Buenos Aires nos despoja

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Por Raúl Acosta
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires le roba al país día por día, hora por hora. Le roba mucho. En Rosario, como en la provincia de Santa Fe, la quita que realiza es alta y, además, por conocida, humillante. Vejatoria.

Los políticos del interior que adulan Buenos Aires responden a un cuadro, el cuadro de la secuestrada que termina defendiendo a su secuestrador. “Síndrome de Estocolmo”.

Los dirigentes de Rosario, Santa Fe, Mendoza, Córdoba, parecen de partidos distintos. El síndrome los une.

Se aduce, lo hacen, se acepta, que la función del gobernante es conciliar, contemporizar, solucionar conflictos y no agravarlos. Con eso se contentan. Nos contentan.

Las próximas elecciones del 22 de mayo son una buena plataforma, una buena pasarela para conocer aduladores, dependientes, traidores, desprevenidos y olvidadizos. Los políticos municipales, regionales, provinciales, tratan de esquivar el tema. Los políticos nacionales no permiten que los periodistas les pregunten estas cosas.

¿Cuáles son “estas cosas” que cotidianamente Buenos Aires nos roba? Muchas. El m3 de gas (GNC) tiene precio diferencial. Cualquier taxista o fletero lo sabe. No más de $1,10 allá y $1,50 por estos pagos; en algunos sitios de la provincia $2,05. En facturas el cargo por m3 de consumo residencial de gas es, en Ciudad Autónoma, de $0,143651 (Metrogas) contra $0,228466 (Litoral Gas) residencial aquí en Rosario. Es una afrenta a la igualdad de oportunidades mirar la boleta de la luz. Es indecoroso el costo del Kw hora. El texto en la factura es de una impunidad insultante.

La nota del bisemanario Perfil del 8/05/11, donde Binner aclara el precio diferencial del Kw hora no merece, por parte del entrevistador, ni una re pregunta, ni una sola acotación. Binner lo denuncia y es un mérito importante, otros gobernadores no lo hacen pero, en lo posible, seamos parejos: no es parte del discurso diario del señor gobernador.

En la nota mencionada, página 43, segunda columna, Binner dice: ”Vivimos en un momento de bonanza económica que tiene sus dificultades porque hay una serie de problemas no resueltos. Por ejemplo, 50 mil millones de dólares destinados a subsidios es una cifra extraordinaria ¿Cómo solucionamos eso algún día? Porque se está subvencionando a gente que no necesita subvención. He visto boletas de Edenor, por ejemplo, de un amigo de Kirchner que vive en un sector acomodado de la Ciudad Autónoma, que paga 67 pesos por su consumo eléctrico y abajo dice: si usted viviese en Córdoba con este consumo pagaría $ 208 y si viviese en Santa Fe, con la EPE pagaría $205. Está demostrándole que es un país inequitativo y son políticas que en algún momento se van a tener que corregir. ¿Cómo se va a hacer esto? Es una situación cuya complejidad, probablemente, sea similar a la que se vivió cuando se salió del uno a uno”

Fontevechia (h) pasa a otro tema. El es Buenos Aires antes que federal. Argentina no es su problema. Las cifras no las conoce. Debería decir pesos, no dólares.

Este asunto vuelve complicado el futuro para todos los candidatos. La pregunta es una: ¿irá a pelear por la subvención al gasoil para los colectivos? El precio para Ciudad Autónoma (y primer cordón) es tan diferente al que se paga en Rosario que la injusticia serviría para argumentar una gran escrache piquetero, tipo K. Las pancartas tendrían escrito el insulto a los dirigentes santafesinos que, calladamente, lo aceptan, lo consienten, lo apañan, lo justifican. El total de los subsidios al combustible de transporte urbano se reparte de un modo cruel. El 75% de los mismos ayudan a pagar el boleto urbano de Buenos Aires y primer cordón. El 25% se reparte en Córdoba, Mendoza, Rosario y ciudades importantes, pero con menos habitantes, administradas por gobernantes con miedo al ostracismo. Seamos indiscretos: el gobierno central chantajea con dineros, planes, créditos a las provincias honestas ¿Vienen o no vienen esas limosnas? ¿Qué gana Santa Fe con sus dirigentes silenciados en este tema?

A la provincia pretenden manejarla desde Casa Central. Hay una línea de sumisión abierta de y hacia Buenos Aires. La usa Moreno con los supermercadistas, industriales metalmecánicos y de línea blanca. Llama, da precios, fija el valor de las arvejas, otorga créditos o manda inspecciones. El sentido final es desalambrar el territorio. Pensamiento único. Gobierno Central. Virreyes. Diezmo. Derecho de pernada.
En esta semana que pasó estuvo en Santa Fe y en Rosario un senador nacional sureño, Nicolás Fernández, padrino político de un dirigente local. Trajo a pasear a otros dirigentes. Los paseos son cómodos cuando no hay incomodidades.

Todos los dirigentes nacionales se llaman Pancho y esta es su casa. Es una pérdida de valor. Alguien debe pagar. Alguien debe preguntarse si esto seguirá, se aumentará o cambiará. Ya aparecerán voces indicando que la situación es injusta. Las estamos esperando.

El robo cotidiano sobre los costos del grano es tre-men-do (valores exportados según nuestro IPEC. Valor FOB de productos exportados en U$S de productos santafesinos. Producción primaria 1.793 millones de U$S. Manufactura origen agropecuario 9.901 millones de U$S. Manufactura origen industrial 2.986 millones U$S. Total 14.805 M de U$S Año 2010) Sigue el despojo en los peajes, el IVA que se recauda aquí, pero no queda aquí, despojo del impuesto al cheque, de las cadenas de supermercados que son eso, cadenas que tienen su centro lejos del territorio. Estos robos no han sido, hasta hoy, el tema de muchos precandidatos que, por callar resuelven, en los hechos, la sumisión al poder central. Otros precandidatos ni siquiera saben a qué poder deben someterse. Otros ni siquiera saben. Algunos están descubriendo que hay pobres y que la provincia es larga. Tardará varias vidas que entiendan que el dinero de los pobres de aquí lo están usando para mantener en dependencia vital a los pobres de allá. Que a los ricos de allá les facilitan las cosas y que a los ricos de aquí los invitan a vivir allá.

La “generala” Garré quita y pone en Ciudad Autónoma policías y jueces que paga el país. Su pelea es con Macri, no con la injusticia.

En “Trampa 22”, excepcional libro antibélico, el piloto de un súper bombardero yanki de la Segunda Guerra se presenta ante su jefe y denuncia que hay un complot para matarlo. El jefe le dice: «Cálmese, Yossarian, ¿quién quiere matarlo?». «Los japoneses», contesta Yossarian. El jefe sonríe. «Cálmese, estamos en guerra contra los japoneses; quieren matarnos a todos». Yossarian inspira y le contesta: «¿Cuál es la diferencia?».

Ante la denuncia que Buenos Aires está robándole sus dineros, su bienestar, un general hipócrita, como el que describe Heller, el autor del libro, podrá contestar: «cálmese compatriota, Ciudad Autónoma está robándonos a todos». Sería el momento de repreguntar: ¿cuál es la diferencia?

Ya no hay generales que contesten. Son dirigentes. Nuestros dirigentes. Es la tristísima diferencia

http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2011/5/edicion_924/contenidos/noticia_5122.html

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