Pereyra era un niño mimando del catalán Antoni Brufau, todopoderoso CEO de Repsol, a quien Pereyra servía como eficaz anfitrión cuando el mandamás petrolero posaba en estas tierras. Habría que preguntarse si esas amabilidades se extendieron en reciprocidad cuando el gremialista realizaba sus periódicos viajes a España y otros puntos de Europa -Luxemburgo, Liechenstein, Andorra- más vinculados al negocio financiero -paraísos- que al turismo.

Pero algunas cosas han cambiado. Pereyra ya no trasiega el voto para los Kirchner y su sociedad variada con Hugo Moyano lo ha alejado totalmente de los dispendios de Cristina Fernández de Kirchner. No ha sido casualidad su renunciamiento a ocupar un lugar de privilegio en la mesa directora de YPF como tampoco su marginamiento de las últimas negociaciones de la petrolera estatizada con la norteamericana Chevrón. Quizá esto último haya producido un enojo desconocido con su antiguo aliado Sapag, con quien también batalló para apoyarlo en una estrategia de poder que dio por tierra con el ex hombre fuerte del partido. Jorge Sobisch no sólo contó con sus favores de funcionario y sindicalista sino con la complacencia de un gremio fuerte y temido por la industria. Cada amenaza de paro obligaba a las matrices de las petroleras a negociar con Pereyra. Brufau no era el único y Julio De Vido -en vida de Néstor Kirchner- servía a estos fines corporativos. Petróleo, sindicalismo y poder, se convirtieron en una trilogía imparable, cuya primera víctima fue el propio Sobisch y sus sueños presidencialistas que irritaron sobre manera al clan pingüinero.

En ese sinuoso camino de lealtades y traiciones, -propios de una reminiscencia tanguera, arte al que es tan afecto cuando incursiona por la noche porteña-, el pope del sindicato petrolero patagónico hoy busca el verdadero poder en la Provincia: su pelea no es por la silla del senador en el 2.013. Su match de fondo es la gobernación en el 2.015 y Sapag lo sabe. También lo sabe Quiroga, pero mientras el gobernador no tiene más remedio que enfrentarlo en las inminentes y obligadas PASO, el intendente de la capital juega a la OCA. Dos pasos adelantes y tres atrás en su relación con el gremialista y su peón de marfil: la inexperta Lucila Crexell, cuyo mayor acierto es haber sido hija de la recordada Luz Sapag. Lucila cree que entre el “Caballo” y el “Pechi” le armarán una “cunita de oro” para sus sueños de poder prestado y ambiciones sin límites. Sus dos reuniones en el despacho del Jefe comunal -una con el propio Quiroga y otra con su principal espada política, el candidato a senador Marcelo Inaudi- le servirán en bandeja para llegar al Congreso, de mínima o a la Legislatura como primera dama en lugar de Ana Pechen, de máxima. La ingenuidad de la joven heredera política es tal, que no repara que tanto uno como otro, pero especialmente el petrolero, han dejado en el camino cantidad de lamentos y maldiciones femeninas.

En ese variopinto quiroguista, donde se mezclan izquierdistas moderados del ARI Coalición Cívica de Ricardo Villar y Beatriz Kreitman, sin contar la inexplicable presencia de la devaluada radical Linda Yague que llegó a la banca y se mantuvo por obra y gracia de “Pechi”, con los radicales del medio de Inaudi y los centristas de derecha del Pro de Marcelo Bermúdez y Leandro López, también se suman los emepenistas disidentes de Pereyra y Crexell. Todo sirve para tratar de destronar a un poder sapagista que se mantiene en la provincia desde que fue declarada en tal condición institucional, pero que siempre tuvo el olfato de unirse cuando vio peligrar a ese mismo poder.

El único que logró filtrarse en una pelea entre los Sapag, fue Sobisch pero el ex caudillo -como viejo león herbívoro- ya está mas cerca del exilio político que del retorno glorioso. Hay cuestiones que no pudo reconciliar con una sociedad que no le perdona a sus dirigentes haber sido excluyentes en el ejercicio del poder, pese a que inconsciente y peligrosamente se los consintió cuando hicieron gala de esa plenitud. Una repetición de esa ecuación añora Pereyra en su sueño gubernamental aunque ignora o, pretende hacerlo, una vieja regla de la política argentina: la sociedad, especialmente su cambiante clase media, nunca permitió que el integrante de una corporación –sindicatos, militares u otra organización corporativa- llegue al Poder mediante el voto popular.-

Precisamente esas prevenciones las está usando Sapag, formado en la más culta escuela familiar por su propio padre -el legendario senador Elías- y por las bondades de una crianza y educación de alcurnia, la que la vida le privó al gremialista que inició su camino desde lo más bajo del peldaño social -se hacía dejar a cuadras de su domicilio para que sus compañeros no vieran la humildad de su posada y precarios bienes- hasta el uso de todos los beneficios que un sindicalismo sin límites puede ofrecer y que hoy le permite comprar adhesiones y voluntades en cantidades nada desdeñables.

Es que el negocio petrolero, con su secuela de enfrentamientos y corrupción, se ha metido en la política provincial y nadie parece tener las llaves de salir cuando esa misma naturaleza reprobable maneje a su antojo a los protagonistas de esta historia. Una historia que viene acompañada de casi 20.000 millones de dólares en los próximos años en la promocionada cuenca hidrocarburífera de “Vaca Muerta”. Irak, Irán, Medio Oriente son trágicos ejemplos de lo que produce ese “maldito” oro negro que domina al mundo bajo la trágica ecuación de sangre y fuego y que amenaza con introducirse en este pequeño lugar del planeta. El incendio del pozo en Plottier debiera ser motivo de una profunda investigación del fiscal carapintada Maximiliano Breide Obeid para aventar toda clase de sospechas, empezando por que la grúa que provocó el incendio y que pertenece a la empresa Crexell. Nadie, podría -sin pruebas en la mano- arrojar sombras sobre el episodio pero muestra los grados de relación económica entre el candidato a senador por la Lista Azul B y su segunda, casualmente de apellido Crexell. Nadie ignora en el sur, el poder de lobby de Pereyra en el mundo del petróleo.

Hugo Morales/informadorpublico.com

Print Friendly, PDF & Email
cript async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js">

Comments