Tamberos en pie de guerra por los precios

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Los consumidores pagan caros los lácteos, pero los productores reciben poco.
Las principales variables del negocio lechero se muestran sólidas: crece la producción mientras se mantienen en buenos niveles la demanda y los precios para la exportaciones y el consumo interno. Pero curiosamente, luego de un lapso de paz, los tamberos vuelen a protestar por la amenaza de la industria de deprimir los precios de la materia prima.

Un informe de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste bonaerense explica la extraña situación: “Vivimos un momento, en apariencia, de importante sobreoferta de leche, que se magnifica y nos dejaría al borde del descontrol”. En palabras más sencillas: como la producción de los tambos crece, la cadena industrial deja de competir por la materia prima y deprime los precios al productor . Ha sido la razón de las crisis recurrentes de la lechería.

Ya hubo dos protestas de productores frente a las usinas lácteas de Sancor y DPA (la ex Nestlé). Reclamaron por los anuncios sobre una rebaja de los valores que cobran y pidieron no ser una vez más la variable de ajuste del negocio. Y es que frente a un crecimiento de la oferta de leche cercano al 10% en 2011, muchas industrias (en especial las Pymes) han empezado a descontarles algunos centavos.

Esa presión a la baja, como es habitual, amenaza profundizarse en la primavera, pues siempre es allí mayor la producción.

En la última de las movilizaciones, el subsecretario nacional de Lechería, Arturo Videla, llamó a los tamberos para tranquilizarlos. Les dijo que no había “ningún motivo para que baje el precio”.

El funcionario había prometido para abril pasado poner en marcha un sistema de liquidación única de leche cruda, pero como tantas otras promesas, nunca se concretó.

Lo cierto es que las liquidaciones de mayo van de $1,45 a 1,52 por litro de leche fluida. En el caso de los productores más chicos, esos valores (de menos del 30% del precio final de venta de un sachet de leche) no llegan a cubrir los costos, disparados por la inflación.

“Se ha instalado un clima de mal humor en muchos productores, que ven con claridad la demanda del mundo y el nivel del consumo interno”, dicen en la Cuenca Oeste. En rigor, los precios internacionales de la leche en polvo rondan los 3.800/4.000 dólares por tonelada, y resultan elevados. Y a nivel interno, un consumidor local paga más caro aquí el kilo de queso que en los países europeos.

Fuente: clarin.com

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