El SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico),   es un sistema de control urbano. Un chip, social a cada persona. No es anónimo como la Tarjeta Monedero, por el contrario, es un sistema electrónico de identificación  que además controla los movimientos de las personas:
En poco tiempo, quienes quieran viajar en los medios públicos de transporte
deberán inexorablemente comprar su tarjeta SUBE. Para ello deberán concurrirán munidos de su DNI a cualquiera de las sucursales o lugares de distribución
donde llenarán un formulario en el que volcaran los siguientes datos de filiación:
Apellido, Nombres, Tipo y Número de DNI, Teléfono, Domicilio con Calle y Número,
Partido y Código Postal, y para entrar a la modernidad, también una dirección de
correo electrónico si la tiene.

El SUBE otorgará graciosamente solo una tarjeta por titular. Un chip de control ciudadano, ni más ni menos. Para mayor intranquilidad de los habitantes el SUBE integra la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales, que a través del Ministerio de Justicia depende del Poder Ejecutivo Nacional. “O sea , se esta en el Horno”.
Con esta profusa base de datos, se podrá saber  que hace cada persona, donde viaja , con que frecuencia y con el tiempo será la única manera de moverse. Caso contrario “deberá pagar mas dinero por el pasaje”.
Así la gente pobre se abarrota sobre los centros de distribución sin darse cuenta que son masa  para controlar por el Gran Hermano K.

No es novedad que el uso de cualquier tarjeta de crédito o debito, saben donde esta “esa persona en ese momento”. Pero la mayoría de las personas no las tiene. En cambio de esta forma, podrán controlar hasta los menores de edad o personas que no tiene acceso aún a una cuenta bancaria o tarjeta.

Sin llegar al extremo de la paranoia hay que saber que el Gran Hermano K,  usara con diferentes fines las informaciones, desde lo político a la seguridad…
La tarjeta SUBE contiene en su interior un chip que permite registrar una inmensa cantidad de datos, casi de la capacidad de un pequeño Pen Drive de 1 gigabyte.  Pero eso no es lo importante, sino los registros que quedan en la maquina, o que transmite la maquina. Que después se procesa no sólo para que las empresas no evadan impuestos, sino para registrar a cada persona cual es su trayecto  y medio de vida. En un entrecruzamiento se puede saber que hace todo el grupo familiar y de amigos.
Es decir las implicancias de la explotación de la información es muy grande.

El gobierno publicita la tarjeta SUBE diciendo que sus poseedores podrán viajar sin efectivo, irán por ello más seguros, y si son asaltados y no los matan, cuando el ladrón los deja y si no los han herido, debe denunciar el robo y el sistema en poco tiempo anula la tarjeta y le provee otra al damnificado. – Pero para ello puede usar la Monedero que anónima. El tema es que el gobierno no quiere eso,  por eso e pasaje con Monedero será mas Caro desalentando su uso…

Ahora si el ladrón roba la tarjeta, y no se denuncia, se moverá con la tarjeta libremente con la identidad suplantada. Qe podrá ser encontrado fácilmente si se denunciado se anula.
Esta tarjeta SUBE está diseñada para hacer llegar a más de seis millones de ciudadanos de condición humilde un subsidio directo y personalizado que les permitirá viajar en forma muy económica. Seguramente recibirán la misma los militantes kirchneristas y aquellos a los que por razones clientelares el gobierno quiera seguir cooptando con regalos. Total, quien va a controlar como se distribuyen y con que criterios se asignan estos subsidios.
La contrapartida de esta nueva perla clientelística, es que TODOS los usuarios de SUBE, dejarán en la gigantesca base de datos que rápidamente se formara, un montón de información privada y que quedará al franco alcance de los funcionarios del gobierno para lo que ellos estimen sea conveniente políticamente.
La traza indeleble de sus movimientos quedará claramente registrada cada vez que utilicen un medio público de transporte, con nombre y apellido, dirección y una total identificación personal.
Este verdadero atropello a las libertades individuales, solo puede ser entendido en un gobierno que ha mostrado su firme decisión de meterse en la vida de cada ciudadano para controlarlo y mantenerlo sometido en una red compleja de
subsidios clientelares a cambio de su voto cada dos años. Y a los que no subsidia, los somete por vía de impuestos de tasa creciente que están ahogando el desarrollo de los emprendedores, las pymes y todo pequeña empresa que quiera desarrollarse en esta Patria.
Para conocimiento de todos, la tarjeta SUBE puede ser leída por lectores de proximidad, de los cuales hay disponibles una gran cantidad de diferente potencias y capacidades.
Estos lectores pueden hacer una lectura positiva a 10 cmts, como pasa en los equipos de los colectivos trenes y subtes.
Pero hay equipos de alta performance que pueden leer estos chips a distancias de hasta 500 metros, dependiendo de la potencia y la tecnología que utilicen. Y esto no lo van a decir públicamente.  Todo se resuelve a un sistema de potencia del sensor de la tarjeta

En una hipotético caso de Movilización K :
Por ejemplo, suponga usted que se convoca a un acto a los militantes K para apoyar con su presencia las medidas del gobierno en cierto lugar de Buenos Aires.
Pues bien, un grupo de vigilantes que disponga de equipos poderosos y portátiles, en un santiamén conocerán la identidad de los que concurrieron al acto, siempre y cuando hayan viajado con su tarjeta SUBE y la lleven encima. Solo se tratará de mandar menos micros y hacer que la gente viaje con el SUBE, que a todos los efectos será para esos militantes comprados, un viaje gratuito.
Y con esta información a mano, podrán abonarles los premios prometidos por su concurrencia, o aplicarles los castigos que les correspondan por su falta de lealtad política.
Y todo esto con la precisión de una base de datos procesada en tiempo real y con resultados altamente confiables.
Se imaginan cuanta plata se ahorrará los punteros con esta herramienta.
Cruzando las bases de datos se conocerá perfectamente adonde viajan aquellos que reciben los planes, y si van a lugares no autorizados, si van o no a los actos, si concurren a prestar tareas (los pocos que lo hacen), y si no cumplen con sus obligaciones “clientelísticas”, muy posiblemente dejen de percibir los premios. Si la gente viaja sola o con su familia, si lleva a los hijos, si no los lleva, en fin, su vida estará registrada al mejor estilo del Gran Hermano Orwelliano.

Ahora se imagina: “ A los Barrabravas podrán controlar en cada viajecito” o si cruzan la base de datos de  militantes K  con  los subsidios y posicionamiento del SUBE?
Ah vos no fuiste, no estas registrado en el SUBE , no cobras.

Parece una locura de ciencia ficción, pero lo que decimos es perfectamente real y posible.
Será fácil cruzar los domicilios con los destinos frecuentes, y así armar planes de secuestro y robo. O de intercepción de personas que no SEAN AFINES A UN GOBIERNO.
Todo lo que se le pueda ocurrir a los delincuentes, será posible con esta gran base de datos.
Pero bueno, al menos los empresario de colectivos no van a evadir tantos impuestos!
Estamos en presencia del Gran Hermano o de un Echelon criollo, pero a la mayoría de la gente que la tiene esto no le importa “pues dicen” yo no tengo nada que ocultar”…
No se trata de ocultar, o de delito, se trata sobre la privacidad y las libertades del ciudadano. No de una simple paranoia de Internet.
NEGOCIOS SUCIOS:
Un detalle: No solo evitaran que las empresas de colectivo evadan impuestos, sino que el Estado se llevara un 7% por cada recarga de tarjeta sube. Un interesante negocio, considerando que la Argentina esta presionada internacionalmente por transferir Tecnología Nuclear a Irán, lo que lleva a que le cierren “ el grifo”  de dinero en el exterior.
Se trata de G&D Latinoamericana, una empresa que tiene patrimonio neto negativo, pero que la Comisión Evaluadora la declaró elegible pese su “bajo índice de liquidez”. Estará a cargo de imprimir 5 millones de tarjetas para los pasajeros e instalar 5.500 lectoras. Licitaciones bajo sospechas, dejaron afuera a las empresas nacionales.

El Gobierno otorgó a una empresa insolvente dos de las cinco licitaciones del sistema único de boleto electrónico (SUBE), un negocio para el que se destinarán 84 millones de dólares y todo el proceso licitatorio está bajo la lupa. En tres de las cinco licitaciones se llegó a la apertura de la oferta económica con una sola empresa en condiciones de ser elegida.

Se trata de G&D Latinoamericana que, según el diario Perfil, cerró su balance al 31 del 12 del año pasado con un patrimonio neto negativo de 4,5 millones de pesos. Es decir, si hubiera ido al banco a pedir un préstamo no se lo hubieran dado por insolvente, pero para el Gobierno estaba en condiciones de poner en marcha la provisión de 5 millones de tarjetas para los pasajeros y 5.500 lectoras para la recarga de las mismas. Los dos negocios se los quedó la subsidiaria argentina de la firma alemana por una suma total de 12 millones de dólares.

La delicada situación de la firma había sido advertida por la Comisión Evaluadora de Nación Servicios, sin embargo por alguna extraña razón la pasaron por alto. Dijo sobre la empresa la Comisión Evaluadora en un dictamen:

  • A fecha de cierre presenta una ajustada posición de corto plazo con bajos índices de liquidez”.
  • “Se observa un importante crecimiento del pasivo de corto plazo, dado fundamentalmente en la mayor financiación con proveedores”.
  • “Se observa un considerable aumento de la deuda comercial exigible totalmente en el corto plazo, y un escaso patrimonial en activos fijos…”
  • La Comisión Evaluadora hizo además 12 observaciones por falta de documentación a la empresa, que tuvo que subsanar a posteriori la gente de G&D.

¿Cómo subsanaron el problema económico? Entregaron una carta firmada por las autoridades de la casa matriz en Alemania con la promesa de sostener el proyecto y de no exigirle la deuda (la mayor parte es con la casa matriz) hasta que no pueda pagarla. La empresa le dijo a PERFIL que se presentó a la licitación en “solidaridad” con la casa matriz, que tiene ganancias extraordinarias (ver recuadro).

Otro dato llamativo es que la licitación para la provisión de las tarjetas fue adjudicada a G&D el 19 de junio. El 25 de junio, tres días antes de las elecciones, se entregaron las primeras 50 mil tarjetas, es decir que tuvieron 6 días para fabricarlas, grabar el chip en cada una de ellas y pintarlas. Una fuente del sector le contó a PERFIL que las primeras tarjetas serían en realidad de Transtex, una de las empresas que compitió por el negocio con G&D.

Además, en las licitaciones 4 y 5 los requisitos eran tan exigentes que quedaron afuera todas las empresas nacionales, pese a que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) había certificado que estaban en condiciones de participar.

Las licitaciones 4 y 5 contemplaron la colocación de 10 mil máquinas validadoras arriba de los colectivos y la instalación del sistema de Backoffice (el sistema electrónico que almacenará los datos). Se pusieron como requisitos para el acceso a estas licitaciones contar con un patrimonio neto superior a los 10 millones de dólares, más de 6 mil transacciones diarias con el sistema que se está licitando, y más de 10 mil validadores en una misma ciudad.

La licitación 4, con un presupuesto de 55 millones de dólares, fue adjudicada a la UTE Metronec (Roggio)/Siemmens/Indra. La única que cumple con los requisitos es Siemmens, que en realidad en forma indirecta es subcontratista en el funcionamiento del sistema en Santiago de Chile.

De acuerdo a la opinión de Alberto Bianchi, especialista en derecho administrativo y constitucional, puede ocurrir en una licitación que el pliego imponga condiciones muy exigentes, por ejemplo contar con un alto patrimonio neto, lo que excluye de la licitación a potenciales oferentes. La pregunta que hay que hacerse es si son necesarias tales exigencias.

Claudio Kramer, de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas (CADIEL), explicó que las argentinas quedaron afuera por estas exigencias. Ninguna de ellas puede cumplir con más de 6 millones de transacciones diarias o con 10 mil validadores en una ciudad.

A la licitación 5, para la instalación del centro de cómputos, se presentaron otra vez Metronec/Siemmens y, por separado, Indra, socia de las otras dos en la anterior. También se presentó un consorcio integrado por Tallion/EB Corp/HID. Este consorcio fue declarado no elegible porque EB Corp tenía el certificado de inscripción en Argentina en trámite. Según el matutino, se comunicó con el Banco Nación, pero eligió no responder las inquietudes sobre las licitaciones.

Como si todo esto fuera poco, en la Justicia Federal recayó un recurso de amparo la semana pasada, que pide que se anule una de las adjudicaciones por considerar que hubo “irregularidades y arbitrariedad manifiesta” por parte de Nación Servicios, el organismo que convocó a la licitación.

La causa está en el Juzgado Federal Nº 10 a cargo de Liliana Heyland.

Por Héctor Alderete.