Homenaje a los caídos en La Tablada

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PIGÜÉ (A) — Con motivo de conmemorarse el 23º aniversario del ataque a La Tablada, en el que estaba el histórico Regimiento de Infantería Mecanizado Nº 3 General Belgrano, actualmente asentado en esta localidad, se llevó a cabo un acto de recordación que incluyó una formación militar.
El evento fue encabezado por el jefe del Rimec Nº 3, teniente coronel Roberto Horacio Etchebest, el intendente municipal de Saavedra Hugo Corvatta y otras autoridades.
Luego de entonarse las estrofas del himno nacional y la invocación religiosa a cargo del capellán de la unidad, presbítero Diego Kessler, el jefe de la unidad entregó un reconocimiento consistente en un diploma de honor a la esposa e hijo del sargento post mortem José Gustavo Albornoz, uno de los héroes caídos en la defensa del cuartel; así como otro reconocimiento a la Policía de la Provincia de Buenos Aires que recibió el segundo jefe distrital de policía de Saavedra, subcomisario Roberto Franco Germigniani.
También se colocó una ofrenda floral al pie del monumento erigido a la memoria de los caídos en defensa del cuartel de La Tablada, y seguidamente el jefe del Rimec Nº 3 recordó los cruentos acontecimientos que se vivieron hace 23 años.
«El 23 de enero de 1989, siendo las 6.15, un grupo de aproximadamente 50 hombres y mujeres irrumpió en los cuarteles de la unidad tras embestir y derribar el portón de entrada a la guarnición», narró Etchebest.
Luego de contar que los atacantes fueron derrotados en combate por los efectivos militares –desde el interior– y policiales –que hicieron un cerco rodeando el lugar–, citó los nombres y las principales referencias de los 11 caídos en combate, entre los que se encontraba Albornoz, cuyos familiares se encontraban presentes, y recordó que hubo 37 heridos algunos de suma gravedad.
«El cabo primero José Gustavo Albornoz nació en la Capital Federal y falleció cuando sólo contaba con 24 años. Destinado al Regimiento de Infantería Mecanizado 3, murió combatiendo contra el grupo que copó la unidad. Estaba casado y era padre de un hijo de apenas un mes de vida y que hoy tenemos el honor de contarlo en nuestras filas», dijo Etchebeste.
«No existen palabras ni hechos con los cuales podamos retribuirles el sacrificio de un esposo, un padre, un hijo, un hermano o un amigo. Simplemente les decimos gracias por permitirnos honrarlos y servirnos de ejemplo para esta vocación que abrazamos los aquí formados», añadió.
Fuente: La Nueva.com

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