Boudou negocia una tregua con Clarín

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Por Carlos Tórtora para el Informador Público

En sus negociaciones para ubicar hombres de su confianza en cargos claves del gobierno, Amado Boudou habría conseguido el mes pasado que CFK avale la designación del marplatense Fernando Villaverde como segundo de Ricardo Echegaray en la AFIP. Esta designación, prevista para el 2 de enero, apuntaría a que Villaverde se convierta poco a poco en el operador de la Casa Rosada en la AFIP, opacando a Echegaray, cuya estrella ya no brilla demasiado en Olivos. Pero Boudou se topó con un serio obstáculo, los serios cuestionamientos de Clarín. El 24 de mayo del 2010, el matutino le dedicó al tándem Echegaray-Villaverde, con el título “ONCCA: subsidios truchos y un armador de causas contra políticos”, una nota que exime de todo comentario:

“Daniel Tunoni, el testigo clave que reveló a Clarín la ruta de los subsidios truchos de la ONCCA, apuntó contra Fernando Villaverde como “quien daba las órdenes”, y hasta afirmó que fue él quien llevó de regreso a Mar del Plata, en un auto oficial, el millón de pesos que horas antes se habían pagado indebidamente al changarín Benjamín Tapia. Pero Villaverde es vinculado además, por varias fuentes, en una serie de “operaciones sucias” que tuvieron como víctimas al diputado Francisco De Narváez, a este propio diario y al senador Luis Juez.

Desde los ‘90, cuando ambos estudiaban abogacía en Mar del Plata, Villaverde está cerca del titular de la AFIP, Ricardo Echegaray. Es su “alter ego”, dicen muchos. Militaron juntos en la agrupación liberal UPAU y sólo estuvieron distantes cuando Echegaray emigró a Santa Cruz. Ya en cargos relevantes del Ejecutivo, el jefe de la AFIP no se olvidó de su viejo amigo.

Empleado de planta de la AFIP (legajo 42820/71), Villaverde no ocupó cargo formal cuando Echegaray desembarcó en la ONCCA. Pero los empleados lo recuerdan bien, dando órdenes. Su hermano Oscar, en cambio, fue designado al frente de Informática. Otro marplatense de su entorno, Sergio Paleo, fue nombrado en Compensaciones. Manejaba un presupuesto de $3.600 millones.

Viejo empleado del Servicio Penitenciario Bonaerense, Villaverde siempre se presentó como abogado. Sin embargo, nunca logró recibirse. Es vox populi en ámbitos judiciales que quien firmaba en las causas en las que intervenía fue primero Fernando Copari. Más recientemente lo hizo Cristian Ingratta, que revistó luego como responsable legal de la ONCCA.

Cuando pasó a la AFIP, a fin de 2008, Echegaray llevó consigo a Villaverde: lo nombró subdirector de Planificación. El 11 de noviembre pasado, sin embargo, firmó su renuncia. Para entonces ya eran públicas decenas de denuncias por los pagos irregulares de la ONCCA. Una fuente aseguró que, a esa altura, Villaverde se había ganado la confianza de otro incondicional del riñón K, Rudy Ulloa.

En función de ese vínculo es que se le atribuye a Villaverde haber impulsado varias operaciones políticas. Copari, su viejo socio, fue el abogado que patrocinó, a meses de las elecciones, una denuncia contra el principal rival de Néstor Kirchner, Francisco de Narváez, ante el juez federal Rodolfo Pradas y el fiscal Claudio Kishimoto. El propio Villaverde concurrió al tribunal para preguntar por el expediente.

Y aunque un sumario interno de la AFIP indica que fue Echegaray quien dispuso el allanamiento de 200 inspectores a Clarín, otra versión afirma que la orden partió de Villaverde y que su ejecutor fue Sergio Mancini, a cargo de Operaciones Metropolitanas. Mancini también fue compañero de facultad de Echegaray y hoy ha sido desplazado a Bahía Blanca. Cuando vivía en Buenos Aires, compartía departamento con Villaverde.

A este personaje también se le atribuye haber motorizado las recientes denuncias por enriquecimiento ilícito del senador cordobés Luis Juez. Como en los otros casos, quedará en el terreno de las hipótesis. No sucede lo mismo con los subsidios de la ONCCA, donde varios jueces ya investigan”.

La solución

Ante esta situación y previendo que la designación de Villaverde desataría un escándalo periodístico, Boudou lo habría instruido para que negocie con Clarín una tregua que haga posible que su designación se produzca sin recibir ataques del multimedios. Así fue que Villaverde, habilitado por el flamante vicepresidente, habría terminado sentándose -según nuestras fuentes- en el despacho de Pablo Casey, sobrino de Héctor Magnetto, de creciente importancia en determinadas funciones del grupo. Ni lerdo ni perezoso, como contraprestación por la tregua, le habría ofrecido entonces a Casey determinadas carpetas sobre negocios de Echegaray vinculados a su alto cargo. Pero la respuesta sorprendió al hombre de Boudou. Según Casey, a Clarín ya no le interesaría más la información sobre Echegaray y, en cambio, le habría pedido carpetas sobre Guillermo Moreno, que sería ahora el principal blanco de Magnetto. Tal vez porque el Secretario de Comercio, ahora potenciado en sus funciones, será seguramente el encargado de aplicar la nueva ley estatizante de la fabricación, comercialización y distribución del papel de diario. Así las cosas y con el compromiso de que no sería atacado al menos por el momento, Villaverde se fue de la reunión aparentemente obligado a suministrar información sensible sobre Moreno.

El caso es que las singulares negociaciones de Boudou con Clarín a través de Villaverde habrían trascendido en Olivos y no sería extraño que tengan consecuencias. Como es sabido, las relaciones entre Boudou y Moreno nunca fueron buenas y ahora tienden a ser pésimas. Además, para el vicepresidente la designación de Villaverde en la AFIP sería vital, porque le permitiría ir marginando a Echegaray, con el que estaría bastante distanciado.

Fuente: El Informador Pùblico

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