¿Por qué es clave Latinoamérica para Irán?

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La gira regional de Mahmoud Amahdinejad pone el alerta sobre los objetivos no comerciales de la creciente presencia militar de Teherán. Sus estrechas relaciones con Venezuela, en la mira de los Estados Unidos.
Con la visita de Ahmadinejad a sus países aliados de la región latinoamericana, Teherán persigue el objetivo de escapar a las sanciones económicas internacionales y mantener una fuente de materias primas, obviamente necesarias para su subsistencia. Esa es la conclusión a la que llega Joby Warrick, columnista del diario estadounidense The Washington Post

El periódico explita que el régimen iraní ya tiene inversiones y acuerdos comerciales previos, y ahora buscará profundizarlos sabiendo que, además, su movida será leída como un desafío más dirigido a los Estados Unidos. Quiere ganar espacio diplomático, fortalecer relaciones con países del continente americano y aumentar su influencia sobre sus socios regionales.

Tiene intereses en una minera en Ecuador y una petroquímica en Venezuela, donde también ha hecho inversiones en una fábrica de armas y municiones, además de haber enviado a sus embajadas a sus Quds Force, una fuerza militar de elite, y a numerosos funcionarios de menor rango.

En una entrevista concedida a Telesur -la TV estatal venezolana- a fines de 2011, Mahmoud Ahmadinejad sostuvo con énfasis que «nadie se atreverá a atacar a Irán», haciendo gala de su confianza en los avances militares de su país.

Ileana Ro-Lehtinen, presidente del House Foreign Affairs Committee, opina ante el Post que «Irán trabajó activamente durante años para expandir sus lazos e influencia en el Hemisferio Occidental, y encontró socios dispuestos en los déspotas anti-norteamericanos de la región».

Se refiere particularmente a los gobernantes de los países que visitará Ahmadinejad en su gira latina 2012: Venezuela, Ecuador, Cuba y Nicaragua. Ro-Lehtinen ha bautizado al viaje del mandatario como un «tour de tiranos» que acercará «la amenaza iraní» a los EEUU.

El escaso beneficio obtenido por países como Bolivia o Nicaragua de su relación con Teherán en los primeros años de este siglo ha generado de parte de otras naciones cierta frialdad con respecto a las promesas de diplomáticos iraníes. Sin embargo, ante las nuevas sanciones impuestas, Teherán sabe que debe tener una política más concreta y buscará avanzar en ese rumbo.

¿Qué tan efectivos han sido los esfuerzos de Teherán por construir una red de aliados en la región?, se pregunta el periódico. Su éxito es al menos dudoso. Según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés) de Washington, el cumplimiento de las grandilocuentes promesas iraníes en la región es escaso o nulo. Su conclusión señala que «mientras los intentos de Irán con los Estados periféricos tienen el potencial de debilitar las tentativas estadounidenses de contener y aislar a Irán, la red de Teherán es frágil y, tal vez, ilusoria».

En los últimos 20 años, sus vínculos con la región han sido complicados. Se lo relacionó con dos atentados a centros judíos en Argentina: el de 1992 contra la sede de la Embajada de Israel y el de 1994 contra la mutual hebrea AMIA. Son considerados los peores ataques terroristas de la historia en ese país.

Ahmadinejad dio pasos decididos para fomentar las relaciones diplomáticas, abriendo oficinas de representación en Colombia, Nicaragua, Chile, Ecuador, Uruguay y Bolivia, además de prestar especial atención a sus embajadas ya existentes en Cuba, Argentina, Brasil, México y Venezuela.

La inteligencia norteamericana sostiene que las ya mencionadas Quds Force, junto al resto del personal militar de las Embajadas, podría facilitar operativos junto con miembros del grupo militante Hezbollah, al que, aseguran, le presta apoyo el estado iraní y mantiene lazos con los cárteles de droga de la región.

La hipótesis de Art Keller, ex oficial de la CIA, indica que la actividad de Irán y su Quds Force en Venezuela «sugiere que se toma en serio la asimétrica proyección de fuerzas en América». «Si Israel bombardea Irán, bien podría haber represalias dirigidos hacia intereses estadounidenses provenientes de los Quds Force que operan en América del Sur», aseguró ante el Washington Post.

A la par de las relaciones diplomáticas, el comercio de Irán en la región ha crecido. Brasil ya exporta la mayor parte de su carne vacuna a ese país, que desbancó a Rusia como mayor comprador en ese sector. Anualmente, el volumen de negocios con el gigante sudamericano trepó a 2,12 billones de dólares, mientras que en el caso de Ecuador pasó de US$ 6 millones a 168 apenas en doce meses, entre 2007 y 2008. Incluso en Argentina los números han crecido exponencialmente.

Junto a este avance comercial, Irán encuentra espacios para obtener ventajas de otro tipo. El Banco Internacional de Desarrollo (BID), con sede en Venezuela, es un ejemplo de los negocios que Teherán ha abierto en el país dominado por Chávez, que también incluyen compañías de transporte.

Un estudio publicado en la primera mitad de 2011 cataloga al BID como una institución «opaca» cuyo consejo de administración está conformado 100% por personas de nacionalidad iraní. Su única sucursal funciona en Caracas y fue sancionada por los EEUU por apoyar a redes terroristas.

Douglas Farah, autor de ese estudio, sostuvo ante el Subcomité de la Cámara de Seguridad Nacional de Estados Unidos que tales organismos buscan darle a Teherán protección e «inmunidad efectiva» para sus movimientos, permitiéndole «acceso, sin restricciones, a las instalaciones bancarias a nivel global, puertos y aeropuertos, llegar a los elementos precursores de armas de destrucción masiva y sistemas de fabricación de armas avanzadas; y una base regional para infiltración y operativos de emergencia destinado a socavar a Estados Unidos y sus intereses».
infobae.com

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