Ascenso del jefe de Gabinete

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El cambio más notorio dentro del elenco presidencial tras la muerte de Néstor Kirchner resultó ser el nuevo ascenso del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien se convirtió en primera voz oficial y pieza de recambio ocasional de la mandataria Cristina Fernández de Kirchner.
A pocos días de la muerte del ex presidente, Fernández dio definiciones políticas estructurales sobre el rumbo del Gobierno y concurrió en reemplazo de la mandataria a un acto en la Cancillería, ámbito que podría haber sido cubierto por el ministro de Relaciones Exteriores, Héctor Timerman.
Así, en un desfile por distintas radios, el jefe de Gabinete trazó una línea divisoria entre el jefe de la CGT, Hugo Moyano, de quien dijo que es la columna vertebral del Gobierno, y el líder piquetero Luis D’Elía, quien parece tener menos cabida en el obrador oficialista tras la muerte de Kirchner.
Aníbal Fernández ya había recibido un gesto fuerte de confianza al formar parte de la reducida comitiva que viajó en el mismo avión que la jefa de Estado de Buenos Aires a Río Gallegos para trasladar los restos de Néstor Kirchner a la capital santacruceña.
En esa aeronave sólo estuvieron los hijos de la pareja presidencial Máximo y Florencia, la ministra y hermana del ex mandatario Alicia Kirchner y el arquitecto jurídico del Gobierno y hombre de estrecha confianza del matrimonio, el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini.
El resto de los ministros, legisladores y asesores de confianza viajaron en otra aeronave.

El ministro coordinador se había convertido en vocero saliente del Gobierno tras la salida de su antecesor Alberto Fernández, pero su voz siempre figuraba detrás de las definiciones públicas de Cristina y Néstor Kirchner.
Su lealtad al matrimonio parece haberle granjeado ahora otro salto en el andamiaje de poder.
Su actualidad es completamente distinta a las de fines de 2007 cuando hubo muchos rumores acerca de su posible salida del gabinete de colaboradores presidenciales en el nuevo Gobierno de Cristina Fernández, tras haber sido ministro desde 2003.
Después de haber sido Secretario General de la Presidencia y ministro de la Producción de Eduardo Duhalde, en 2003 Kirchner lo había nombrado ministro del Interior y a partir del 10 de diciembre de 2007 fue designado ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos hasta la crisis agropecuaria, cuando escaló a jefe de Gabinete por la renuncia de Alberto Fernández.
Hoy por hoy el jefe de ministros va teniendo mayor protagonismo dentro de la estructura del Gobierno nacional. Por ejemplo -así lo reconoció- se comunicó con los dirigentes opositores Julio Cobos y Eduardo Duhalde para recomendarles que no asistieran al velatorio de Néstor Kirchner porque iban a generar “una controversia severa”.
Por otra parte, Fernández despegó a Luis D’Elía del poder central, al cuestionar la proclamación del ex piquetero como vocero de Néstor Kirchner y advertir que muchas de sus acciones “no tienen nada que ver con el Gobierno”. (D’Elía había señalado que en el primer tramo de su Gobierno el ex presidente le pidió que dijera cosas que él no podía expresar).
Seguramente el encumbrado funcionario nacional seguirá siendo fiel a su estilo confrontativo y descalificador, característica que sabe con creces la oposición.
Fuente: el-litoral.com.ar

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