Detrás de la Rosada: Pese a que había una orden judicial, bajaron la estatua de Colón

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Presidenta-Azurduy-FOTOS-FERNANDO-ORDEN_CLAIMA20130630_0078_17Por Einat Rozenwasser

Fue removida sin aviso ni explicaciones. En el Gobierno porteño dijeron que evitarán que la trasladen. Es porque la Nación quiere llevarla a Mar del Plata.

Sin aviso, sin permiso y sin explicaciones. Ayer al mediodía un movimiento inusual sorprendió a los que pasaban por el parque Colón, detrás de la Casa Rosada. Dos grúas y operarios anunciaban que algo podía suceder con el Monumento a Colón, motivo de disputa entre los gobiernos de Ciudad y Nación desde principio de año, cuando se conoció la decisión de la presidenta Cristina Fernández de reemplazarlo por otro a Juana Azurduy. Unas horas después, ante la mirada de los descendientes de la comunidad italiana, integrantes de distintas ONG y unos pocos funcionarios del Gobierno porteño, pasó lo que muchos temían. Con la bandera argentina colgada de sus pies, la estatua de Colón comenzó a moverse lentamente, bajó hasta el suelo y quedó recostada sobre una tarima.

“El viernes pidieron permiso para sacar las grúas y hoy nos encontramos con que estaban sacando la estatua. Dicen que la van a bajar para repararla porque tiene rajaduras, pero hay una Ley que establece que solamente se puede mover con permiso de los 60 legisladores, además de la medida cautelar que dice que para hacer arreglos tienen que consensuar con el Gobierno de la Ciudad”, explicó la diputada macrista Lía Rueda, presidenta de la comisión de Cultura de la Legislatura porteña. Juan Arriegue, el ingeniero a cargo del operativo, había asegurado que la intención era restaurar la estatua y que no sabían cuándo volvería a su lugar.

A medida que la noticia se difundía, representantes de las distintas organizaciones de la comunidad italiana (que donó este monumento a la Ciudad por el Centenario de la Revolución de Mayo) fueron llegando. “Desde que empezaron con todo esto la comunidad italiana está en alerta, nos invade una gran tristeza”, repetía Irma Rizzuti, de la organización calabresa. Graciela Fernández, de Salvemos a las Estatuas, compartía la indignación: “Es una medida inconsulta tomada entre gallos y madrugadas, en abierta ignorancia de la medida cautelar y sin nadie que se acerce a dar explicaciones”.

Mientras tanto, entre seis y ocho operarios trabajaban para cortar los anclajes y acomodaban las lingas de seguridad a la altura de la cabeza, la cintura y los pies de la figura del navegante genovés. Minutos después de las 17 la estatua se ladeó y a las 17.30 comenzó el descenso que fue registrado por drones, cámaras “voladoras”. Al finalizar, el equipo se tomó fotos con la estatua atrás, lo que enfureció todavía más a los que estaban del otro lado de la reja.

“El Gobierno nacional no nos informó qué iba a hacer –afirmó el jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta–. Esto es una provocación, no sólo al Gobierno de la Ciudad, sino a la Justicia y a todos los porteños. Porque, claramente, están incumpliendo una orden judicial que dice que no podían mover el monumento. Ya le avisamos a la Justicia que no respetaron la cautelar vigente. Si no los paramos, se van a terminar llevando el Obelisco”. En Presidencia no hubo respuesta ante la llamada de Clarín.

La Ciudad dejó una guardia en todos los accesos del predio para evitar que la estatua sea retirada. “Tenemos una orden que nos permite incautarlo en caso de que la quieran mover de acá”, confirmó Tomás Insausti, de la Dirección General de Inspección

 

Fuente: Clarín

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