Lo dijo, arrugó y acá no pasó nada

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Si lo hubiera dicho yo, me condenan a cien mil años de cárcel sin juicio previo.
Pedro González, Intendente de KK en Villa Gobernador Gálvez había manifestado públicamente:
«Se terminó la joda y vamos a seguir así: una parte será palos y otra conversaremos».
«a los que reinciden hay que cagarlos a palos, a trompadas, y después hablarles»
«cagarlos a puñetes día por medio y se les termina la carrera»
«A veces hay que enseñar primero con una cachetada. Los padres no se pueden desentender de los hijos. Esto de que se ponen en pedo y los hijos hacen lo que se les cante las pelotas, no funciona. Que no se hagan los pelotudos, tienen que poner la clavija ellos y cagarlos a trompadas adentro de la casa.
«Los derechos humanos me importan una mierda a mí” y remató:

«Después que vengan a hablar los derechos humanos conmigo si tienen algún problema»

Hasta acá todo bien. Estas declaraciones recibieron miles de comentarios elogiosos del común de los ciudadanos. Comentarios elogiosos que no comparto. Menos aún al leer la noticia periodística que informa que durante un asalto: “Al ver que el adolescente no se despertaba del sueño profundo, uno de los delincuentes le disparó dos balazos, uno en el hombro y otro en la cabeza; en tanto que la mujer recibió un tiro en la cabeza, a raíz de la cual se encuentra internada en grave estado.”
A estos delincuentes no habría que “cagarlos a palos”. Tendría que existir una ley que pene a estos delincuentes a ser pasados por una cortadora de fiambres, cortándolos en fetas desde la planta de los pies hasta el cuello. La cabeza se podría exhibir en una pica, como hacían los tan ponderados revolucionarios franceses.

Pero los derechos humanos hicieron la suya.
Si estas manifestaciones las hubiera hecho Orlando Gauna o algún policía o “represor”, ya estarían Patricia Isasa, Horacio Coutaz, Antonio Riestra y todos sus secuaces, atropellándose en la puerta de los tribunales, para denunciar esas “expresiones totalitarias”, y aturdiendo a la ciudadanía con sus declaraciones mediáticas de repudio. Y no faltarían jueces y fiscales pidiendo la inmediata detención y “cárcel común”
Pero a estas declaraciones las hizo un intendente de KK.
No se puede ir en contra de un gobierno que distribuye millonarias indemnizaciones y subsidios.
Entonces se lo convenció al Intendente de KK, Pedro González para que “acomodara” sus dichos.
El intendente de KK, Pedro Gonzalez, en su página web publicó “Mi versión sobre los últimos hechos delictivos en Villa Gdor. Gálvez” y allí nos explica a los ignorantes ciudadanos, que:
“Hacer mierda”, en mi concepto, es aplicar la ley con el rigor que ella prevé, consecuente con la magnitud del hecho delictivo.
“Cagar a palos”, es una expresión que a menudo se utiliza para imprimirle a un trámite todo el rigor que la legalidad exige, pero de ninguna forma, reitero, es consagrar una forma de proceder ilegal y apartado de las herramientas que el estado posee para combatir el delito y a su vez proteger el derecho de víctimas y acusados.
(http://www.pedrogonzalez.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=1240:mi-version-sobre-los-ultimos-hechos-delictivos-en-villa-gdor-galvez&catid=82:us-politics&Itemid=459)

No nos explica el intendente de KK, cual es el significado o el uso de las expresiones:
“…hay que enseñar primero con una cachetada…”
“…cagarlos a puñetes día por medio…”
“…cagarlos a trompadas adentro de la casa…” y
“…Los derechos humanos me importan una mierda…Los ciudadanos nos quedaremos sin saber qué quiso decir con estas expresiones.
Lo cierto es que el intendente de KK, arrugó, se rectificó como pudo y aquí no pasó nada.

Justicia de mierda que le dicen…

Orlando Agustín Gauna

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