Por otra protesta gremial el Colón se quedó sin la función de gala

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Fue un escándalo. La segunda función, la de gala, del Gran Abono, de la ópera Falstaff en el Colón nunca empezó, en medio de chiflidos, gritos, y un enojo generalizado. Anoche, la gente entró, se sentó o se ubicó, pero el telón nunca abrió. Tuvo que salir de su palco el director del teatro, Pedro Pablo García Caffi, a ver qué pasaba. “Los trabajadores han ocupado el escenario. Pedimos disculpas, váyanse a su casa”, les dijo a todos García Caffi.

Desde las localidades altas, la cazuela y el paraíso, caían gritos: “¡páguenles más!”. ¿A quién? A los trabajadores que reclaman un aumento salarial del 40%. Desde las bajas, las plateas y los palcos balcón, se alzaban los chiflidos. No se sabía para quién. La sensación: una temporada en la que puede pasar de todo, con funciones de menos. La vuelta a la vida del Colón, tras la restauración, es también un camino de sinsabores.

La protesta de la Asociación de Trabajadores del Estado -ATE- había hecho cancelar la función. No es la primera vez, ya sucedió con una de las funciones de la ópera Katia Kabanobá –que tuvo como regisseur justamente a García Caffi–, con el final abrupto y anticipado de la temporada de ballet tras denuncias de fallas de los pisos del escenario y de la sala 9 de julio y la rotonda, donde habitualmente ensaya el cuerpo. Y con el también abortado concierto de la Orquesta Filarmónica y la violonchelista Sol Gabetta, en el escenario.

El problema tiene dos ejes. Por un lado, hasta las autoridades del teatro reconocen que no hay una buena comunicación entre el director del teatro y los empleados. Muchos sostienen que García Caffi “directamente no tiene vínculo con ellos, no los recibe”. Cuando se suspendió el concierto de Gabetta, García Caffi respondió en duros términos y dijo que se trataba de “un chantaje”. Y advirtió: “este grupo de 40 sindicalistas está librando una lucha sin cuartel con la idea de interrumpir la producción del Teatro Colón”.

Desde la vereda de enfrente, la junta interna de ATE viene reclamando aumentos salariales. Pero presiona con la temporada. Desde el Gobierno porteño no quieren negociar un porcentaje tal que luego sirva de precedente para el resto de la administración pública. Por eso, se llegó a la conciliación obligatoria, que venció el lunes y se firmó una especie de tregua hasta el 15 de diciembre. Para esa fecha ya no hay más funciones.

Avispada, la gremial le exigió ayer mismo una respuesta al Gobierno de Macri y les pidieron “seguir negociando”. A la interna, liderada por el fotógrafo Máximo Parpagnoli, la respuestá no le alcanzó y sus representantes, integrantes de la Orquesta Estable, se plantaron antes de la función.

¿La última ópera que compuso Verdi deberá esperar? Nadie lo sabe. La notable realización, de muy buena puesta, es hoy una incógnita en medio del conflicto.

Fuente: Clarín

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