Con nuestro bolsillo, no

153
Compartir

Un decreto de necesidad y urgencia firmado antes de la Nochevieja puso del moño a los moyanistas, que ya no tienen ninguna esperanza con CFK. Lo que nace, lo que muere y lo que perdura. La distancia de Piumato a Abal Medina.

En un nuevo capítulo del enfrentamiento entre la cúpula de la CGT y el Gobierno nacional, el titular del gremio de Judiciales, Julio Piumato, rechazó la revisión de los ingresos extra de 300 mil empleados estatales. La mano derecha de Hugo Moyano cuestionó el decreto firmado por Cristina Kirchner el 30 de diciembre, que pone bajo la lupa algunos de los ingresos que cobran los trabajadores del Estado. “La demonización de salarios ya la vimos y sabemos cómo termina”, advirtió Piumato.

En dos tweets sucesivos, el dirigente moyanista escribió: “Hacia falta a un dia de la operacion a la Presi sacar un DNU q agrede salarios d trabajadores estatales! Kien kiere instalar la confusion?”; “Otra vez la demonizacion de salarios! Esta pelicula ya la vimos y sabemos como termina! Adonde vamos?”

Las textuales advertencias del dirigente judicial aludían al hecho de que, en el último día hábil del año pasado, la presidenta Cristina Kirchner firmó un decreto de necesidad y urgencia (DNU) para autorizar un aumento del gasto estatal de 2011. Pero la primera mandataria fue un paso más allá y puso bajo revisión los ingresos extra de más de 300.000 empleados públicos.

El artículo 8 del DNU establece que a partir del 1° de enero de 2012 los pagos de adicionales, bonificaciones o plus a los empleados de empresas estatales, organismos descentralizados e instituciones de la Seguridad Social, deberán “adecuarse” a los requisitos que fije el Gobierno “para confirmar su procedencia y, en su caso, limitar su alcance”.

Además fija que “los titulares de las jurisdicciones y entidades comprendidas en el presente artículo remitirán a la Secretaría de Hacienda las actuaciones administrativas necesarias para la convalidación de los regímenes y autorización de los respectivos pagos”. Y para que no queden dudas, añade: “Los regímenes, disposiciones y medidas cuya procedencia no se convalide, quedarán sin efecto”.

En los fundamentos del DNU se dice que el propósito de la medida es “reordenar” los “pagos extraordinarios” del personal público “no incluidos en su sueldo mensual, normal, regular, habitual y permanente asignado en función de su cargo y categoría de revista”.

En síntesis, los dirigentes sindicales consideraron la medida como un nuevo “sablazo” a derechos adquiridos, tomado además por una Administración que ya “no disimula” su intención de avanzar sobre el movimiento organizado, apuntó a gacetamercantil.com una fuente de la conducción de la central obrera. Desde la CGT salieron a cruzar el DNU presidencial, lo que supone un nuevo cruce entre el sindicalismo y el Poder Ejecutivo.

En un despacho del primer piso de la Casa Rosada recordaban este martes, horas antes de que la Presidente ingresara al quirófano del Hospital Austral para operarse un cáncer en la tiroides, que Piumato había sido enviado a encabezar la ofensiva de Moyano contra el Gobierno cuando todo el arco político y sindical fue sorprendido por el anuncio de la enfermedad de la jefe de Estado, el pasado viernes 27 de diciembre.

El vocero presidencial y secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, explicó que Cristina se había enterado de su afección cinco días antes, lo que provocó que en los corrillos políticos se señalara que el equipo de imagen de la Presidencia había contado con tiempo suficiente para elegir el momento y el modo del anuncio. Una vez más, desde la oposición mediática y política se consideró que –tal como ocurrió con el velatorio de Néstor Kirchner–, ese “aparato” estuvo a cargo de “diseñar” la estrategia de comunicación del “suceso” para articular un “relato” que permitiera ser “capitalizado” políticamente.

No sería aceptable moralmente mencionar estas elucubraciones si no fuera que el propio Piumato las abonó al objetar que se hubiera “elegido” el momento posterior a aquel anuncio para decretar un potencial cercenamiento de los ingresos de los estatales. ¿Cree el líder de los Judiciales que la Presidente aprovechó la conmoción que causó el anuncio de su cáncer para asestarle un golpe al bolsillo de esos trabajadores? ¿Cree Moyano esto? ¿Consideran a esta altura en la CGT que el Gobierno de Cristina es “antiobrero”?

Estas preguntas tienen variadas respuestas. En principio, Moyano no considera a esta Administración Kirchner una Administración contraria a los intereses de los asalariados. Sabe que afirmar esto, aunque sea en privado, puede ser una enormidad. Pero tiene absolutamente en claro que el entorno de la Presidente tararea la misma melodía que ella. O viceversa. Y que esa melodía no coincide mucho con la que cantan en su CGT.

Para un ministro que todavía mantiene diálogo con el líder cegetista, la primera mandataria “sólo quiere que la respeten” y “no acepta que la aprieten con la gente en la calle (o en una cancha)”. Cuando se le hizo ver al funcionario que las declaraciones y las acciones de Cristina parecían ir más allá de esos límites precisos, el ministro volvió a la carga: “Es que Hugo no entiende que no puede pretender que la Presidenta comparta el poder, el poder que le dio la gente al votarla”.

Naturalmente, las razones del enfrentamiento no son tan pedestres. O tan llanas. Moyano siente que el cristinismo le sacó la alfombra que había debajo de sus pies, esa que había tejido con cuidado en tiempos en los que, con Néstor Kirchner, se necesitaban y se buscaban. De cualquier modo, el poder que logró acumular lo mantiene en el lugar de los huesos duros de roer. Por eso Cristina lo confronta en todos los ámbitos y con todas las herramientas que tiene a su alcance, porque tiene perfectamente en claro que a Moyano no le puede dejar ningún espacio. Y porque la mejor defensa es un buen ataque.

La Presidente tiene mucha información, además, y desconfía de la sombra de los otros. Moyano mantiene fluídos contactos con Mauricio Macri, en la Ciudad, y con Daniel Scioli, en la provincia de los bonaerenses. Como ya se ha convertido en costumbre, el “vínculo” es la ya archiconocida empresa Covelia, que se ha diversificado y, además de recolectar la basura, limpiar las alcantarillas y fumigar los parques de la Ciudad Autónoma, es la beneficiaria del servicio de distribución de leche materna en el distrito que gobierna Scioli. Sólo por este negocio, al que llegó con el único antecedente de la recolección de residuos, Covelia facturó en 2010 más de 89 millones de pesos. Y en 2011, casi el doble: 170 millones.

Covelia, además, está vinculada con algunas causas judiciales que a Moyano lo ponen nervioso. Si alguna de ellas llegara algún día a buen puerto –para los que creen en la Justicia–, se vería que siempre es necesario una empresa de servicios para movilizar dinero, no siempre bien habido. Es el circuito del lavado, delito que la Presidente parece decidida a enfrentar con todas los instrumentos legales a su alcance, como ha quedado en evidencia en las últimas semanas con la sanción de algunas normas pertinentes pero controvertidas.

Otra de las amistades con dirigentes del Justicialismo que Moyano ha sabido cultivar es la del ahora senador Aníbal Fernández, a quien recuerdan en la dirección de empresas como YPF por sus persistentes llamados para destrabar una situación judicial enojosa que impedía que Covelia continuara comprando gas oil para sus camiones. Aníbal era entonces jefe de Gabinete y Néstor estaba vivo, el contexto político era otro y se hacía difícil negarse ante sus reclamos.

El “hábitat” político ha cambiado de manera rotunda, lo que no significa para nada que muchas de las relaciones de poder de otrora no sirvan ni apliquen para seguir moviéndose en la actualidad.

No es que el “cristinismo” no sepa anudar alianzas o, como pretenden algunos, se trate de una secta incapaz de ejercer el poder con pragmatismo. Más bien todo lo contrario. Algunos de los movimientos que se intuyen alrededor del negocio de los medios muestran que no se detiene en el “pedigree” a la hora de enfrentar a los poderosos de siempre. Nada objetable en política si se ha leído bien “El Príncipe” de Nicolás Maquiavello.

El ministro coordinador, Abal Medina, conoce a la perfección lo que el florentino quería decir. Es cierto que la moral tiene poco que ver con el ejercicio del poder, pero lo que nace es otra cosa, con restos de lo que había y retazos de lo que habrá. Asistimos al nacimiento de un nuevo proyecto político y sólo el tiempo dirá dónde nos instala.

Fuente: Mdz on line (Mendoza)

Print Friendly, PDF & Email
cript async src="https://pagead2.googlesyndication.com/pagead/js/adsbygoogle.js">

Comments