La comunidad científica aspira a curar el sida

186
Compartir

Por primera vez después de 31 años de lucha contra la epidemia de sida, la palabra cura no suena descabellada. De hecho, la XIX Conferencia Internacional de Sida que se celebra en Washington (Estados Unidos) desde el domingo aspira a poner de acuerdo a científicos, médicos, asociaciones y líderes políticos en que esta utopía es hoy más posible que nunca.

De la mano de la premio Nobel Françoise Barré-Sinoussi (codescubridora del virus del VIH), todos los agentes implicados en la lucha contra esta infección han puesto en marcha una estrategia científica mundial bautizada como ‘Towards an HIV Cure’ (Hacia una cura del VIH) en la que también han involucrado a organismos internacionales de financiación, reguladores y representantes sociales. Su objetivo: erradicar el VIH.

Steven Deeks, codirector de la iniciativa, lo expresa con cautela. «No queremos despertar falsas esperanzas. De momento hay muchas barreras científicas a la curación del sida. Podemos tardar años, o décadas, en encontrar una cura efectiva, pero hay evidencias crecientes que demuestran que esa opción llegará», explica a este periódico desde la Universidad de California San Francisco (EEUU).

«A pesar de los logros alcanzados gracias a la terapia antirretroviral no hay que olvidar que el sida se trata, pero no se cura», explica a este periódico Javier Martínez Picado, investigador ICREA de IrsiCaixa (el centro de investigación del sida de La Caixa que participa en la estrategia), que se ha presentado simultáneamente en Barcelona, París y Washington. «El coste económico de ese tratamiento es tremendo, porque obliga a tomar fármacos muy caros de por vida a un número creciente de personas infectadas». El objetivo, señala, es que algún día esa estrategia se pueda sustituir por una alternativa curativa: «Bien eliminando completamente el virus del organismo, o logrando una cura funcional», es decir, que el virus persista de alguna manera en el paciente, pero su propio sistema inmunitario lo mantenga a raya sin causar síntomas.

«Esta aspiración es el objetivo lógico después de toda la evolución que hemos logrado en los tratamientos contra el VIH», explica por su parte a ELMUNDO.es Santiago Moreno, jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, antes de partir hacia Washington. «Primero logramos que los pacientes infectados no muriesen por la enfermedad; luego, que la medicación que les mantenía con vida no fuese tan tóxica. Finalmente, que los tratamientos fuesen más cómodos…», enumera. Y una vez llegados a este punto, admite, la posibilidad de que el virus pueda desaparecer del organismo, o persistir allí sin necesidad de fármacos, es un objetivo más real que nunca. «Soy optimista en que esto va a ocurrir antes o después».

Pistas para seguir investigando

El desencadenante definitivo que despertó la esperanza en la comunidad científica fue el caso de Timothy R. Brown, más conocido como ‘el paciente de Berlín’. En las páginas de la revista ‘The New England Journal of Medicine’ se certificó la curación de Brown gracias a un trasplante de médula que reemplazó todas sus células sanguíneas con otras procedentes de un donante portador de una rara mutación genética capaz de combatir el VIH. «A falta de clarificar mejor qué ha ocurrido, podemos decir que lleva cuatro años sin tratamiento y sin rastro del virus en su sangre», señala el investigador español.

El trasplante de médula no es, hoy por hoy, una opción válida para ‘erradicar’ el VIH, pero dio la pista del camino a seguir. Además, como señala Moreno, «desde entonces se han producido otros avances significativos». En este sentido, Martínez Picado destaca los conocimientos crecientes sobre cómo se comporta el virus en latencia; es decir, cómo se mantiene ‘dormido’ dentro de las células del organismo sin que el sistema inmunitario sea capaz de reconocerlo. En este sentido, añade, dos grupos peculiares de pacientes seropositivos centran toda la atención en busca de nuevas pistas contra el VIH: los llamados controladores de elite (cuyas defensas controlan la infección sin necesidad de antirretrovirales) y los pacientes infectados que, por cualquier circunstancia abandonan la medicación ativiral y, para sorpresa de sus médicos, el virus no reaparece.

Asier Saez Cirión, trabaja con Barré-Sinoussi en el Instituto Pasteur de París, una institución que trabaja con una amplia muestra de pacientes controladores (tanto espontáneos como después de estar en tratamiento). «Todo esto no quiere decir que el VIH se vaya a curar mañana, pero al menos se ha eliminado el tabú de hablar de ello. Esto es sólo el primer peldaño, pero tardaremos aún varios años en conseguirlo», explica a este periódico antes de participar en la Conferencia.

Este foro bianual se celebra por primera vez en su historia en Estados Unidos, con el simbolismo que tiene para un país donde la entrada de seropositivos estaba prohibida hasta hace pocos años. «La parte social y política del evento tiene mucho peso en los medios», señala Moreno, «pero la parte científica es igual de importante». De hecho, el equipo de Françoise Barré-Sinoussi dará a conocer resultados positivos con esa amplia muestra de pacientes capaces de controlar la infección por sí solos; además, la investigadora gala será nombrada presidenta de la Sociedad Internacional de Sida en sustitución del ugandés Elly Katabira.

Precisamente, Uganda sí participa en la estrategia hacia la curación del sida, un paso que aún no ha dado España como reconoce Martínez Picado. «En la estrategia participan los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH) o la agencia pública francesa de investigación sobre sida (ANRS), entre otros; pero España no se ha subido al carro».

Fuente: www.elmundo.es

Print Friendly, PDF & Email
cript async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js">

Comments