Arlía cruzó a Boudou: «No hay ninguna posibilidad de que los pobres no se vean afectados por la inflación”

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El titular del Palacio de Hacienda de Cristina había dicho que la suba de precios «sólo preocupa a la clase media». Una semana más tarde, el ministro de Economía de Scioli salió a responderle. «No hay que `comprar´ lo que no sucede pero tampoco hay que negar la realidad”, señaló en referencia a las estadísticas privadas que difieren de las oficiales.
El ministro de Economía bonaerense, Alejandro Arlía, salió ayer a despegarse de la visión que tiene el titular del Palacio de Hacienda nacional, Amado Boudou. “No hay ninguna posibilidad de que los pobres no se vean afectados” por la inflación, dijo una semana después de que el funcionario de Cristina Kirchner señalara con sorna que la suba de precios es un tema que “sólo preocupa a la clase media alta”.

Desde el martes de la semana pasada, cuando Boudou formuló estos dichos e hizo estallar la polémica, referentes de la oposición se dedicaron casi a diario a cuestionarlos y hasta a poner en duda su capacidad técnica para el cargo.

Pero, ahora un funcionario del oficialismo hizo público lo que algunos comentaban por lo bajo. Explicó que la inflación castiga con más intensidad a los sectores bajos y a los de ingresos fijos (asalariados, jubilados) y a los receptores de planes sociales.

Según el INDEC, casi el 50% de sus ingresos los destinan a la canasta de alimentos . Y en el último año hubo un incremento del 40 % en ese rubro. Las proyecciones para 2011 ponderan un piso de 25% para la inflación general.

Aún con estos datos, Boudou afirmó entonces que se trata de “un tema muy menor”.

¿Cómo sostiene su teoría el ministro de Economía nacional? El propio Arlía realizó esta aproximación, según publica el diario Clarín: “Se refirió (Boudou) a que hay una segmentación en los aumentos de precios y también influye mucho el aumento de los precios de los servicios, más que los precios de los bienes”.

No obstante, expuso la parcialidad de ese enfoque al sostener que “cuando tenemos un problema de precios, evidentemente, no hay ninguna posibilidad de que los pobres no se vean afectados por este aumento” . Si bien criticó las mediciones privadas de inflación, Arlía advirtió: “No hay que ‘comprar’ lo que no sucede pero tampoco hay que negar la realidad”.

Boudou había atribuido a la clase media alta una predisposición a pagar precios elevados por productos de primeras marcas elaboradas por grupos de empresas con posiciones dominantes en el mercado. Tienen plata y convalidan los excesos del mercado , sería la conjetura. Esa ecuación empujaría algún punto en los índices inflacionarios, según su mirada.

La evidencia de que esto no explicaba todo el problema provocó el desmarque de Arlía y un abordaje mínimo, pero inusual , dentro del Frente para Victoria. Hasta ahora, la economía nacional y su especificidades eran terreno vedado para los funcionarios de la provincia de Buenos Aires.

Arlía, casi sin quererlo, con su opinión académica, alteró el tono . No es un improvisado: reemplazó a Debora Giorgi en el Ministerio de la Producción, manejó la subsecretaría de Asuntos Municipales de la Provincia, y acaba de cerrar un canje de bonos por 275 millones de dólares que completan una tanda de casi 800 millones en títulos al 11,75 % de interés.

También es presidente del PJ, en Brandsen, un distrito rural a 45 kilómetros de la capital bonaerense. Es su capital político y ayer tomó riesgo con la opinión por la suba de precios. Nada personal: “ Tengo una relación de afecto entrañable con Amado Boudou”, aclaró. Hizo algo más, en sus declaraciones a AM 12.70 dijo que “el gobierno nacional está haciendo fuertes esfuerzos para reducir la inflación”.

“A la Provincia están llegando muchísimas inversiones. Tenemos un ejemplo claro con la presidenta (Cristina Fernández) inaugurando dos fábricas de autos de primer nivel, con lo cual el valor agregado de esos vehículos genera no sólo más trabajo, sino mayor riqueza”, insistió Arlía.

El sostenimiento del consumo como parte de la estrategia para mantener actividad económica e indicadores de crecimiento cercanos al 8% anual continúa en el programa de Cristina Fernández, en el último año de su mandato. No obstante, podrían aparecer distorsiones por problemas de oferta.

Al menos, este es un criterio abordado por Arlía: “Hemos crecido tanto, es tan fuerte el consumo interno, es tan grande la demanda del exterior por nuestros productos, que hay una tensión de precios , porque hay quienes pretenden vender lo más que pueden afuera, aún a costa de desabastecer o encarecer los precios locales”.
Fuente: lapoliticaonline

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