En los últimos días, los candidatos han sido blanco de manifestantes hostiles

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Río de Janeiro, Brasil – La lucha por la sucesión del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva llega a su última y decisiva semana salpicada por escándalos, denuncias, acusaciones mútuas de calumnia, en el marco de una «guerra sucia» que, según temen algunos, tiende a arreciar hasta el 31 de octubre.

La dura disputa entre la oficialista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), y el opositor José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), se reflejó en las últimas semanas en las lluvias de insultos y falsas denuncias difundidas por Internet, y también en los actos de hostilidad hacia los dos candidatos por parte de militantes rivales, señaló DPA.

En los últimos días, actos de campaña de Rousseff y de Serra han sido blanco de manifestaciones hostiles: el automóvil en que viajaba la «delfín» de Lula durante un acto en la ciudad meridional de Curitiba fue alcanzado este jueves por uno de los tres globos de agua lanzados desde un edificio, al parecer por simpatizantes de su rival.

Serra, a su vez, interrumpió el miércoles una caminata que realizaba en Río, alegando haber sido alcanzado en la cabeza por un objeto lanzado por militantes favorables a Rousseff, y llegó a ser sometido a exámenes neurológicos en un hospital.

El incidente con Serra fue el más polémico y desató una «guerra» de acusaciones en el servicio de mensajes cortos Twitter, después de que el canal televisivo SBT divulgara imágenes del candidato siendo alcanzado por una pelotita de papel. El incidente generó sospechas de simulación, avaladas por el propio Lula.

«Es una mentira descarada», sostuvo el mandatario, quien afirmó que «20 minutos después» de que el trozo de papel rozara su cabeza, Serra recibió una llamada telefónica «de algún asesor de publicidad de su campaña que le sugirió interrumpir la caminata y poner las manos sobre la cabeza», para simular haber sido agredido.

Sin embargo, la red televisiva Globo exhibió imágenes que revelan que Serra fue alcanzado en la cabeza por otro objeto, más grande que la pelotita de papel.

Pese a ello, Rousseff avaló la interpretación de Lula, y sostuvo que el escándalo en torno a la supuesta agresión representa un intento de Serra de mejorar su posición en la disputa, ya que, según el Instituto Datafolha, el representante del PSDB sería derrotado hoy en las urnas con un 44 por ciento de los votos válidos, frente al 56 por ciento de la representante del PT.

«Hay un método muy tradicional en la política conservadora y de derecha en el mundo, que es el de crear hechos y acusar al lado contrario de violencia… Esto es típico de una campaña derechista», sostuvo hoy la «delfín» de Lula, en una rueda de prensa concedida en la ciudad meridional de Porto Alegre.

Las manifestaciones de hostilidad recientes reflejaron el traslado al mundo real -la calle- de una «guerra virtual» que se refleja en acusaciones y denuncias mutuas difundidas a través de Internet, y que llevó recientemente a Rousseff a acusar su rival de fomentar una «campaña difamatoria» en su contra, al acusarla, entre otras cosas, de ser favorable a la legalización del aborto en Brasil.

En un editorial publicado hoy, el diario brasileño «Folha de Sao Paulo» expresó su preocupación ante el ambiente de «guerra» que asumió la campaña electoral: «Es preocupante una situación en la que los candidatos enfrenten amenazas a su integridad física al circular por las calles y buscar contacto con el elector».

Fuente: eluniversal.com

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