El Central sancionará a los que rechacen el billete de Evita

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bilEs por las dudas que todavía despierta entre la gente. A través de un comunicado, la entidad debió advertir que son de curso legal. Se habilitó un 0800 para denunciar en caso de que no los acepten.

El billete de 100 pesos con el rostro de Eva Perón en su anverso se prestó en las últimas horas a situaciones opuestas. Un día atrás el Banco Central tuvo que salir, insólitamente, a señalar que los billetes en cuestión son “de curso legal” y recordó que deben ser aceptados como medio de pago en cualquier tipo de operación comercial. Para despejar dudas, habilitó una línea telefónica, el 0800 999 6663 en la que recibe denuncias para el caso de que el billete no fuera aceptado.

Tales advertencias surgieron luego de que se registraran en forma repetida situaciones en las que el que recibe el billete lo rechaza por sospechar de su legalidad.

Paradójicamente, ayer, en Colombia, el “billete de Evita” fue premiado en la Conferencia Latino Americana de Imprenta de Alta Seguridad (HSP). Se le dio el reconocimiento al Billete de Banco Latinoamericano 2013. La novedad fue difundida por la presidente Cristina Kirchner ayer, a través de su cuenta de Twitter.

Pero más allá de la premiación lo cierto es que el Gobierno está desde hace tres años lidiando, por diferentes motivos, con los billetes de $ 100, los que lleva el rostro de Julio A. Roca o los de Evita, de los cuales ya están en circulación cerca de 40 millones de unidades, el 2% del total de billetes de $ 100, que ya llegan a los 2.151 millones de unidades.

El billete de Evita nació “contaminado” por las sospechas de que venía con fallas de fábrica. En esto influyó la orden que dio Cristina el año pasado de que “los Evita” reemplacen totalmente a “los Roca”. Las plantas impresoras de Casa de Moneda no estaban preparadas para ello, ya que originalmente se pensó en el “Evita” apenas como una emisión de homenaje.

Desde que salieron al mercado, los “Evita” fueron considerados sospechosos por quienes los tenían en sus manos.

Y de hecho este último verano se generó una “psicosis” entre los comerciantes, que no querían recibirlos.

Por entonces se habló de que las víctimas eran los jubilados al momento de cobrar sus haberes. En ese momento fue la ANSeS la que tuvo que salir a difundir las medidas de seguridad a las que debía presentarse atención.

En el comunicado difundido el lunes, el Banco Central intentó despejar las dudas detallando una por una las nuevas medidas de seguridad que protegen al billete de Evita de las eventuales falsificaciones.

El drama con los billetes de $ 100 arrancó en 2010, cuando salieron de producción algunas de las líneas de impresoras de Casa de Moneda.

Al faltante de billetes siguió una contratación a las apuradas a la Casa de la Moneda de Brasil. Llegaron billetes impresos en ese país en 2011, algunos con fallas.

La polémica por los billetes de $ 100 se transformó en escándalo cuando estalló el Caso Ciccone, en el que quedó seriamente comprometido el vicepresidente Amado Boudou.

En el medio se conoció el bochazo a un plan de modernización de Casa de Moneda que recién se puso en marcha luego de la estatización de Ciccone.

Y a ello se suma la obstinación oficial, fuera de toda lógica, de negarse a imprimir billetes de una denominación más alta, que bajaría sensiblemente los costos de producción y le simplificaría la vida a las personas. Frente a ello, el Gobierno insiste en que habiendo tantos medios de pago que evitan el billete, es innecesario lanzar al mercado billetes de, por ejemplo, 200 pesos.

El Banco Central está dispuesto a seguir adelante con los billetes de Eva Perón. Ya entraron en circulación dos series. La A y la B, que lentamente irán reemplazando a los billetes de Roca.

El premio recibido ayer por los Evita no hará más que profundizar el camino y tal vez acelerar el paso, tal como lo pidió la Presidenta.

Hoy los billetes de 100 representan el 70% de todos los billetes en circulación. Debido a la inflación, su uso se extendió a casi todo tipo de operación. Desde pagar un viaje en taxi hasta transacciones mucho más grandes. Precisamente por su extendido uso, su vida últil se acorta, obligando a forzar la máquina de la Casa de Moneda.

Fuente: Clarín

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