Investigarán por abusos a un grupo de choque policial

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Creen que golpearon a un joven y le plantaron pruebas. Lo ordenó la Cámara de Apelaciones de La Matanza. Es por el arresto irregular de un vendedor de 23 años. El muchacho denunció que, mientras estuvo preso, lo quemaron con aceite y lo quisieron violar.

Recién estaba amaneciendo y faltaban pocos minutos para que Damián Giménez (23) se levantara para ir a trabajar al shopping Abasto. Pero su despertar fue abrupto: no menos de diez policías rompieron la puerta de su casa y entraron a los gritos. Tenían el rostro semioculto por los cascos y pasamontañas, y llevaban bastones y armas largas. A su mamá, Guadalupe Pérez (57), la sacaron semidesnuda de la cama . A él también lo arrastraron a golpes hasta el living. Buscaban armas, drogas y elementos robados de una casa, según dijeron en el allanamiento.

De ahí en mas –denunció Damián– comenzó a vivir una verdadera pesadilla: los policías le pegaron en la cara, le quebraron un dedo y se lo llevaron preso con “pruebas plantadas” . Estuvo detenido quince días. Otros reclusos lo golpearon, lo quemaron con aceite e intentaron violarlo y apuñalarlo . Recién recuperó la libertad luego de que la Cámara de Apelaciones de La Matanza considerara que no había elementos suficientes para que estuviera detenido y de que nadie lo reconociera en rueda de personas. Además, la Justicia ordenó investigar a los policías que lo detuvieron, todos del Grupo GAD, una fuerza de choque de la Bonaerense .

Damián es vendedor en un local del shopping Abasto y está por comenzar a estudiar Hotelería. Es técnico electrónico y hace reparaciones de computadoras y celulares en su casa. Vive en Rafael Castillo, partido de La Matanza, junto a su madre. Un hermano mayor es agente de la Federal.

“Los policías me preguntaban dónde estaban las armas y la droga, y yo no entendía nada. Les decía que se estaban equivocando. Enseguida les pedí que dejaran que mi mamá se vistiera al menos con un pantalón, porque estaba en bombacha, y lo que hicieron fue ponerle la cabeza contra la mesa y pegarle en la nuca . Les dije que no podían tratar así a una mujer de 60 años, y encima no había ninguna oficial femenina. Ella lloraba. Enloquecí, quise defenderla. Me llevaron a la habitación, me esposaron, me tiraron al piso con las manos abiertas y me las aplastaron con los borceguíes.

Tanto me dieron que hasta me quebraron un dedo ”, le contó el joven a Clarín .

Según Damián, “uno de los tipos sacó una llave de un cajón de la cocina y preguntó si era del coche que estaba en la puerta, un Renault 19. Yo no tenía idea de qué me hablaban. Salieron y volvieron del auto con varias armas tumberas . Les dije que eso no era mío. Después, varios vecinos declararon que el Renault había sido traído los propios policías”.

En un momento, de acuerdo a su relato, los agentes empezaron a preguntarle por su hermano, David, de 25 años. El les dijo que no vivía ahí y les dio la dirección. Damián cree que la Policía quería involucrar a su hermano en una causa por robo, porque éste –años atrás– había pasado un tiempo en un instituto de menores. Ese hermano jugó en las inferiores de Boca y también pasó por otros clubes de Primera, pero debió abandonar el fútbol por una lesión.

Con el dedo quebrado y sin asistencia, Damián fue llevado preso. Cuando estaba encerrado se enteró de que David también había sido detenido, igual que dos muchachos más. A él lo acusaron por tenencia de arma de guerra y a los demás, por el robo a la casa de una mujer en La Matanza. De todos modos, lo peor llegó después.

“Los otros presos me decían que yo no era chorro, que era un gil y que por eso me la iban a dar. Empezaron las agresiones. Me quisieron apuñalar y me quemaron con aceite caliente . Un día, a las tres de la mañana, me dejaron en boxer e intentaron violarme. Me defendí a golpes y logre zafar. Pensé que me mataban, que me moría”, remarcó.

Su abogado, Carlos Pousa, le dijo a Clarín que debió presentar un habeas corpus para que el joven recibiera atención médica, porque se curaba las heridas lavando una gasa con detergente y las envolvía con un nylon. Damián declaró ante la Fiscalía que era inocente. En la rueda de reconocimiento, la mujer asaltada no lo identificó. Sus vecinos hicieron una marcha de apoyo para pedir su libertad. Igual le imputaron el delito de tenencia de arma de guerra. Tras apelar, la Sala II de la Cámara de La Matanza lo excarceló. Ordenó, además, que se investigue a los integrantes del Grupo GAD que intervinieron en su arresto y pasó la instrucción a otra Fiscalía. Su hermano, en cambio, sigue detenido.

“ Yo trabajo 12 horas por día para mantener a mi mamá y pagarme los estudios.

Me llevaron por portación de cara . Me da bronca, impotencia. Quedé tan shockeado que no puedo estar solo, tengo fobia, pesadillas. Pero no me quiero quedar callado: lo que quiero es que a nadie más le pase esto”, concluyó el joven.

Fuente: Clarín

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