Protesta de camioneros, que dejaron la basura en las calles

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La Ciudad suma 4.000 contenedores. Trabajaron a reglamento y no levantaron unas 2.000 toneladas. Es porque para poder vaciar los nuevos contenedores deben ampliar sus recorridos. Anoche la limpieza empezaba a normalizarse.

Los porteños amanecieron ayer con basura en las calles, porque los recolectores de residuos, sorpresivamente, decidieron trabajar “a reglamento” y dejaron sin recolectar un 40% de las bolsas tiradas en las veredas . La medida de fuerza se dio porque el Gobierno porteño agregó contenedores y amplió los recorridos de los camiones, pero coincidió con una discusión por un recorte de gastos que plantea la Ciudad.

La medida de fuerza arrancó a la 1.30, por lo que la Ciudad no tuvo tiempo para desplegar un operativo de emergencia. Los trabajadores decidieron recoger la basura caminando y no corriendo. Así, si una empresa debía completar 20 rutas, apenas terminó 12, explicaron en el Ministerio de Espacio Público.

Por eso, un 40% de las 5.000 toneladas diarias de basura que se tiran por día quedó en la calle.

Clarín recorrió los barrios y observó la acumulación de mugre que se prolongó durante todo el día. En Palermo, por ejemplo, la avenida Santa Fe desde Coronel Díaz hasta Pueyrredón, mostraba al mediodía decenas de bolsas tiradas en las esquinas, que a su vez se alineaban con otras pilas de residuos, apoyadas sobre postes de luz, árboles y cordones. En la esquina de Santa Fe y Agüero llegaban a verse unas 20 bolsas de consorcio . Los 30° de térmica también agravaban la situación en Palermo Viejo, donde el olor de las bolsas de basura contrastaban con la pulcritud inmaculada de los locales de diseño de la zona. Allí, la esquina de Armenia y Cabrera fue una de las que más padecía los residuos acumulados Otra postal: la larguísima avenida Rivadavia también tenía tramos sin recolección, al 3400 se repetían las filas de bolsas negras de las empresas de higiene urbana, y a la altura de Once también. En la avenida Córdoba el panorama era similar. En el cruce con Aráoz había, por lo menos, 20 bolsas de Aesa tiradas bajo un poste de luz.

Esto obligó al ministro Diego Santilli a reunirse con los dirigentes de Camioneros, el gremio de los recolectores, y acordaron que anoche la recolección ya iba a ser normalizada.

¿Por qué la protesta de los trabajadores? La historia comienza en enero, cuando el Gobierno porteño acordó con las empresas recolectoras un recorte de $ 42 millones al año por el servicio. El contrato de la basura es el más caro de la Ciudad: con el ajuste por la inflación y los aumentos de salarios, este se terminará pagando $ 1.300 millones . Además, el Gobierno está en pleno proceso para relicitar el servicio (que está vencido desde febrero y prorrogado temporalmente), y así lanzar un sistema que incluirá la colocación de contenedores en el 100% de la Ciudad , la recolección diferenciada de los residuos reciclables, y la reducción de 5 a 3 zonas de las zonas con servicio privado. Será un contrato de cinco años que costará no menos de $ 1.440 millones anuales.

Junto con el ajuste de los $ 42 millones, el Gobierno acordó con Camioneros que los trabajadores levantarían más contenedores por el mismo costo. Así, desde el viernes hasta ayer colocaron 2.400 recipientes : ampliaron las rutas que ya estaban contenerizadas y también los pusieron por primera vez en algunos barrios, como en San Telmo y Boedo.

Cada ruta pasó de 140 a 180 contenedores. Y esto, lógicamente, implicó más trabajo para los recolectores , que en lugar de trabajar hasta las 4 se tuvieron que quedar algunas horas más. Por eso, algunos recolectores iniciaron la medida de fuerza.

Pero la puja involucra otra discusión de dinero. Fuentes del Gobierno porteño explicaron: “En la recolección trabajan unas 5.000 personas. Al mejorar la productividad por empleado, a las empresas empezó a sobrarles gente, y por lo tanto ya no deben contratar a los cerca de 250 empleados eventuales que normalmente empleaban. Ese ahorro son unos $ 30 millones que también deben descontarse del contrato”. Claro que ese punto aún está en discusión.

Fuente: Clarín

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