Mensaje al Presidente Mujica

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Martínez, provincia de Buenos, Argentina, 23 de mayo de 2011. Señor Presidente de la República Oriental del Uruguay
D. José Mujica
De mi mayor consideración:
I.- Los motivos de esta presentación.
Como ciudadano argentino, y por lo mismo muy vinculado al Uruguay por razones de amistad y parentescos múltiples, pero sobre todo por un afecto sincero, desprendido de nuestro destino común de pueblos hermanos, sin intereses económicos particulares de ninguna clase en ese país, he resuelto dirigirme a Ud., para hacerle algunas sugerencias que mejorarían, de adoptarse, la suerte económica y social de toda la sociedad uruguaya.

Procedo en esta forma desde una posición política sustancialmente diferente a la suya, pero igualmente preocupado por la suerte de nuestras dos naciones.

El Uruguay como la Argentina, desde el fin de la última posguerra, hace más de sesenta años, han retrocedido en el ranking mundial, como ningún otro, sin duda por haber cometido gruesos errores en la conducción, de forma que en el mismo escenario mundial donde prosperaron otros países declinaron fuertemente.

Un testimonio claro de esta decadencia fue que nos transformamos en países de emigración, estimándose en fuentes uruguayas que no menos de 500.000 de sus ciudadanos se hallan residiendo, actualmente, en diferentes países extranjeros, después de haber sido países de una calificada inmigración europea.

Pero la evolución del Uruguay desde hace ocho años, se ha recuperado de la gravísima crisis del 2002, y ha crecido en forma progresiva primero y aceleradamente después, sobre bases distintas a la Argentina, con fundamentos más serios y estables, sin que haya recuperado sus mejores niveles de mediados del siglo XX. Muestra hoy un PBI por habitante del orden de los 12.000 dólares, bastante superior al argentino pero muy inferior al de los países desarrollados que ya debió alcanzar.

II. Su fuerza y su debilidad.
Ud. ha alcanzado un liderazgo natural fundado en largos años de reflexión en la soledad de la cárcel, y en la capacidad de diferenciar lo principal de lo accesorio, ocupándose solo de lo sustancial de la vida política. Con un notable realismo ha innovado sin dejarse limitar por las ideologías. Esta es su fuerza.

Su debilidad se deriva de que aún con esas condiciones, si bien lo han llevado a la Presidencia de la Nación, no le darán el liderazgo que Ud. necesita para gobernar, si no opera una transformación mucho más importante.

En la conciencia colectiva del Uruguay está la íntima convicción que alguien le ha robado su derecho legítimo a ser mucho más de lo que es. Esto crea un clima de insatisfacción y descontento permanente que los progresos logrados no llegan a modificarlo porque son insuficientes. Incluso para que haya un clima espiritual de paz, hay que quitarle a la sociedad las pequeñas amarguras de todos los días, que surgen del subdesarrollo económico y cultural

Ud. puede hacerlo. O al menos ponerlo en un camino claro para alcanzarlo.

III. El éxito del Uruguay.
Para esto el Uruguay debe ser en pocos años un país desarrollado. Debe duplicar el PBI actual y encaminarse a realizar su destino de una sociedad moderna y ejemplar en América del Sur. La transformación debe ser cultural y económica, dentro de las mejores tradiciones uruguayas. El crecimiento debe duplicarse en siete años, para alcanzar el nivel de 24.000 dólares por habitante, habiéndose más que duplicado en dólares desde el 2005 a la fecha.

La reforma debe ser integral y por supuesto económica y cultural. Debe reaparecer el espíritu de Varela el gran educador uruguayo. Distribuir computadoras en los colegios no es suficiente, lo sustancial son los programas de enseñanza con que se cargaran esas computadoras. Esto requiere determinar antes cuales son las fallas de carácter y culturales que se deben corregir en el pueblo uruguayo. Aquí reside el corazón del subdesarrollo y es la semilla de la reconstrucción futura del Uruguay.

Una condición del crecimiento es la reasunción, por la conciencia colectiva del Uruguay, de su plena responsabilidad en la construcción del destino nacional, y el rechazo de las acusaciones contra las presuntas influencias extranjeras, sin desconocer sus efectos negativos en algunos casos.

IV. El comienzo del desarrollo.
El desarrollo uruguayo ya se ha iniciado. Comenzó con la reforma de su política de comercio exterior, adaptándose correctamente a las corrientes del comercio mundial, a partir de la liberación de las exportaciones primarias. Ha hecho lo que hizo Brasil y mucho antes Chile. Es un camino que lleva a un desarrollo integral, con un buen crecimiento de la industria y de los servicios más avanzados.

V. La segunda reforma muy importante.
Pero que para que estas reformas se consoliden y sean justas, en el Uruguay debe aumentar más rápidamente el ingreso del pueblo uruguayo.

Para esto, se debe operar una reforma del sistema financiero. En la actualidad el sistema bancario uruguayo sobre un activo de 24.000 millones de dólares, -en pesos y dólares -, cuenta con (datos del Banco Central del Uruguay):

a) efectivos disponibles por 2500 millones, – cifra muy suficiente,

b) inversiones en valores por 2800 millones,

c) créditos al Banco Central del Uruguay por 3400 millones de dólares,

d) préstamos al sistema no financiero privado por 7.000 millones de dólares

e) préstamos a no residentes por 5.000 millones de dólares.

Esto, con cifras redondeadas, revela que sobre 24.000 millones del ahorro nacional, el sector de la economía real recibe solo 7.000 millones, lo que es ciertamente una muy baja proporción.

A su vez esta baja proporción es resultado de dos defectos teóricos. Uno que sostiene que mayores préstamos dentro del mercado interno impulsaran la inflación. Segundo que el sistema financiero debe mantener un nivel de solvencia mucho mayor que el necesario y propio de todos los sistemas financieros bien administrados. Ambos son errores graves que dificultan el crecimiento del Uruguay.

Si los préstamos se dirigen a los sectores de la producción de bienes y servicios en el mercado interno no pueden generar inflación porque la mayor cantidad de dinero se compensará con la mayor cantidad de bienes que se crearán. Principio elemental de la mejor doctrina financiera (Milton Friedman).

Segundo, el Uruguay al modificar su política de comercio exterior y posibilitar la colocación de todas sus exportaciones primarias, ha eludido el ciclo de las crisis periódicas, fruto de sus provocadas insuficiencias de su balanza comercial. Un aprendizaje que está precedido de cincuenta años de errores. En consecuencia la crisis del 2001/2004 no se repetirá.

VI. Los flagrantes vicios del sistema financiero uruguayo.
Los vicios que se deben corregir en el sistema financiero uruguayo son los siguientes:

1) No es explicable ni justificable que preste a no residentes 5.000 millones de dólares, porque esta suma aplicada en la economía interna produciría una rápida reforma de la estructura económica uruguaya, haciéndola muchos más productiva, aumentando el empleo y los ingresos fiscales. No se puede justificar aunque el sistema reciba depósitos del exterior por 4.000 millones de dólares.

2) El volumen de préstamos al sector privado es igual al 17 % del PBI, lo que indica una bajísima asistencia financiera al sector privado, contra el 70 % en Chile, o el 46 % en Brasil. No se debe traer el ejemplo argentino porque es el país con la más baja asistencia financiera al sector privado en el mundo. En los países desarrollados el nivel de esta asistencia se encuentra por lo menos en el 100 % del PBI, superándose este nivel en muchos casos.

Si se reorientara hacia los sectores económicos internos los 5.000 millones de dólares que se destinan al exterior, la monetización de la economía uruguaya alcanzaría al 30% del PBI, porcentaje bajo pero que contiene una posibilidad de multiplicación espontánea a través del multiplicador bancario. Es decir se podría corregir definitivamente la desmonetización de la economía uruguaya con esta medida.

3) El sistema bancario uruguayo presta al sector familias en pesos al 35 % de interés anual, lo cual teniendo en cuenta la valorización del peso uruguayo, significa prestar a una tasa superior, equivalente en dólares, lo que realmente es absurdamente alto, en dólares y en pesos. Al sector empresas presta a un promedio del 12/13 % anual en pesos, tasa también alta, teniendo en cuenta su estabilidad con una cierta valorización respecto del dólar.

4) Por su parte el Banco de la Republica, banca del estado, muestra gruesos errores en la administración del importante volumen de activos que maneja. En efecto recibe del sector privado uruguayo 136.000 millones de pesos en depósitos, y le presta solamente 43.000 millones de pesos. (Balance del 30.6.2010).

5) Es importante aumentar las inversiones en los sectores exportadores, tanto tradicionales como nuevos, para entrar definitivamente en una balanza comercial francamente positiva, En el sector industrial y de servicios y en las nuevas tecnologías, el Uruguay encontrara múltiples campos, para recorrer con firmeza el camino de Nueva Zelanda, Irlanda, Corea del Sur y otros países similares. Pero ello solo se alcanzará si todos los activos bancarios se aplican a favor del de los sectores internos de la producción.

Señor Presidente:
Usted puede
– Cambiar las frustraciones del pueblo uruguayo por la esperanza fundada en un alto progreso.

– Conciliar a toda la sociedad, como ya sucedió antaño, cuando las luchas civiles costaron miles de muertes injustas en su patria.

Usted debe aprovechar las excepcionales oportunidades que se le ofrecen a su patria.

Lo saludo con mi más distinguida consideración.

Mario Cadenas Madariaga
mariocadenasmadariaga@yahoo.com.ar

Ex Secretario de Estado de Agricultura y Ganadería de la Argentina

Nota complementaria
Señor Presidente de la

República Oriental del Uruguay

D. José Mujica

De mi mayor consideración:

Me dirijo a Ud., después de mi anterior del 23 del corriente, porque observo que se halla preocupado -como presumía-, por incrementar las inversiones en la infraestructura de su país y por tal motivo ha decidido un imponer un tributo a las grandes propiedades rurales, que presume que le producirán 60 millones de dólares de ingresos fiscales.

Creo que su preocupación es acertada pero que la iniciativa adoptada no contribuirá a satisfacer su objetivo, porque en el mejor de los casos, que le produzca la suma indicada, la misma es menos que una gota de agua en un presupuesto de gastos del Estado uruguayo, de más de 12.000 millones de dólares.

La extensión promedio de las explotaciones rurales uruguayas es de alrededor de 300 has, por lo que el número de las mayores de 2000 has deben ocupar una extensión muy limitada, de donde la recaudación será inferior a la esperada. En cualquier caso, es un tema menor de la política uruguaya, impropia del nivel presidencial.

Ud., Señor Presidente, debe operar la transformación del Uruguay en un país desarrollado.

Mi modesto y desinteresado consejo es que se desentienda de este tema, para dejarlo en manos de sus técnicos y los representantes del sector rural, para que elaboren una solución recíprocamente aceptable.

Insisto en que Ud. debe dedicarse al programa de transformación del sistema financiero y del sistema educativo, que sí son capaces de producir un gran salto en el progreso uruguayo, como yo le explicaba en mi anterior documento.

Saludo a Ud. con mi más distinguida consideración.

Mario Cadenas Madariaga
Ex Secretario de Agricultura y Ganadería de la Argentina

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