La industria automotriz en peligro

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A raiz de las trabas a las importaciones impuestas por Brasil, las empresas no tienen donde guardar los coches que no pueden exportar y sufren el impacto financiero.
A raiz del serio conflicto comercial que mantiene la Argentina con Brasil, la industria automotriz local está comenzando a pagar los efectos inmediatos de esa crisis: hay varados 4.500 vehículos argentinos en diferentes aduanas de Brasil. Para este domingo, con el arribo de otros dos buques cargueros que transportan en total unas 3.000 autos, las unidades argentinas que no pueden ser ingresadas a Brasil sumarán 7.000. Apenas 500 unidades podrán ingresar entre el jueves y el viernes, según la información que manejan las automotrices locales.

Además, a las terminales se les comienzan a amontonar de a miles los vehículos fabricados con motor “flex” (aptos para gasolina y alconafta) que tienen como destino Brasil. “No sabemos cómo seguirá este conflicto, pero si pasan dos semanas más así, todas deberemos parar”, dijeron a Clarín en dos automotrices de origen europeo.

Fuentes del sector aseguraron que el Gobierno argentino ya tomó nota de este mensaje. “Se los dijimos con todas las letras: una terminal puede aguantar el envío de un barco, a lo sumo de dos. Pero si sigue amontonando autos sin poder cobrárselos a su cliente, en un momento dado tendrá que reprogramar su producción , obviamente hacia abajo”, dijo una alta fuente del sector.

La cuestión logística derivó en situaciones insólitas. Una automotriz francesa intentó la semana pasada alquilar un campo cercano a su fábrica para estacionar sus vehículos. Al final no hubo acuerdo, porque el dueño les quiso cobrar a “precio soja”. Otra terminal está utilizando a full los playones de una empresa logística de la que es dueña. Una tercera compañía, radicada en el interior del país, ya llevó varios miles de sus unidades a playones ubicados en lo más profundo del Gran Buenos Aires.

Ocurre que las terminales recién despachan sus vehículos cuando el importador – en este caso, las terminales de Brasil – les envían el OK emitido por su propia Aduana.

Antes ese trámite demoraba dos días. Ahora tarda diez. Y lo único que se sabe en firme, es que si el Gobierno de Brasil lo decide, pueden llegar a tardar 60 días.

Hace 16 días la Aduana brasileña modificó la categoría aduanera de los vehículos importados de un grupo de países, incluida la Argentina. La emisión de la licencia de importación pasó de ser automática a “no automática”, con lo cual el despacho aduanero de esos vehículos pasó de una demora de entre 48 y 96 horas a 60 días.

La Argentina no fue notificada de esa decisión: las terminales locales se enteraron a través de sus socias brasileñas . Y unos 2.700 vehículos quedaron varados en la Aduana de Uruguayana, sin poder ingresar. Con el correr de los días, fueron llegando barcos previamente despachados, a los puertos de Río de Janeiro, Santos y Paraná.

A fines de la semana pasada, tras conversaciones telefónicas entre la ministra Débora Giorgi y su par brasileño, Fernando Pimentel, surgió el compromiso del lado brasileño de otorgar a los vehículos argentinos una “ vía rápida” de 10 días, en vez de 60, a la que la Argentina reclamó que se le imprima más velocidad, para llegar a un plazo máximo de cuatro días.

Mientras se preparaba la reunión entre los secretarios de Industria de los dos países, que finalizó el martes sin resultado, Brasil liberó unas 1.200 de las 2.700 unidades que estaban en tierra y el Gobierno argentino planteó que el conflicto estaba en vías de solución. Pero tras el encuentro entre Eduardo Bianchi y su par brasileño, Alessandro Teixeira, Brasil mantuvo firme las licencias no automáticas. Mañana llega a Bahía un barco con 2.000 autos y el viernes otro a San Pablo, con otros 1.000 vehículos. Los espera un estrecho cuello de botella.
Fuente: www.agenciacna.com

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