Una comparación que suele emplearse en economía a efectos de medir la capacidad que tiene un país para afrontar perturbaciones externas, es la de importaciones mensuales contra stock neto de pasivos monetarios.

En enero de 2010, del análisis de esa relación surgía que el stock neto de pasivos monetarios ascendía a casi 30 mil millones de dólares mientras las importaciones resultaban algo más de 8 veces y media.
Comparando este dato con lo ocurrido durante el primer semestre del 2009, es posible advertir que ya existía un deterioro considerable en tanto para esta última etapa, la capacidad en reservas representaba 10 veces las importaciones.

Por aquellos primeros días 2010, en el BCRA tuvo lugar una importante crisis institucional en tanto el gobierno estaba empecinado en el pago de la deuda pública usando las reservas.

A pesar de los límites que impone el secretario de comercio, las importaciones fueron altísimas en el quinto mes del 2011, y esto obviamente consume reservas.
Los pasivos monetarios crecen, y esto ocurre porque la política implementada consiste en mantener la flotación cambiaria incrementando los pasivos monetarios, es decir, colocando Notas y Letras en los bancos.

Lo que se muestra como activos del BCRA en realidad son producto de pasivos.

Con este mecanismo se busca impedir la sobre expansión de dinero circulante que habilite a la compra de divisas excedentes de los valores netos, esto es, la diferencia entre importaciones y exportaciones

Concluyendo entonces, queda clara la desaceleración de acumulación de reservas, acelerándose en su reemplazo la aparición de pasivos.
Si se analizan los montos en ambos conceptos desde el mes de mayo, es apreciable el descenso de divisas en poder del Banco Central en alrededor de unos 220 millones de dólares, y con relación a los pasivos, los mismos se han incrementado en unos 20 millones netos aproximadamente.

Nidia G. Osimani